Para salvar al mundo el Héroe ¡¿Debe enamorarse?!

Capítulo 2: Facetas

Luego de comprar ropa nueva y cobrar nuestra recompensa por los slimes, decidimos tomar una misión de nivel bajo para recuperarnos:

 

 “Ayudar en el orfanato local”.

 

Según Lily, ella había tomado antes esa misma misión para mantener sus propios gastos, pues el sueldo que tuvo como académica poco a poco fue desapareciendo debido a los impuestos, la comida y el equipamiento para las aventuras.

 

El orfanato de la ciudad era un edificio largo, contaba con un templo dedicado a la diosa madre Venus, que recogía a todos los huérfanos de las calles y les enseñaba a sobrevivir. Cada pequeño abandonaba el sitio a los 15 años y la gran mayoría terminaba convirtiéndose en aventureros o clérigos de Venus.

 

—Ya estamos aquí, espero que no te moleste realizar una misión pasiva.

—Descuida —contesté mientras admiraba la edificación tradicional del lugar—. Vamos a trabajar duro.

—Muchas gracias por venir, en serio lo apreciamos mucho. —Fuimos recibidos por una monja de cuarenta años, aproximadamente. Vestía una túnica color azul que cubría su cuerpo entero, y también lentes pequeños—. Los niños ya esperan ansiosos sus lecciones de lectura, señorita Lily.

—Claro, siempre es un placer para mí ayudar. —Mi compañera compró un juego de ropa exactamente igual: corsé negro, minifalda del mismo color y una túnica plateada que le hacía ver más mística de lo que realmente era.

—En cuanto a su señor esposo, casi no tenemos hombres ayudando aquí, si pudieras ayudarnos a cortar leñas y mover unos muebles estaríamos muy agradecidos contigo.

—E-Esposo, ¿¡esposo dices?!, n-no, sólo somos compañeros de aventuras.

—Pero no lo niegues tanto, pues. —Le di unas palmaditas en la cabeza para mostrar mi desagrado—. Es cierto, somos amigos nada más.

—Oh, ya veo, es que resulta extraño que no le conozcamos novios o novias a la señorita Lily, les ruego me disculpen.

—N-No hay cuidado, voy con los niños. —Mi compañera salió corriendo rumbo a la entrada del recinto, dejándome a mí solo con la monja encargada.

—La señorita Lily es una chica muy linda, cuídala mucho, por favor.

—Es una buena persona, tienes razón.

—A decir verdad, señor, Lily venía a dar clases gratis desde antes de volverse aventurera. Nos sentimos muy apenados con ella y por eso colocamos la recompensa en el gremio, sabemos que nadie más tomará esas peticiones porque los miembros de la organización son guerreros, no intelectuales.

—Es verdad, las misiones pasivas son tomadas por personas de profesiones diferentes al camino marcial. En todo caso, me llamo Jaden, comenzaré a trabajar de una vez.

—Muchas gracias, Jaden, me retiro.

 

La monja me dejó solo en el patio y de inmediato me puse a cortar leña; mientras lo hacía di un vistazo rápido a los alrededores del lugar para entender cómo funcionaba este sitio.

 

Otras sacerdotisas más jóvenes eran las encargadas de barrer, trapear y cocinar, mientras que un grupo reducido de hermanos voluntarios vigilaban el lugar. Iban armados con lanzas y escudos pequeños, nada extravagante.

 

El tiempo pasó volando, logré juntar dos enormes pilas de madera cortada y también llevé algunos muebles directo a la capilla para la posterior oración.

 

No me molestó en lo absoluto este cambio de aires, me la pasaba siempre combatiendo y viajando por los caminos. Visitar lugares como estos era una novedad para mí.

 

Como eran tiempos de paz, el número de huérfanos no era demasiado, a lo mucho habían 14 niños internados aquí, una cifra relativamente baja a comparación de los cientos que se acumulaban en las grandes ciudades asediadas.

 

«Tengo curiosidad por ver una clase de Lily».

 

Con mis deberes terminados, me escabullí hasta la puerta del salón de clases improvisado, allí mi pequeña compañera explicaba con su varita mágica unas letras básicas y oraciones sencillas a los huérfanos.

 

Lily Astora lucía contenta, mantuvo su sonrisa mientras explicaba y no dejó ningún detalle al aire. Todos los pequeños parecían muy interesados en las lecciones; hasta que uno de los infantes más chico volteó su rostro en dirección mía.

 

—¡Es un aventurero! —exclamó el niño, de inmediato, la atención de la clase se centró en mí y todos me rodearon con enormes sonrisas.

—E-Eh, lo siento, Lily, parece que me robé a tus estudiantes.

—No te preocupes, ya estábamos por terminar de todos modos. Anda, Jaden, preséntate ante los pequeños. —Creí que la hechicera se enojaría con mi presencia, pero no mostró ninguna reacción predecible.

 

Bueno, todo esto tenía sentido.

 

Lily Astora era una mujer de 28 años, alterarse por algo como esto resultaría muy infantil de su parte, sobre todo, porque estos pequeños tenían todo el derecho de sorprenderse por la visita de un aventurero real.

 

—Soy Jaden, un aventurero espadachín y antiguo guardia local, ¡coman sus verduras para que puedan volverse fuertes como yo!

 

Los niños me miraron con mayor admiración, probablemente porque todos ellos aspiraban a convertirse en aventureros una vez alcanzada la mayoría de edad. En el caso de las niñas, ellas parecían más interesadas en otra cosa…

 

—Maestra Lily, ¿se casará con él? —Una de las niñas hizo una pregunta inocente, Lily mostró un pequeño rubor en sus mejillas, pero no se alteró ni nada parecido.

—No lo sé, pequeña, él y yo somos compañeros de aventuras, nada más, nada menos. —Lily acarició la cabecita de su estudiante, una niña de cabellos grises y ojos azules.

—Es cierto, maestra, usted ya está en la edad de casarse. —Otro niño se unió a la broma y al poco tiempo, toda la clase se unió para molestar a Lily.

 

Obviamente yo no salí tan bien parado de este bombardeo de preguntas, por ejemplo: “¿Ya la besaste?”, “¿te gusta la maestra?”, entre otras cuestiones adorables que sólo me hicieron sonreír con un leve rubor en mis mejillas.

 

—No niego que Lily sea linda —contesté seriamente —. Ya veremos qué sucede.

—Jaden se ha portado bien conmigo, aunque es algo travieso —susurró mi compañera—. Pero esa es historia para otra ocasión, ahora vayan con la Hermana Cristina para que le asignen sus lugares a la hora de comer.

—Sí… —bufaron al unísono, segundos después la clase entera salió del salón para no quedarse sin su lugar en el comedor.

—Hey, buen trabajo dando clase, parece que tienes un talento nato con los niños.

—Sí, me gustan los niños, incluso he enseñado a mi sobrina las cuestiones básicas de los pergaminos. —Lily recogió su material didáctico y lo desapareció con un toque de la varita.

—Yo también he terminado, ¿vamos a comer?

—Antes de eso, una de las hermanas me dijo que podíamos tomar un baño gratis en sus instalaciones mientras los niños comen. No es bueno que salgas a comer con el cuerpo lleno de sudor y honestamente, quiero ducharme hoy sin pagar las termas.

—Un baño en un orfanato, supongo que podemos tomar la oferta, no estamos para andar rechazando este tipo de tratos. —Pensándolo bien, sí estaba sudado y mi olor no era precisamente agradable, estar trabajando bajo el sol y con poca hidratación me había hecho sudar más de lo que me gustaría admitir.

—Excelente, nos vemos luego de bañarnos.

—Claro.

 

Ambos nos fuimos por direcciones separadas, de inmediato me quité la ropa y la dejé colgada sobre un tendedero comunitario que era vigilado por los guardias del lugar. Sólo me quedé con una toalla blanca que me prestaron para entrar a la tina grande y no caminar desnudo por el lugar.

 

El sitio era una habitación extensa, estaba compuesta de piedra y agua caliente que salía de una fuente con forma de dragón marino.

 

Entré a la bañera pública y dejé salir mis preocupaciones, de inmediato pude sentir como el estrés abandonaba mi cuerpo y al mismo tiempo, las imágenes de los niños sonrientes me llenaron de entusiasmo.

 

Yo también fui un huérfano como ellos, estuve en un sitio parecido a este hasta que me adoptaron los dragones silenciosos para entrenarme y volverme un Héroe Oscuro competente.

 

Sólo por un momento mi mente fantaseó con una posibilidad extraña…

 

«¿Y si nunca me hubieran encontrado?».

«¿Habría vivido en un orfanato como este?».

«¿Me habría convertido en un aventurero joven como los pequeños egresados de aquí?».

«Ni idea, mejor no pensar en escenarios imposibles».

 

Cerré mis ojos para sacarme esos pensamientos tan deprimentes, hoy era un gran día y no podía desaprovecharlo con semejantes ideas.

 

«¿Hmm?... Parece que otro trabajador entró al baño, no me sorprende, Lily me dijo que mientras los niños comían estos lugares eran usados por el personal».

 

Y entonces, lo cliché sucedió.

 

Al abrir mis ojos y despejar el vapor caliente, pude observar a mi compañera, Lily Astora, cubierta con una toalla blanca que dejaba entrever su educada figura y cabellos negros recién mojados. Sus ojos azules se abrieron en par y poco a poco, ambas mejillas volvieron a sonrojarse de manera estrepitosa.

 

Esperé un grito, golpe o cualquier reacción violenta, propia de estas situaciones. Pero nada pasó, Lily simplemente se acomodó junto a mí sin decir ni una palabra.

 

—P-Parece que los niños nos han jugado una broma —comentó Lily mientras intentaba mantenerse tranquila.

 

Sus generosos pechos también sobresalían gracias a la toalla, casi me quedé embobado por ella, pero mantuve la compostura y fijé mis ojos en el rostro de mi adorable acompañante.

 

Naturalmente, yo me avergoncé también, pero mantuve la calma para no parecer un adolescente nervioso. A mi edad, dichas reacciones ya no eran divertidas, sino incómodas.

 

—Déjame adivinar, cambiaron los letreros del baño, ¿cierto?

—Así es, Jaden, y hemos caído redonditos en su trampa. En todo caso, ya es demasiado tarde, disfrutemos el baño. —Lily actuó con la madurez propia de su edad, quizá de haber sido unos años más joven, mi adorable compañera me habría arrojado cosas o abandonado el recinto tan pronto hicimos contacto visual.

 

En su lugar, ella simplemente sonrió con vergüenza y aceptó la situación de la mejor manera.

 

—Tienes razón, aceptemos la derrota y démosle el placer de haber ganado a esos niños. —Como teníamos toallas puestas no pudimos vernos desnudos ni nada por el estilo, aun así, el hecho de tener a una chica linda como Lily a pocos centímetros hizo que mi corazón latiera con más intensidad. Sobre todo, porque el lienzo amenazaba con caerse en cualquier momento.

 

Sin importar qué tan maduro sea, este tipo de situaciones no eran para nada comunes.

 

Inconscientemente miré su clavícula delicada que estaba decorada con sus oscuros cabellos. Lily notó mi expresión y rápidamente sonrió.

 

—¿Qué pasa?, ¿tengo algo en mi clavícula?

—No —respondí, con un rubor creciente sobre mis cachetes—. Sólo me pareció bastante linda, eso es todo. No sólo eso, también la forma en que diste las clases. En verdad amas hacer estas cosas, ¿cierto?

—Realmente amo enseñar, pero no me imagino sólo aquí, deseo hacer muchas cosas más. ¿No te parece raro? —Lily me sonrió dulcemente, de inmediato acercó su cuerpo lentamente al mío, hasta que ambos pudimos tocarnos de los antebrazos.

—¿Sucede algo? —cuestioné—. Y no, no me parece raro en lo absoluto, todos tenemos diferentes talentos.

—No, sólo quería acercarme un poco, tú sabes, por si me resbalo y me golpeo. Soy algo torpe —murmuró Lily, sin perder el enrojecimiento.

—Torpes, son tus excusas —susurré, no sin antes devolverle la sonrisa amigable—. Pero si te caes, te atraparé.

—Eso me alivia. —Decidimos guardar silencio, pese a saber las intenciones del otro, preferimos aguardar una mejor oportunidad.

 

Hasta entonces, pequeños momentos de tensión sexual como ese eran más que suficientes, pues todavía no nos conocíamos del todo y tarde o temprano, ella y yo valoraríamos si dar un paso más o alejarnos para encontrar otros horizontes.

 

Después de todo, físicamente me gustaba Lily Astora. La consideraba una chica linda; pero en cuanto a personalidad, aún me faltaban por conocer varias facetas suyas.

 

¿Qué más le gustaba?

 

¿Cuáles cosas le disgustaban? (Además de slimes).

 

Muchísimas preguntas que poco a poco, tendrían su respuesta.

 

Aunque honestamente, desconocía mucho de estos nuevos sentimientos y parte de mí temía el dar un paso equivocado. No me consideraba socialmente torpe; he convivido con personas y las he visto a la distancia.

 

Pero esto simplemente estaba en otro nivel.

 

En fin, luego de esta vergonzosa experiencia, hablamos con las monjas para recibir nuestro pago y finalmente salimos a comer.

 

La taberna local no estaba llena a las 4:00 p. m., muchos de los clientes ya se habían retirado a terminar encargos o simplemente partieron a casa. Debido a ello, nos sentamos en una de las mesas recién abandonadas al fondo del local.

 

—La Hermana Cristina me dijo que ya dabas clases en el orfanato desde antes.

—Esos niños tendrán vidas difíciles, ser capaz de leer y escribir es una ventaja que tal vez nivele las cosas. No lo sé, me gusta ayudar a las personas, Jaden, quizá por eso estar encerrada entre pergaminos no me hacía feliz. —Mi compañera enfocó su mirada en el techo de la taberna mientras hablaba—. ¿Y a ti?

—Serví como guardia por mis propios motivos, pero no sé si soy una persona tan caritativa como tú.

 

Mi deber como Héroe Oscuro no era por voluntad propia, sino de los dioses y el mismo mundo. No estaba en mi corazón el volverme un salvador, tampoco me apasionaba la idea de volverme un mártir por la causa humana y evolucionar a un símbolo mundial.

 

Me tocó jugar el papel de héroe y debido a ello, me resultaba imposible imaginar una vida diferente.

 

—Yo creo que sí te gusta —admitió Lily con una sonrisa de oreja a oreja—. De lo contrario, no habrías aceptado ayudarme y hacer equipo conmigo. Desde mi punto de vista, las intenciones y los resultados no tienen por qué estar siempre relacionados.

 

Me quedé pensando en silencio, sólo para ser interrumpido por la camarera que tomó nuestros pedidos.

 

Ordenamos dos estofados con jarras de cerveza bien fría; entonces retomé la conversación.

 

—Tal vez tengas razón, Lily, quizá sí me gusta ayudar a las personas después de todo.

—Y también te gusta mirar a chicas cubiertas de baba blanca y las clavículas femeninas delicadas como la mía —bromeó mi acompañante.

—Cierto, pero en mi defensa, tú tienes un imán personal de accidentes que te pone en esas situaciones tan extrañas. Yo sólo paso por allí.

—Y siempre me salvarás de esas cosas, ¿cierto? —me guiñó el ojo sin dejar de sonreír, posteriormente la mesera llegó con nuestra comida.

 

Ver comer a Lily Astora me hizo feliz, sonreía con tanta naturalidad mientras llenaba sus cachetes de comida, sin preocuparse por los modales o la opinión de los otros clientes; sólo ella y su comida, unidos sin temor alguno.

 

¿Cuándo fue la última vez que disfruté una comida al igual que ella?, ¿cuándo mostré una sonrisa tan pura sin ninguna razón de peso?

 

Estar con Lily poco a poco alteraba mi percepción del mundo.

 

—Veo que te gusta comer —comenté mientras le daba un sorbo a mi cerveza.

—Claro que sí, en mis días de académica apenas teníamos tiempo para comer, así que debíamos aprovechar cada ocasión.

—E-En todo caso, mastica bien. Después de comer, ¿quieres ir a ver una nueva misión para mañana?, a esta hora ya habrán tomado las más peligrosas, así que podemos elegir una de las restantes.

 

Lily terminó de consumir su comida y sin más demora, asintió a mi comentario.

 

—N-No más slimes por el momento.

—¿Segura que no quieres tu revancha? —bromeé con cierta lujuria sobre mi voz, la escena de Lily cubierta de baba era difícil de olvidar.

 

El sólo volver a imaginarla me provocaba sentimientos para nada puros.

 

—N-No más slimes, ya dije.

 

Luego de pagar los alimentos nos dirigimos nuevamente al gremio de aventureros, lugar que ya no tenía mucha afluencia de visitantes a las 5:00 p. m. Sólo quedaban rezagados y personas escribiendo reportes para recibir recompensas.

 

En el caso de las misiones pasivas, como la que habíamos tenido hacía unas horas, no era necesario llenar reporte alguno y el pago se trataba directamente con el beneficiario.

 

—Chequemos el cartel —murmuró Lily.

—Veamos…

 

Había pocas misiones de nivel bajo, la primera era un encargo de guardaespaldas, pero rápidamente descartamos esa porque pedían diez miembros y nosotros sólo éramos dos.

 

Conseguir más integrantes en esta época del año era complicado y honestamente, no queríamos involucrarnos con otras personas hasta que Lily tuviese un nivel decente.

 

—¿Qué te parece ésta? —mi compañera señaló un anuncio interesante, tomó el papel entre sus delicados dedos y lo leyó en voz alta—. “Los campesinos aledaños a Castelo queremos denunciar la presencia de zombis merodeando el camino hacia la frontera norte; se solicitan aventureros que quieran ganar unas cuantas monedas por su eliminación”.

—Zombis, no es una mala opción.

 

Entre los muertos vivientes, los zombis eran las criaturas más débiles y fáciles de matar, sobre todo en espacios abiertos. Si bien, podían ser una amenaza seria en grandes cantidades y dentro de mazmorras, al aire libre no serían mucho problema para una hechicera como Lily.

 

Incluso un espadachín novato podría vencer a varios por su cuenta.

 

—¿Quieres tomar esa misión? —pregunté a mi compañera.

—Adelante, ¡esta vez será mi revancha!, además, si partimos mañana temprano los agarraremos débiles. Los zombis son más débiles bajo la luz del sol.

—De acuerdo, tomaremos esta misión. Vamos a registrarla con la recepcionista.

 

Mi compañera y yo entregamos la hoja de registro a la recepcionista; la mujer casada y con mirada estresada nos ofreció una sonrisa de cortesía mientras realizaba el papeleo. Probablemente ya quería irse a casa.

 

—Zombis, es el quinto encargo esta semana. —El comentario casual de la burócrata me sacó de balance.

 

Si bien, las apariciones de zombis eran tan comunes como las plagas de mosquitos, verlos tan alejados de las mazmorras era ciertamente un hecho inusual.

 

—¿Cuántos aventureros han tomado misiones como esta? —cuestioné a la encargada de oficina.

—Ustedes son el quinto, pero el anterior sí advertía de un grupo numeroso para llevarse a cabo. Esto es extraño, espero que no haya ningún nigromante cerca.

—Lo dudo —susurré, sin pensarlo e ignorando la presencia de Lily—. Los nigromantes operan en torres lejanas para almacenar su maná, no cerca de las ciudades.

—Es cierto —contestó la empleada—. Listo, tengan cuidado en el camino, yo les recomiendo salir temprano para que lleguen al objetivo cerca del mediodía.

—Gracias. —En toda la negociación mi acompañante no dijo ni una palabra, se quedó mirándome sorprendida por mi inusual conocimiento acerca de los nigromantes.

 

En realidad, yo había luchado contra ellos en el pasado y no una, sino muchísimas veces. Me sabía de memoria sus conjuros, habilidades y técnicas secretas.

 

—¿Cómo supiste eso de los nigromantes? —preguntó Lily, con ojitos llenos de curiosidad.

—Un superior me lo enseñó cuando estaba en la guardia, uno nunca sabe dónde puedes obtener conocimiento. —Esto en sí no era una mentira, mis mentores en la orden me dotaron de todo tipo de conocimientos para luchar contra monstruos.

—Es cierto, el conocimiento no sólo se obtiene en los libros, también las experiencias y aventuras sirven. ¡Me alegro de que podamos coincidir en eso! —exclamó, con una gran sonrisa que nuevamente me hizo sonrojar.

—Partimos mañana entonces, volveré a mi posada económica, ¿tú tienes una casa aquí, cierto?

—Sí, ¿quieres venir? —preguntó mi adorable acompañante.

—Tal vez el siguiente mes, ya pagué la renta de la habitación y no tiene caso dejarla sin usar.

—Entiendo, ¡nos vemos mañana!

 

Nos despedimos y cada uno partió rumbo a su casa, en el trayecto no pude evitar sentirme algo preocupado por la repentina aparición de zombis cerca de la ciudad.

 

Mis sentidos no me advertían nada extraño.

 

Y eso que los tenía muy desarrollados.

 

«Tal vez estoy imaginando cosas…».

 

A la mañana siguiente, Lily me esperó en la entrada de la ciudad, ella venía cargando su mochila de cuero azul y sus típicas ropas de hechicera. Yo vine acorazado con mi cota de malla, tabardo, guanteletes, grebas y yelmo, este último lo tenía guardado en mi mochila, pues solamente lo usaba para pelear.

 

—Buenos días, Lily, ¿lista para ir a matar zombis?

—Buenos días, Jaden. ¡Es hora de iniciar nuestra aventura!

 

Los senderos cercanos a la ciudad eran muy concurridos durante la mañana, decenas de carromatos y carruajes entraban y salían con mercancías y pasajeros. Desde hombres de negocios hasta turistas, toda una gama de personas interesantes por conocer.

 

Caminamos cerca de 5 horas hasta llegar a una meseta inclinada, donde no pasaban carruajes y el único tránsito era de personas a pie; no obstante, no vimos a nadie más desde que nos salimos del camino principal.

 

Poco a poco, el ambiente citadino desapareció y en su lugar, un silencio muy sospechoso invadió el ambiente.

 

—Algo me da mala espina —susurré, sin dejar de observar a Lily, cuyos pasos no disminuían la velocidad pese al sudor que rodeaba su blanca piel.

—Yo no siento nada, ¿tendrás hambre?

—Comeremos después de la misión, nunca es bueno luchar con el estómago lleno. —Y entonces, apareció.

 

A 150 metros de nosotros, pude ver al primer zombi caminando sin ningún rumbo. No tenía armas en sus manos y su carne descompuesta ya ni siquiera atraía a las moscas, en su lugar, emitía un hedor putrefacto que me provocó cierto desagrado.

 

Lily enfocó su mirada en él también.

 

—Ya encontramos al primero, permíteme atacar para que salga el resto.

—Bien —desenvainé mi espada larga —. Cuando lo lances, es probable que ataquen más, ten cuidado.

 

En teoría, no deberíamos tener problemas con estas criaturas, sin embargo, había algo sospechoso en todo esto. Los muertos vivientes se movían más durante la noche y en grandes cantidades, verlos aquí, caminando sin rumbo fijo y a estas horas del mediodía, era una vista muy extraña.

 

Lily Astora apuntó su varita mágica al muerto viviente…

 

Y entonces lo vi, un elemento que no debería estar allí, pero que sin embargo, ignoraba todas las leyes de la lógica; más al fondo, cerca de un árbol cortado por la mitad, había un muerto viviente más musculoso y sin señales de putrefacción. En su lugar, llevaba consigo un enorme machete ensangrentado.

 

«Eso es…».

 

Los había visto por montones en las mazmorras más peligrosas, pero jamás al aire libre…

 

«Un ghoul…».