Para salvar al mundo el Héroe ¡¿Debe enamorarse?!

Capítulo 0: Prólogo

“Cuando el mundo encuentre su hora más caótica, el Héroe Oscuro se levantará de entre los mortales y brindará la salvación. ¿O un nuevo comienzo?”.

 

 Tabla de los antiguos profetas, circa 230 AR.

 

El dolor de mis heridas no me permitió moverme por completo, aún podía sentir cómo mi cabeza retumbaba por culpa de los constantes golpes que recibí. La armadura negra yacía hecha pedazos, ni siquiera el imponente yelmo con forma de dragón pudo resistir los ataques del minotauro muerto bajo mis pies.

 

Había ganado este combate, ¿pero a qué costo?, mis costillas fueron machacadas y respirar dolía tanto como una puñalada. Pese al dolor seguí adelante, caminé unos cuantos pasos hasta quedar frente a un árbol de limón, que milagrosamente no fue destruido durante la contienda.

 

—Lo has hecho bien, Héroe Oscuro. —Una voz femenina me llamó desde la nada, me di la vuelta hacia ambas direcciones pero no encontré nada, sólo el campo destrozado por la batalla.

—¿Quién eres? —susurré mientras me detenía.

—Ya deberías saberlo. —Su respuesta fue corta y concisa, segundos después un resplandor plateado se posó frente a mí—. ¿O necesito presentación? —El brillo no tardó en desaparecer y finalmente mostró su verdadero rostro.

 

Era una mujer morena y delgada, su voluptuoso cuerpo estaba cubierto por un vestido lo suficientemente blanco para transparentar un poco su piel, pero lo más llamativo eran sus bellos pechos de los que no podía apartar mi mirada y que seguro enloquecerían al más casto de los santos.

 

Sus ojos de color violeta emitían un brillo y una mirada que me hicieron enterarme de quién podría ser.

 

—Diosa Eos… —murmuré, sin verle la cara todavía —. ¿Has venido a darme tu bendición final?

 

Eos era la diosa del amor y también la última divinidad que me faltaba para convertirme en un héroe completo.

 

—Mis ojos están arriba —respondió la mujer divina.

—Yo tomo mis decisiones —respondí con premura—. El caos está cerca, necesito la última bendición para convertirme en un verdadero héroe. —Tras mi comentario por fin le vi el rostro, pues el tiempo para bromas ya había terminado. Necesitaba su bendición cuanto antes.

—No. —Su respuesta me sacó de balance, abrí la boca para mostrar mi incredulidad, pero no pude argumentar nada.

—¿Perdón?

—Para tener mi bendición necesitas pasar una prueba definitiva; yo no soy como Ares o Fafnir. La fuerza no te servirá de nada conmigo, Héroe Oscuro. —Sus palabras me parecieron tonterías, quizá demasiada belleza le fundió el cerebro a esta diosa rara.

—Entonces qué debo hacer, ¿algún ritual o algo así?

—No, Jaden. —La diosa dijo mi nombre y posteriormente, dibujó una sonrisa en sus labios—. Para recibir mi bendición y convertirte en un Héroe Oscuro definitivo… ¡Necesitarás enamorarte!

—¿Qué demonios?, ¡¿es una broma?!

—No, en lo absoluto.

—Oh, entonces… ¡Te amo, Eos!, desde que te vi, supe que estábamos destinados a estar juntos. Pero lo nuestro es imposible, ¡qué tragedia! —exclamé mientras realizaba una coreografía estúpida—. ¿Ya me das mi bendición?

—¡No! —Eos estuvo a punto de golpearme, pero se detuvo en el último segundo. Una diosa del amor violenta definitivamente daba mala espina—. Hablo en serio, Jaden… No dudo de tus habilidades como luchador y es probable que con tu poder actual logres ganar la guerra. Pero no olvides mis palabras: “Sin mi bendición jamás podrás salvar al mundo”.