Kai Outlandish

Capítulo 1: Amanecer de un nuevo comienzo

Después de transcurridos unos cuantos días desde el trabajo en la casa de la señora, Kai se encontraba en su apartamento revisando la nevera, con la esperanza de encontrar aunque fuera una porción de pizza congelada.

 

—Efectivamente, no hay nada aquí. —El chico suspiró mientras decía esas palabras.

 

Cerró la puerta de la nevera y se dirigió a la mesa donde tenía el teléfono para revisar el buzón de mensajes, en búsqueda de un nuevo trabajo por realizar.

 

Entre los trabajos de búsqueda de gatos perdidos y pedidos de pintar la fachada de las casas, se topó con un trabajo particular. Un señor, que por su tono de voz aparentaba tener más o menos treinta años,  le había dejado un mensaje en el buzón.

 

—Buenas, me llamo Hoshirage Kon, me comunico con usted porque leí que puede tratar con espectros. En la sala de mi casa, desde hace unas semanas, estoy escuchando el llanto de un niño, pero cuando prendo la TV y coloco algún canal infantil, cesan los llantos. Quisiera saber si puede hacer algo al respecto. Claramente si puede, su paga será generosa.

«Un niño… pobrecito»

 

Kai, sin pensarlo demasiado, tomó ese encargo, no podía dejar a un niño sufriendo de esa manera.

 

Su apartamento siempre era un caos, ropa tirada por todos lados, envases de comida en el piso y demás cosas.

 

La única parte organizada de ese lugar, era su cuarto.

 

Busco la ropa más limpia que tuviera en ese momento y entró a la ducha, duró aproximadamente 10 minutos en el baño.

 

Al terminar de vestirse, antes de salir en camino al lugar del encargo, tomó una bolsa con unas galletas y las guardó en un bolsillo de su pantalón.

 

Su característico guante estaba en el otro bolsillo.

 

Ahora que ya tenía todo preparado, salió del apartamento y se fue caminando hasta el lugar.

 

Esta vez era un poco lejos, pero ese hombre por nada del mundo tomaría el metro o un taxi ya que eso involucra dinero… que es lo que menos tenía.

 

Mientras caminaba por la ciudad, iba saludando a espectros amigables que ha ayudado a lo largo de su tiempo haciendo encargos paranormales.

 

—Hola Kai, ¿a dónde te diriges? —preguntó el espectro de un señor.

—Voy a ayudar a un niño —respondió con una sonrisa en su rostro.

—Espero puedas ayudarlo, eres una persona demasiado gentil, nunca me cansaré de agradecerte lo que hiciste por mí.

 

Esta persona en cuestión, había muerto por un cáncer, nunca se pudo despedir de su hija que había salido en un viaje de negocios. Así que al saber que Kai podía de alguna forma ver a los espectros, le pidió el favor de darle sus últimas palabras a su amada hija, a lo cual Kai aceptó.

 

Desde ese día, el espectro le tiene un profundo respeto a Kai y normalmente siempre lo saluda porque aún no es capaz de ascender al siguiente plano astral, o si en verdad existen los lugares como el Valhalla, algún día irá, pero ese día no será pronto.

 

Después de caminar por casi 40 minutos, Kai llegó a su destino, una casa normal en un barrio normal.

 

—¡Hey! Kai Tsukigami a sus servicios —gritó ante la puerta de la casa.

—Espera un momento, ya estoy bajando.

 

Una voz a lo lejos le respondió.

 

Al cabo de unos 30 segundos, la puerta se abrió. Efectivamente, era un hombre de unos treinta y algo años, con una barba abundante y ojos color marrón.

 

—Un placer conocerte Kai.

—Mucho gusto, Kon, podría por favor indicarme dónde se escucha el llanto.

 

Kon le mostró el camino hacia la sala y de inmediato Kai vio al niño.

 

Ese pequeño no tenía más de diez años, tenía puesto un uniforme escolar y lo más probable es que haya muerto en la escuela o al llegar a su casa.

 

Kai sintió un escalofrío al pensar en las posibilidades de que hubiera muerto en la escuela.

 

«¿Bullying tal vez? O un accidente»

 

Para despejar sus dudas, empezó a hablar con el niño.

 

—Hola pequeño, soy Kai Tsukigami —dijo mientras sonreía para no asustarlo.

 

Kon estaba petrificado, en verdad ese chico podía ver espectros.

 

El niño estaba asombrado de que alguien pudiera verlo, hasta empezó a llorar de la alegría.

 

—En verdad puedes verme… es la primera vez en tanto tiempo que hablo con alguien.

—Tranquilo, puedes hablar conmigo todo lo que desees. —Kai se sentó en el sillón para poder hablar más a gusto.

—¿Cómo puedes verme? —preguntó el niño antes de seguir con la conversación.

—Es un secreto. —Guiñó el ojo mientras sonreía—. Lo más importante por el momento, es saber cómo falleciste, por favor cuéntame.

 

Él no es muy paciente con los espectros de personas adultas resignadas a la muerte como aquel de la casa de la señora, en cambio, con los niños, actúa de una manera muy paternal, ya que de todas formas ellos ni siquiera han de comprender el por qué están muertos.

 

Su objetivo era averiguar todo lo posible sobre su muerte para poder enviarlo al siguiente plano con una técnica especial.

 

—Mi madre me disparó —dijo el pequeño con una voz temblorosa.

 

Kai quedó atónito, con una cara de asombro y enorme desagrado.

 

—Pero estoy seguro de que esa no era mi madre.

—¿A qué te refieres con eso, pequeño? —Al escucharlo, Kai tuvo una pequeña corazonada.

—Pues mi madre empezó a actuar raro y sus ojos no eran como  solían ser, entonces cogió algo de la caja fuerte de mi padre, y eso es todo lo que recuerdo señor Kai.

—No… no me digas que también... —Kai parecía como si fuera a vomitar, sus manos estaban en su boca y rápidamente le pidió a Kon si podía usar su baño.

 

Kon acepto sin problemas y le indicó dónde estaba el baño.

 

No resistió y vómito en la taza del baño, hacía 10 años él ya había pasado por algo similar a lo del niño, algo igual de traumático o peor.

 

Bajó la cadena del inodoro y se miró en el espejo del lavabo.

 

En su cara se notaba la fatiga psicológica por esos amargos recuerdos, estaba sudando y su corazón latía más rápido por culpa de esto.

 

—En verdad este niño paso por algo así… Malditos demonios.

 

Kon le pregunto sí se encontraba bien, a lo que él respondió que no era nada grave, sólo le habían dado ganas de defecar.

 

Salió del baño y volvió con el pequeño.

 

—Señor Kai, ¿usted paso por algo similar? —dijo el pequeño asimilando por la cara de Kai que este era un tema con el que ya tenía experiencia previa.

—Lastimosamente sí, y me revuelve el estómago imaginar lo horrible que debió ser para ti.

 

Al terminar de decir estas palabras, abrazó al chico mientras le decía que lo ayudaría a volver con su madre.

 

El pequeño estaba confundido, se preguntaba cómo era posible que lo pudiera abrazar. Pero no le importó, en verdad necesitaba ese contacto físico.

 

Kai ya tenía lo que necesitaba para usar su técnica, pero antes quería darle algo.

 

Sacó el paquete de galletas que había agarrado antes de salir de su apartamento y le ofreció al chico.

 

—Señor Kai, soy un espectro, no puedo comer cosas físicas.

—Sólo muerde —dijo con confianza mientras le acercaba la galleta a la boca.

 

Para su sorpresa, pudo morder la galleta, todo gracias a las habilidades del chico, gracias a él, ese pequeño pudo disfrutar otra vez de una galleta antes de partir al siguiente plano, donde posiblemente esté su familia… su madre.

 

—¿Estás listo? —preguntó Kai.

—Sí, ya quiero ver otra vez a mi madre.

 

Ambos se levantaron del sillón donde se encontraban sentados.

 

Kai sacó el guante blanco de su bolsillo y se lo colocó.

 

Puso su mano en la cabeza del niño y empezó a murmurar unas cosas en otro idioma. Mientras esto ocurría, el guante empezó a brillar y el pequeño empezó a desvanecerse en pequeñas partículas como la nieve que cae en invierno.

 

—Saluda a tu madre de mi parte si la vez por allá, dile que me encargaré de la criatura que la obligó a hacer eso.

—Eso haré señor Kai, muchas gracias por todo, aunque sólo conversamos un poco, usted es una gran persona.

 

Por alguna razón, Kon, el dueño de la casa, estaba llorando. Aunque no podía ver al pequeño, si podía sentir el ambiente.

 

—Ya se va a ir con su madre, ¿verdad Kai? —dijo Kon mientras se secaba las lágrimas con su mano.

—Así es —respondió Kai.

 

El niño había desaparecido por completo.

 

—Ten una buena segunda vida, te lo mereces —dijo Kai mientras miraba el cielo atreves de la ventana y una hermosa sonrisa se dibujó en su rostro.

—Eres increíble. —Fue lo único que pudo mencionar Kon.

 

Fue a su habitación por el dinero y le dio una cantidad bastante considerable.

 

—¡Guau! Esto es mucho dinero.

—Te lo mereces, no sólo me ayudaste, sino también al alma de un pequeño niño en pena.

—Bueno, si insistes, no me voy a negar.

«Y tampoco me viene mal este dinero».

 

Kai tomó el dinero y se despidió de Kon.

 

—Ya sabes a quién acudir si vuelves a tener problemas de este tipo.

—Obviamente te llamaré a ti, ten un buen día, Kai Tsukigami.

 

Kai, antes de volver a su apartamento, aprovechó que tenía dinero y fue a comprar unas cosas al supermercado más cercano.

 

Ya estaba anocheciendo y aún estaba indeciso si comprar los fideos de carne, de pollo o si comprar unos cuantos Bentos.

 

Al final compró los fideos de carne y unas cuantas bebidas en lata, tampoco iba a gastar todo de una sola vez.

 

—La ciudad es tan pacífica de noche —dijo mientras caminaba tranquilamente por las calles oscuras.

 

Antes de abrir la puerta de su apartamento, escuchó una voz suave a lo lejos.

 

—Kai… —Era la voz de una mujer gritando su nombre.

 

Esto le erizó la piel, empezó a sudar frío… él sabía de quién era esa dulce voz.

 

Pero no quería aceptar el hecho de que la escuchó.

 

«Seguro sólo es mi imaginación»

 

El chico entro a su apartamento y cayó al piso por un dolor inmenso en el pecho.

 

—No… ¡¡No!! No puedes ser tú, no quiero que seas tú.

 

Recuperó sus fuerzas, dejó las compras en la cocina y sin comer nada se fue a dormir.

 

Ni siquiera se quitó la ropa que traía puesta y se acostó como si nada.

 

Eran más o menos las 1:00 a. m., Kai se encontraba profundamente dormido, en medio de una pesadilla:

 

Mátame Kai, es la única forma.

 

La misma dulce voz de hace un rato hacia presencia en sus sueños, o mejor dicho en su pesadilla.

 

—Pero… No quiero hacerlo, te amo.

 

Aunque esto más que un simple sueño, eran recuerdos.

 

—Hazlo de una vez.

 

Recuerdos de la persona que más ha amado Kai en toda su vida.

 

—Adiós, Miwa, perdóname por ser tan débil.

 

La misma persona que asesinó con sus propias manos.

 

—Lo hiciste Kai, en verdad eres un héroe…

 

—¡¡Miwa!! —El chico se despertó gritando ese nombre, su pecho le dolía otra vez, era como si tuviera una lanza clavada en él.

 

—¿Dónde estás Kai?

 

Al escuchar otra vez la voz, tomó sus zapatos y salió corriendo del apartamento sin mirar atrás, sin importar que fuera la 1 a. m.

 

Solamente pasaba por su cabeza no pensar en eso, en ella, no quería que sufriera más por su culpa.

 

—Me mudé de la ciudad por ti… no quería que aunque fueras un espectro, volvieras a estar con el hombre que te mató por culpa de su propia debilidad. —Kai murmuraba en voz baja mientras seguía corriendo.

 

Cuando su resistencia no dio para más, levantó la mirada y se dio cuenta de que terminó en un callejón sin salida.

 

Pensó que había huido de aquella “persona” que lo seguía, pero estaba equivocado.

 

—¿Por qué estás huyendo, Kai? —dijo esa voz justo detrás de él.

 

De nada le sirvió correr tanto, de una u otra forma, ella lo iba a encontrar.

 

Sin darse la vuelta, el chico respondió.

 

—¿Qué haces aquí Miwa…? ¿Por qué me perseguiste hasta aquí?

 

La chica caminó hasta donde se encontraba Kai, sólo eran unos cuantos metros.

 

Le colocó su mano en el hombro y le dio la vuelta.

 

—Porque te amo, Kai.

 

Este era un caso especial ya que ella pudo tocarlo sin que antes él la tocara, esto era una situación sin precedentes, pero cosas como esas, no le importaban en lo más mínimo.

 

Era ella, no había duda alguna, Miwa Tachibana, la única pareja que tuvo Kai en su vida, y la única persona que él ha matado, estaba otra vez frente a sus ojos.

 

Era una hermosa chica de 1.60 cm, cabello largo y castaño, además de unos ojos color ámbar. Como los espectros quedan en su versión de fallecimiento, ella vestía el uniforme de la preparatoria Ushiwa y mantenía su apariencia de adolescente.

 

Kai se puso a llorar al verla de nuevo mientras pedía disculpas una y otra vez por lo sucedido hace 10 años.

 

—¿Por qué estabas huyendo de mí? —preguntó la chica un poco molesta mientras hacía un lindo puchero.

—No quiero que seas infeliz, sabes que yo atraigo la desgracia hacia las personas que me rodean…

 

Un golpe resonó en el callejón.

 

Fue provocado por Miwa al darle una cachetada a Kai.

 

—Tú me haces feliz a mí y eso es suficiente, idiota.

 

A ella en verdad no le importaba que la hubiera asesinado, porque tenía una razón más que válida para hacerlo… salvar la vida de los demás estudiantes de la preparatoria durante ese fatídico evento.

 

—¿Podemos seguir hablando en mi apartamento? —preguntó Kai adolorido por la cachetada y con mucho frío en plena madrugada.

 

Miwa sólo sonrió y tomó la mano de Kai para caminar.

 

—Ya que estoy más tranquilo, es muy extraño que seas tú quien pueda tocarme a mí, sé que he leído sobre eso en algún libro que me aventó en la cabeza mi maestro.

—¿No será que estamos unidos por el destino? —mencionó Miwa en tono de burla.

—¡Eso! Algo sobre personas unidas por el hilo rojo del destino, que aunque uno de ellos muriera, su vínculo seguiría siendo inquebrantable; o algo por el estilo había leído en uno de esos libros de Chris.

—¿Chris?

—Verdad que no lo conoces, mañana lo llamaré para que nos diga qué es exactamente nuestra situación, tal vez seamos los elegidos de alguna leyenda —comentó Kai  mientras se reía.

 

Llegaron al apartamento y lo primero que dijo Miwa al entrar fue:

 

—Qué desorden. —Su era de un rotundo rechazo hacia el aseo personal de Kai.

 

El chico se arrodilló mientras pedía disculpas.

 

Después de las disculpas, ambos fueron a la habitación, era un poco incómodo que estuvieran los dos en un lugar cerrado después de tanto tiempo y más con la apariencia de Miwa.

 

Pero Kai recordó algo que le había dicho su maestro Chris.

 

«¿Sabías que algunos espectros pueden cambiar su forma a voluntad? Esto sólo es posible si llevan un buen tiempo sin ascender al siguiente plano».

 

—Miwa… ¿eres capaz de cambiar tu apariencia?

—¿No te gusta como me veo? —dijo la chica casi con lágrimas en los ojos yéndose a la esquina de la habitación.

—No es eso, es que pues…

 

Estaba demasiado apenado como para poder decirlo bien.

 

—¿Mi forma de niña?

—Exactamente, eso.

 

Miwa pensó por un momento y le dijo a Kai que se tapara los ojos unos minutos.

 

El chico tomó una de las camisas que estaba en el suelo y la colocó en su cara.

 

Pasaron los minutos y Miwa le avisó que ya podía quitarse la camisa de la cara.

 

Ella fue capaz de cambiar de apariencia y pues nuestro protagonista al ver su cambio estaba totalmente rojo, apunto de desmayarse.

 

—Agradezco estar vivo para ver semejante obra de arte. —Kai no podía expresar todo lo que estaba sintiendo en ese momento.

 

La apariencia de Miwa cambió a la de una chica de unos 24-26 años, sus pechos crecieron considerablemente y tenía puesta una vestimenta de descanso, ya que iban a dormir.

 

Aunque los espectros no necesitan dormir, lo pueden hacer por voluntad si quieren y ella sólo quería pasar tiempo con él.

 

—Si te soy sincero, no creí que fuera posible, pero esto es increíble.

—Ahora si podemos dormir juntos sin que parezca raro.

 

Ambos se acostaron sobre la cama desorganizada de Kai, mirándose fijamente sonrojados como la parejita que son.

 

Empezaron a hablar sobre los buenos momentos que tuvieron en la preparatoria antes del incidente del fallecimiento de Miwa. Cosas como: el día que se conocieron, cuando convivían en las mismas clases, los recesos, y cuando hablaban de series y videojuegos.

 

Esos fueron los momentos más felices de esos dos, pero nada es eterno.

 

—Miwa, perdón si llego a ser intenso, pero en verdad, ¿no me odias por lo que pasó esa vez?

—No, no lo hago, era la única forma de terminar con ese infierno, salvaste vidas Kai, no podría estar más agradecida.

 

Kai volteó a mirar al techo de su habitación mientras pensaba «No la merezco, es demasiado pura para alguien como yo».

 

—Estás pensando en que no me mereces, ¿verdad?

—No sabía que los espectros podían leer mentes.

 

Miwa empezó a reír y Kai le siguió el juego, esos dos en definitiva eran el uno para el otro.

 

Antes de irse a dormir totalmente, Miwa tenía una duda.

 

—Oye, antes de que te duermas, ¿quién es ese Chris que mencionaste?

—Ah, él…

 

Kai empezó a contarle sobre cómo conoció a Chris.

 

Después de todo lo ocurrido ese día en la preparatoria, llegó un hombre llamado Chris Hinogami y se llevó a Kai… aunque él no se esperaba lo que iba a pasar con ese tipo.

 

Viajaron por muchos países perfeccionando la habilidad de Kai para ver y tocar espectros, aunque parecían entrenamientos infernales.

 

Al recordar estos entrenamientos, se estremeció totalmente mientras decía:

 

—En verdad se pasaba un poco el maldito con sus entrenamientos especiales.

 

A pesar de que fue un martirio convivir con Chris, Kai le debía mucho a ese hombre, gracias a él ya no es débil y cuenta con el poder de proteger a las personas y a sus seres queridos.

 

Entre relatos, chistes y anécdotas, se les fue el tiempo volando.

 

Eran aproximadamente las 3 a. m., Kai ya empezaba a entrecerrar los ojos.

 

Miwa, antes de que se durmiera totalmente, le dio las buenas noches seguidas de un tierno beso en la mejilla.

 

Kai ya estaba profundamente dormido, Miwa disfrutaba simplemente verlo dormir, había pasado mucho tiempo sin verlo y esto era la recompensa por esa ardua búsqueda. Ella nunca dejó de buscarlo en su forma espectral y ahora por fin lo tenía a su lado, tal y como era antes.

 

Él no lo comento con ella, pero desde esa vez, ocasionalmente tenía pesadillas recordando ese incidente.

 

 

Hace 10 años, en el 2021, cuando Kai tenía 14 años, en la preparatoria Ushiwa ubicada en Osaka, se presentó una masacre sin precedentes, más de 150 alumnos fueron asesinados. Esto fue tapado como un atentado por parte de un maníaco, pero esto no es la verdad.

 

Los espectros al alcanzar un nivel de maldad y malicia muy elevados, obtienen un rango llamado “Demonio”, estos espectros son anormalmente fuertes… fue uno de estos seres quien poseyó al maestro de Preparatoria de Kai y efectuó la masacre.

 

Todo esto porque fue atraído por el aura de Kai, su aura especial lo llevó hasta esa Preparatoria.

 

Es por esta razón que él se alejó completamente de todos sus conocidos de Osaka gracias a la ayuda de Chris. Él no quería que nadie más sufriera por su culpa.

 

Este caso fue muy conocido en su tiempo, pero más que todo por su apodo “El incidente de la preparatoria carmesí”, es denominado así, ya que la mayoría de las paredes quedaron manchadas por la sangre de los estudiantes asesinados por el demonio.

 

Kai, usando la poca fuerza y técnicas que tenía en ese tiempo, pudo detenerlo, pero el precio de eso fue muy elevado.

 

Desde ese entonces, casi siempre ha tenido pesadillas al respecto, y esta vez es una de esas ocasiones.

 

Iba a ser una larga noche para él… pero al menos Miwa había regresado a su lado.