Kai Outlandish

Capítulo 0: Prólogo

La actividad paranormal siempre ha existido, pero a veces se sale de control,  aquí es donde normalmente llamarías a un exorcista común o algo por el estilo para solucionar el problema.

 

Pero esto, ¿realmente funciona?  La respuesta es no, no lo hace. Algo como eso le es indiferente a los espectros y criaturas.

 

Kai Tsukigami, un chico de 24 años, alto, de cabello negro y ojos verdes, vistiendo una camisa del mismo color que sus ojos, es de las pocas personas capaces de ver, tocar y por ende acabar con los espectros.

 

Su trabajo consiste en hacer cualquier tipo de cosas por dinero. Pueden ser desde reparaciones domésticas, hasta búsquedas de personas desaparecidas; pero su punto fuerte son los casos paranormales.

 

Su destino actual es una casa habitada por una señora de edad avanzada. Al llegar tocó la puerta y gritó:

 

—¡Buenas! Kai Tsukigami llegó.

 

Ella salió al escuchar el llamado del chico, abrió la puerta y le permitió entrar para hablar de la situación. En las noches, la señora escuchaba a alguien comiendo en su sala, el problema era que vivía sola.

 

Mientras terminaba de hablar, Kai, al girar su cabeza a la izquierda, vio en el sillón de la sala al culpable de esto, era el espectro de un hombre con sobrepeso que tenía al lado una bolsa de patatas… «¿Esas son, patatas fantasmales?», pensó.

 

—Ya vi el problema, ¿puede ir un momento a su habitación, por favor? Voy a terminar con esto —dijo Kai mientras pensaba en acabar con el espectro si se rehusaba a irse de la residencia.

 

La señora aceptó y Kai se dispuso a hablar con el espectro.

 

—Hey tú, vete de esta casa por las buenas —dijo mirándolo fijamente.

—Puedes verme, ¿eh? Oblígame si puedes, mocoso —contestó el espectro sentado en el sillón con una mirada arrogante.

 

Kai suspiró y sacó un guante blanco.

 

—No te quisiste ir por las buenas, tocó por las malas —dijo Kai, quien al terminar de pronunciar esas palabras, apretó el puño.

—¿En verdad piensas que puedes hacerme dañ…?

—¡¡¡Lunar Impact!!! —gritó Kai mientras su puño se dirigía a la cara del espectral gordinflón. Su guante empezó a resplandecer con un brillo parecido al de la luna antes de golpearle el rostro.

 

El espectro salió volando fuera de la residencia después de recibir el ataque.

 

La señora salió de su cuarto asustada por el estruendo del golpe, pero Kai la tranquilizó y le dijo que se había encargado del problema.

 

La cara de la señora desbordaba alegría. Después de agradecerle, sacó su billetera y le dio su respectiva paga.

 

Este era el día a día de Kai, toma cualquier trabajo con tal de tener dinero; pero si es algo relacionado con espectros, lo tomará sin siquiera dudarlo.