Lost in a new life

Capítulo 4: Perdido en el fondo del olvido

Me sentía tan ligero como si estuviera flotando entre las pacíficas olas de un extenso e infinito mar, pero al cerrar los ojos y abrirlos nuevamente, la realidad que se reflejaba ante mí, era totalmente diferente; gritos desesperados de personas clamando por ayuda era lo único que se alcanzaba escuchar de fondo, mientras, mi consciencia se perdía en aquel infierno que vivía en ese momento; luces rojas y azules iluminaban la tétrica escena que estaba aconteciendo, sentía cómo empezaba a brotar un cálido líquido desde la parte superior de mi frente, el cual empezaba a correr por todo mi rostro, cubriendo parcialmente mis ojos y obstaculizando mi visión.

 

El pánico saturaba cada nervio de mi cuerpo, sentía como mi mente no respondía y estaba paralizada por el dolor penetrante de sentir como si mi cabeza se partiera en dos una y otra y otra vez; y el terror de morir, con su potente y ensordecedora voz, me ordenaba que me levantara y pidiera ayuda, aunque apenas quedaba una pizca de vida en mi cuerpo.

 

Aunque, por más que lo intentaba, sentía como si mi propia mente me traicionase, al no responder a mis intentos desesperados de sobrevivir y mi cuerpo cedía cada vez más ante el frío llamado de la muerte, para que finalmente, sometiera mis débiles intentos de vivir.

 

Y es que si volvía, tendría que enfrentarme a todos los problemas que había causado hasta el momento, no sólo los ocasionados por el accidente, que de por sí ya eran lo suficientemente graves, sino la preocupación y tristeza de Louis en lo que debería haber sido un gran día para él y el lío que tendría con padre, el cual no se quedaría con los brazos cruzados ante mis desmanes.

 

Además, tendría que volver a aquella vida a la que fui obligado a vivir: sin opciones para elegir, una vida fría si no contara con la presencia de aquel pequeño que podía iluminar al menos un poco mis días, porque a pesar de “tenerlo todo”, seguía buscando algo que no podría encontrar.  

 

La oscuridad absorbe todo rastro de luz ante mis ojos; el calor, como si de mi alma a la hora de mi muerte se tratara, empieza a abandonar mi cuerpo, y una inexplicable calma se apodera de este último.

 

Lo siento, sé que lo prometí pero… ¡Ya no puedo más!

 

Hasta ahora, he vivido intentado llenar los vacíos de mi vida con lo material, y he seguido avanzando para poder ver la sonrisa de Louis, ignorando todo lo que me pesaba y riéndome a pesar de que quería escapar de todo; tratando de llenarlos con amigos, parejas, lujos… Lo siento Katte, pero déjame ser un egoísta y elegir mi tranquilidad por esta vez…

 

Sé que sin mi presencia, Louis podrá crecer sin problemas, si Katte hace su parte, además no estará completamente solo, tiene a Roma y a Alfred en quienes podrá confiar plenamente y en quienes puedo confiar que estarán pendientes de él.

 

Tener toda esta combinación de ira, tristeza, impotencia y dolor en mi pecho, sólo hace que desee dejar de pensar y sentir de una vez…

 

Al abrir mis ojos, grandes nubes cubrían el cielo oscuro, me encontraba flotando en completa calma sobre la superficie de pacíficas olas de mar

 

«Supongo que esto es a lo que le llaman el paso al "más allá"», pensé.

 

Totalmente contraria a la imagen de un lugar lúgubre y desesperanzador que imaginaba, este lugar sólo transmitía la sensación de tranquilidad y una inquietante paz a pesar de ser “el fin”; era estúpidamente irónico el cómo contrastaba aquella calma que transmitía el hecho de encontrarme allí, con la situación que en la realidad estaba viviendo.

 

Quizás una hermosa ilusión dentro de una pesadilla, es la descripción más acertada que puedo dar a lo que estaba pasando.

 


Este debe ser mi final… No duele, sólo siento frío, mucho frío.

 

De pronto, escucho voces.

 

¡Resista!

 

En este momento no puedo diferenciar la realidad de una ilusión, o lo que podría llamarse un sueño o quizás, el más allá.

 

Se escucha un alboroto.

 

—¡Despejen!

—¡Llegó el paciente señor!

 

Basta...

 

—¡Doctor! ¡Su pulso está bajando rápidamente!

 

Se acabó para mí. Bueno, al parecer será un problema para ese bastardo, sé que no tendrá la más mínima muestra de tristeza y arrepentimiento; siempre me trató como una carga y se dirigió hacia mí con una mirada de estar viendo a un ser repulsivo, junto a un tono de voz que sólo podía transmitir dos cosas: desinterés o desagrado.

 

¡Conéctenlo y prepárenlo para la operación!

 

Sé que de hecho, mi muerte no le causará ni pizca de tristeza o algún daño sentimentalmente hablando y que seguirá inmerso en su trabajo o lo que sea que haga en sus ratos libres; pero estoy seguro de que su imagen quedará manchada de alguna u otra forma si investigan la causa a profundidad, lo que lo dejará muy mal posicionado ante la opinión pública.

 

Sólo desearía poder observar su rostro al saber en el lío en que lo metí, de seguro los titulares de los periódicos y noticieros lo tacharán de padre irresponsable a consecuencia del accidente y tendrá que responder por todo.

 

Seguramente me odiará por todo esto y no dudo que lo seguirá haciendo por un buen tiempo, y si mi muerte significa que puedo devolverle un poco de todo el odio que me hizo sentir durante todos estos años, habrá valido la pena.

 

O eso diría pero, la verdad es que no me siento orgulloso de lo que causé, ni mucho menos satisfecho…. Pero en este punto, ¿qué podría hacer?

 

Damos paso al proceso de inserción en la “L.O.”

¡Entendido!

 

Es todo, no deseo pensar más, no deseo seguir, no deseo...

 

Eri...

 

Esa voz... la conozco muy bien.

 

¿Qué estás haciendo?

 

En medio de un escenario teñido de un color sepia, deprimente y presuntamente olvidado.

 

¿Por qué haces esto?

 

Como si de un deja vu se tratase, nuevamente tengo al frente mío, la mirada entristecida de aquel pequeño.

 

¡No me dejes! ¿Estás triste?

 

Yo... ¿Cómo podría verlo de nuevo? Soy una vergüenza, una total desgracia como hermano mayor e incluso como persona.

 

Y-Yo...

Hermano, ¿por qué lloras?

 

Inconscientemente las lágrimas comienzan a brotar de mis ojos y luego empiezan a recorrer mis mejillas, no sé cómo poner en palabras lo que estoy sintiendo, mi garganta arde y mi pecho duele, duele mucho.

 

Ja ja... S-Soy un desastre, tu hermano mayor es un desastre... perdóname, perdóname por favor, perdóname...

¡No eres un desastre, eres mi hermano!

 

Mientras abre sus brazos para recibirme, me regala una radiante sonrisa.

 

Hermano, volvamos a casa ¿Si?

S-Sí... Vamos a casa, Louis respondo mientras me acerco para recibir su abrazo.

 

Aún tengo que volver, aún quiero volver a ver esa sonrisa.

 

Y así, sentí como volvía a mí ese calor, junto a las ganas de seguir viviendo. Otra vez la escena se nublaba ante mis ojos, pero esta vez era diferente, no era el presagio del camino al más allá, sino una leve transición a una nueva vida...

 


    Siento que vuelvo a recuperar la consciencia y de a poco, vuelvo a tomar control de mi cuerpo y percepción de lo que pasa a mi alrededor; he recobrado la consciencia y lo primero que veo, es un aburrido techo blanco de lo que supongo que es una sala de alguna clínica.

 

Intento recordar que pasó luego del accidente pero mis recuerdos de aquel suceso son borrosos.

 

En el momento en que lo que yo pienso que fue mi traslado a esta clínica, logré escuchar que iba a ser sometido a una operación, por lo que me pregunto ¿Cuánto tiempo he estado aquí?

 

El sólo hecho de pensar que arruiné el cumpleaños de Louis al escaparme y ocasionar el accidente, me hace sentir demasiada culpa, y ni que hablar de que fui sometido a una operación por lo que debió ser muy preocupante para ese pequeño.

 

Debo salir de aquí cuanto antes.

 

En cuanto me levanto para sentarme en la camilla, noto que alguien yace al lado mío recostado en una silla; al fijarme en quién es, noto que se trata de mi hermanastra, quien está durmiendo en la silla cerca de mi camilla.

 

Al verla, una extraña escena pasa por mi mente, en donde Katte se preocupaba por mi estado y se quedaba para acompañarme hasta que me despertara... Pero luego de pensar en ello, rápidamente la descarto por lo irreal que es, simplemente, no le queda esa faceta.

 

Al notar que su manta se está cayendo al suelo, pensé en cubrirla de nuevo, quiero decir, la conozco tanto que juraría que si se resfría o algo así, me va echar la culpa por hacer que venga hasta aquí y que le haya pasado eso, es una tonta.

 

¿Eh?... ¡¿Eh?!... ¡¡¿Pero qué demonios?!!

 

Del asombro, salto de la camilla, mirando estupefacto a mis manos, debido a que en el momento en que intenté tomar la manta para acomodarla... ¡Mi maldita mano la traspasó! Provocando que un terrible frío la penetre hasta los huesos.

 

Creí que ya me había despertado de la alucinación o el sueño que tuve, pero por lo que parece, sigo sin despertar o algo por el estilo; ahora que lo pienso, debe ser un sueño, de por si ya era muy extraño que esa chica con complejo de princesa viniera a verme.

 

Pero al voltear nuevamente, lo que vería sería totalmente irrazonable. Alguien estaba echado en mi camilla, estando casi en la misma posición... Era yo... ¡y estaba ahí!

 

Mi cabeza estaba perdida, no sabía qué estaba pasando y estaba a punto de perderme en el inmenso pánico que sentía, cuando de pronto, el "yo" que estaba echado en la camilla se empezó a mover y se percató de la presencia de Katte, mirándola asombrado durante un tiempo hasta que esta despertó y le dirigió la palabra.

 

Esto es una pesadilla.

 

Mientras Katte le grita al "yo" que está sentado en la camilla, mi mente está siendo inundada de preguntas, las cuales se sienten como una horrible tortura mental.

 

¿Qué mierda está pasando? ¿Por qué carajos me estoy viendo desde esta perspectiva? ¿Es que acaso estoy muerto? ¡¡Pero sigo aquí!!

 

Mientras las preguntas ahogan mi casi inexistente cordura, entra un doctor a la habitación.

 

¡¡Hey!! ¡Ne-necesito que me ayudes, a-algo anda m-mal! ¡Por favor! —suplico inconscientemente, en busca de ayuda.

 

Pero es completamente inútil, ya que al intentar dirigirme a él, no sólo pasa de mis palabras, sino que yo lo traspaso, como si yo no existiera.

 

¡Escúchame! ¡Mírame! ¡¿Qué mierda está pasando?! ¡Heeey!...

 

Mis gritos no son escuchados. En eso, mi hermana se levanta y se retira de la sala muy irritada.

 

K-Katte, ¡oye! Po-por favor, dime que me escuchas, ¡Katte!

 

Naturalmente, es inútil.

 

Estoy... Aquí...Po-por favor...

 

Hundido completamente en el pánico, intento una y otra vez llamar su atención, pero es en vano, hasta que escucho lo que el doctor le está explicando a un confundido yo que está sentado en la camilla. 

 

¡¿Perdón?! exclama el impostor.

 

No puedo ni quiero creer lo que está pasando, esto debe ser una horrenda pesadilla.

 

Yo ya no soy más "yo".

 

Mientras que yo sentía como me hundía, presa del pánico y el desconcierto, podía ver cómo la escena se alejaba lentamente de mí y yo simplemente caía en la oscuridad, como si de un simple espectador se tratase, sólo podía observar impotente cómo perdía el control de mi vida. Me sumergía lentamente en el frío fondo de la desesperación.