El Renacer de un Guardián

Capítulo 0: Prólogo

                                                           Encuentro oportuno

 

Cuando tenía nueve años, nuestro pueblo, Límni, fue atacado por los Sin alma; mi padre fue asesinado esa noche ante mis ojos mientras se sacrificaba para que mi madre, mi hermana y yo, pudiéramos escapar. Esa imagen quedó grabada en mi memoria, marcando un antes y un después en mi vida. Al poco tiempo, mi madre murió por una enfermedad causada por los Come hombres. Mi hermana y yo, terminamos solos, viviendo en la cabaña a la cual llegamos cuando huimos de Límni.

Aún recuerdo con todo detalle esos años, cada vez que caminamos por este bosque, cada vez que vemos el lago junto a la cabaña. Diez años después de la muerte de mi padre, seguimos teniendo una vida tranquila. Mi hermana mayor está al pendiente de la casa, y yo me gano la vida como cazador, para que podamos continuar con nuestra vida.

 

—Akihiro, ¿ya recogiste todo? —preguntó mi hermana, Ena, mientras se levantaba del suelo sosteniendo la canasta.

—Sí, ya lo tengo todo.

—Bien, entonces volvamos a casa.

Esa mañana, habíamos ido al bosque a recoger vegetales, ya que nuestros pequeños cultivos aún no estaban para cosechar. El día era como cualquier otro, nuestra rutina era la misma, pero aun así, nunca pensé que ese día cambiaría el rumbo de nuestras vidas.

 

—Ena, ¿escuchaste eso? —le pregunté, al oír un aullido a lo lejos.

—Sí, lo escuché.

 

Era el inconfundible aullido de los Come hombres, unas bestias con apariencia de lobo, del tamaño de un león. Al oírlo, nos apresuramos a llegar a la cabaña, pero entre más nos acercábamos a ella, se podía escuchar a los Come hombres acercándose. Llegamos a la salida de la arboleda y entonces vimos cómo un grupo de tres soldados del reino, entre ellos una chica, salieron del bosque montando a caballo; seguidos por un Come hombres, el cual derribó a la chica y su montura.

 

Sin pensarlo dos veces, mi hermana y yo fuimos a ayudar, pues aquella chica estaba a punto de ser asesinada; Ena la protegió con su magia de defensa, cubriéndome la espalda desde el bosque, y yo saqué mi espada para pelear contra los demás Come hombres. Cuando la chica se levantó, mató a los Come hombres que quedaban con su magia de tierra. El combate terminó, y Ena y yo fuimos a presentarnos; pero cuando aquella chica nos agradeció, nos llevamos una gran sorpresa.

 

—Muchas gracias a los dos por salvarme… Mi nombre es Aiko, soy la princesa y la heredera al trono del reino de Evimería…

 

Yo estaba impresionado, pues no esperaba encontrarme con la princesa; además de que era muy hermosa, sus ojos de color rojo escarlata, junto con su cabello blanco de puntas negras, daban una presencia muy atractiva e interesante a los ojos de cualquier hombre.

 

En aquel momento, pensamos que aquello quedaría como un anécdota interesante, "habíamos salvado a la princesa"; pero en realidad, aquel encuentro oportuno nos había abierto la puerta a un nuevo camino, y nuestras vidas estaban a punto de dar un gran cambio, pues faltaba poco tiempo para que empezara la tercera gran guerra, la cual, definiría nuestro futuro y el futuro de la humanidad.