Kai Outlandish

Capítulo 2: Siempre eres tú

Kai, desde temprana edad, podía ver a los espectros que habitaban en nuestro plano. Verlos lamentándose, deseando estar vivos otra vez o simplemente vagando por ahí, era parte de su día a día.

 

En su casa ubicada en Osaka, había uno que lo asustaba y atormentaba diariamente.

 

Esto ocurrió cuando él tenía aproximadamente 8 años de edad. Un día se hartó de esta situación y pensó: «Si puedo verlos, ¿también tocarlos?».

 

Así que tomó un bate de béisbol de su padre y se dirigió a donde se encontraba el espectro.

 

El espectro estaba sentado en su cama mientras reía al ver al chico con el bate.

 

—¿En verdad piensas que puedes golpearme, pequeño imbécil? —preguntó aún entre carcajadas.

—No lo sabré hasta que lo intente. —Al decir esas palabras, el pequeño tenía la llama de la determinación en sus ojos.

 

No esperó más y dirigió el bate a la cara del espectro… Sorprendentemente si lo golpeó, un golpe fuerte se escuchó en toda la casa.

 

Kai se encontraba solo en casa debido a que sus padres trabajaban todo el día, así que no había nadie que hubiera escuchado ese estruendo aparte de él.

 

—En verdad lo golpeé… —dijo para sí mismo.

 

El pequeño Kai de 8 años estaba muy confundido, no sabía cómo esto era posible o si las leyes naturales aceptarían tal acto.

 

Pero en lugar de generar más dudas, se alegró, ya que esto significaba que podría ayudar a las personas que tuvieran problemas parecidos al suyo.

Desde ese momento, Kai quería ayudar a todo aquel que necesitará ayuda en los temas paranormales.

 

Para su mala fortuna, las personas como él, eran propensas a atraer espíritus por sus habilidades únicas; su aura tan potente, en vez de ayudar a las personas, haría que se alejaran de él.

 

Al pasar el tiempo, ningún chico o chica de su edad se le acercaba, pero no le molestaba, prefería esto a causar problemas a las demás personas.

 

Años después, terminó la primaria y secundaria, y estaba preparado para ir a la preparatoria.

 

El día de ingreso llegó y se encontraba en la ceremonia de apertura para los chicos de primer año.

 

Hace 11 años…

 

Preparatoria Ushiwa/Enero de 2021.

 

Primera semana del mes.

 

«Otro año, más problemas y menos ganas de vivir», pensó aquel chico que antes quería ayudar a todo el mundo y ahora sólo vivía por inercia.

 

Kai iba caminando hacia la preparatoria sin mucho apuro, contaba con el tiempo necesario para llegar, mientras tanto, escuchaba con sus audífonos inalámbricos una de sus canciones favoritas de la serie “Destiny: Endless Night” que era una de las series que más le encantaban.

 

El camino estaba rodeado por árboles y era muy satisfactorio caminar por los alrededores. La preparatoria se encontraba un tanto alejada de la ciudad principal, pero era una buena preparatoria. Las clases iniciaban a las 8:30 a. m. y eran las 7:40 a. m. y lo mejor de todo es que no había espectros en los alrededores y esto era un gran alivio para Kai: poder caminar tranquilamente sin ver espectros.

 

Su tranquila caminata fue interrumpida por la silueta veloz de una chica que corrió cerca de él con mucha prisa.

 

La chica vestía su mismo uniforme así que también debía dirigirse a la preparatoria.

 

«¿Qué le pasa a esa chica?, aún hay mucho tiempo antes de que inicie la ceremonia»

—¡Hey tú! —La chica se detuvo y se dio la vuelta para hablarle a Kai.

 

Era una chica muy atractiva, su largo y hermoso cabello castaño y ojos color ámbar la hacían aún más encantadora. El estar rodeada de tantos árboles, hacía que su belleza se multiplicara.

 

Parecía una escena típica de un manga Shoujo, donde la heroína conoce a su chico ideal, aunque Kai era todo menos el protagonista de un romance… por el momento.

 

—¿Qué pasó? —respondió con curiosidad el chico.

 

La chica alegre le sonrió y dijo:

 

—Se nota que vamos para el mismo lugar. Si eres de primer año al igual que yo, espero llevarnos bien, mi nombre es Tachibana Miwa, ¿y el tuyo?

—Tsukigami Kai, un placer.

 

El chico aún no lo sabía, pero ella iba a ser la que le devolvería la luz a sus ojos apagados y sin brillo.

 

Llegó a tiempo a la ceremonia de ingreso y después del discurso del director, todos fueron a mirar en qué cursos  habían quedado.

 

Al ver el tablero informativo con los nombres de los alumnos, vio el suyo seguido de un 1-C.

 

—Nos tocó en el mismo salón, Tsukigami —dijo Miwa quien apareció de la nada sorprendiendo a Kai.

—Eso veo…

—Eres muy tímido, ¿verdad?

—No es eso, es sólo que… las personas que están a mi lado siempre terminan lastimadas.

 

Miwa lo miró raro y dijo:

 

—¿Crees que eres algún personaje de anime? ¿O eres un Chunnibyo?

—¡No! —gritó el chico con la cara más roja que un tomate.

—¿Entonces, por qué dices esas cosas? —preguntó Miwa mientras se reía un poco.

—No te lo puedo decir exactamente, nunca se lo he dicho a otra persona que no sea Katou, era mi único amigo en toda mi vida escolar.

 

La chica lo miró fijamente y pensó «Este chico debió pasar por algo feo, entonces yo seré su segunda amiga»

 

—Entonces seamos amigos, Tsukigami.

—¿Eh? ¿No me estás tomando del pelo?

 

Kai no podía creer que alguien quisiera ser su amigo a pesar de su aura.

 

—Sí, yo siempre hablo en serio, no me importa el por qué alejas a las personas, yo seré tu amiga.

 

Kai estaba muy feliz, pero era muy orgulloso como para mostrar sus emociones abiertamente, se limitó a sonreír y responder con un “Gracias”.

 

La campana sonó y todos se dirigieron a sus respectivos salones de clase.

 

Al repartir los asientos, curiosamente Kai quedó al frente de Miwa, así que ella podría aprovechar para molestarlo o dialogar con el antes o después de clases.

 

Las clases transcurrieron común y corrientemente.

 

Llegado el receso, los chicos de segundo y tercero año aprovecharon para hacer su cacería de miembros nuevos para sus clubes.

 

Kai y Miwa se encontraban en el patio mientras conversaban y comían unos sándwiches de huevo.

 

—¿A qué club te piensas unir?, para ir contigo —dijo Miwa mirando a Kai.

—Estaba pensando en el de arte, ya que me gusta dibujar —respondió el chico apartando la mirada tímidamente.

—Entonces está decidido, vamos al club de arte —comentó la chica, llena de energías.

 

Miwa tomó la mano de Kai y él literalmente estaba que le daba un paro cardíaco, su contacto femenino había sido muy poco, por no decir nulo; era la primera vez que una chica era tan amigable con él y no lo ignoraba por su aura.

 

Los demás estudiantes ya pensaban que esos dos eran pareja. A pesar del poco tiempo que había transcurrido, ellos parecían estar muy unidos.

 

Hablaron con el líder del club de arte de la preparatoria y al demostrar sus habilidades los dejaron unirse al club.

 

Kai dibujó a la heroína de su serie favorita.

 

El veía y asistía a muchos eventos de anime y videojuegos, esa era su manera de escapar de la realidad; donde estaba totalmente solo.

 

Así que para él, dibujarla no era un reto.

 

En cambio, con Miwa fue una sorpresa que supiera dibujar tan bien, ella dibujó a un chico sentado en la orilla del mar en el atardecer, con sus pies siendo tocados por el agua.

 

Kai quedó perplejo ante la habilidad de Miwa.

 

—Eres increíble Tachibana, está hermoso tu dibujo.

 

La chica se sonrojó y le agradeció por el cumplido.

 

—Soy una chica de muchos talentos, no te sorprendas más adelante al ver mis demás habilidades —dijo Miwa mientras miraba hacia el horizonte.

 

El primer día de clases había finalizado, Kai había hecho su primera amiga en toda su vida escolar y parecía que su amistad iba a ser muy fuerte.

 

A la salida de la preparatoria, Kai se iba a despedir de Miwa con un simple “Hasta luego, nos vemos mañana”, pero ella fue más rápida que él y le dio un beso en la mejilla.

 

—Nos vemos mañana, Tsukigami.

 

Al terminar de decir esto, la chica se dio la vuelta y se fue caminando hacia su casa.

 

El chico otra vez estaba completamente rojo.

 

«Es la primera vez que me dan un beso en la mejilla», pensó

 

Al llegar a su solitaria casa, dejó su mochila tirada en el suelo y se echó sobre la cama mientras estiraba sus piernas.

 

—Fue un gran día, Tachibana es una gran persona… será que le gust… Imposible, imposible, eso del amor a primera vista es una mentira, es como las posibilidades de conseguir un héroe en los juegos Gacha.

 

Kai curiosamente había acertado, pero aún no sería tiempo de que su amor floreciera, aunque tampoco faltaba mucho.

 

Preparatoria Ushiwa/Febrero de 2021.

 

Primera semana del mes.

 

Había transcurrido exactamente un mes desde que inició el nuevo año escolar, la relación de Miwa y Kai avanzaba a niveles muy acelerados, al punto de que ya se trataban como amigos de toda la vida, a pesar del corto tiempo que llevan conociéndose. Hablaban, comían y hacían sus tareas siempre juntos en la cafetería o en la biblioteca de la preparatoria.

 

Pero de una u otra forma, siempre habrá  sospechas incluso con tus mejores amigos, como lo que estaba ocurriendo ahora mismo.

 

El traje de baño escolar de Miwa había desaparecido misteriosamente y ella sólo podía pensar en una posible persona.

 

En los corredores de la preparatoria se escuchaba una persecución.

 

—¡Kaaaaaaaai! —gritaba Miwa mientras corría persiguiendo a Kai

—¡Yo no fui, Miwa, sabes que soy muy tímido como para intentar algo así! —gritaba Kai agitado y cansado por huir de una endemoniada Miwa.

 

El motivo de esto era porque ella sospechaba que él había robado su traje de baño escolar.

 

Pero en efecto, él no lo había hecho, Kai siempre ha sido muy tímido y respetuoso.

 

Una chica de su curso detuvo a Miwa y le explicó lo que había pasado con su traje de baño.

 

—Conque sólo se lo llevaron ustedes para lavarlos todos en la lavadora de la preparatoria… ¿Por qué no me lo habían dicho?

—Te dije que no había sido yo —dijo Kai en el piso totalmente agotado ya que no acostumbra a hacer mucho ejercicio y su cuerpo se desgastaba muy fácil.

—Lo siento Kai, pensé que habías sacado tu instinto pervertido, como disculpa te daré esto.

 

La chica le dio un beso en la mejilla.

 

Naturalmente Kai se puso rojo y le dijo que no era necesario eso, que sabía que ella podía ser exagerada a veces.

 

Pasadas las horas, los dos se encontraban en el aula del club de arte. Estaban sentados en el sillón del aula y dibujando en unos Sketchbooks para practicar un poco.

 

No había nadie más en el club a parte de ellos dos, así que Miwa aprovechó para volver a preguntar sobre la condición de Kai que hace alejar a los demás.

 

—Supongo que ya puedes saberlo.

 

Ella estaba muy emocionada al saber por fin el por qué Kai decía esas cosas.

 

—Veras… puedo ver a los espectros.

—Estas bromeando, ¿verdad?

—No, es verdad, he vivido toda la vida con esta habilidad que siento es una maldición.

 

Miwa estaba un poco escéptica ante esta revelación de Kai, pero algo en la mirada perdida del chico le decía que no estaba mintiendo, que en verdad podía hacer eso.

 

—¿Hay alguna forma en que puedas demostrar eso?

—Supongo que le puedo decir al espectro de ese perro que está en la esquina de la habitación que haga algo.

 

Miwa estaba con una cara de asombro al ver que algo se movió en la esquina después de que Kai dijo “Ven aquí chico”.

 

—Salta a través de ella.

 

El espectro del perro le hizo caso y Miwa sintió un escalofrío.

 

—Está bien, está bien, te creo, pero ya no hagas eso —dijo Miwa con pánico después de sentir eso tan extraño.

—Es por esto que mi aura es pesada y todos se alejan, pero tú eres diferente, a pesar de eso, tú no te alejaste y antes eras la que me buscaba, en verdad no lo entiendo.

—Tienes razón, tú aura se siente rara, pero eso no es una razón para alejarme.

—Y eso me alegra bastante Miwa.

 

Ellos dos ya se llamaban por su primer nombre como si fueran amigos desde siempre.

 

Pero Miwa estaba a punto de dar un paso más allá, un paso que dejaría con la mente en blanco a Kai.

 

—¿Sabes por qué no me he alejado?

—No tengo ni la más remota idea posible.

—Porque desde el día que te vi… desde el primer día que estabas caminando y escuchando canciones de tu serie favorita…

«Espera, ¿cómo sabe eso? ¿Acaso la música se escuchaba muy fuerte?», pensó el chico antes de escuchar las palabras que lo harían quedarse en blanco.

—Me gustaste, Kai —dijo Miwa mostrando su rostro sonrojado por primera vez ante él.

—¿¡Qué!?

 

El chico no sabía qué más decir, no pensó que sus palabras fueran  ciertas, esta situación era como si hubiera sacado un personaje Super Rare de algún juego Gacha genérico.

 

—Miwa… ¿en verdad te gusto?

—Sí, y no te dejaré escapar.

—¿¡Qué!?

 

Miwa se levantó del sofá, dejó el cuaderno de dibujo y empujó a Kai para que cayera y ella pudiera estar encima de él.

 

Sus caras se encontraban muy cerca, podían sentir la respiración del otro y ambos estaban rojos.

 

—El amor a primera vista si existe Kai, así que hasta no escuchar tu respuesta no me moveré de aquí.

 

El chico sólo podía tartamudear en esta situación, hasta que se armó de valor y le contestó a Miwa.

 

—T-tu t-t-tambien m-me g-gustas Miwa, cuando te vi, también me pareciste muy hermosa, pero nunca pensé que tú también pensaras lo mismo.

 

Miwa no dudó ni un instante y besó en la boca a Kai.

 

El chico se emocionó tanto que… literalmente se desmayó por tener su primer beso.

 

Miwa pensó que era juego, pero en verdad se había desmayado el imbécil.

 

Ella no entró en pánico ni nada por el estilo, simplemente se rió por la situación tan rara que ocurrió y lo levantó.

 

Lo sentó en el sofá y ella hizo lo mismo.

 

Colocó la cabeza de Kai en su hombro y espero a que se despertara.

 

—Eres tan único Kai —susurró Miwa mientras apoyaba su cabeza con la de Kai y se quedaba dormida.

 

Con esto, ya quedaba consolidado que esos dos ahora eran pareja, sólo fue necesario un mes para que se conocieran completamente el uno al otro.

 

Pero la felicidad nunca es eterna y Kai lo sabía muy bien, el jamás sospechó sobre lo que pasaría más adelante ese mismo año.

 

Pensó que siempre que ella estuviera con él, podría ser feliz, pero todo giraría en torno a ella; era su felicidad y su agonía.