Para salvar al mundo el Héroe ¡¿Debe enamorarse?!

Capítulo 3: Ghoul bajo el sol

Observamos a catorce zombis caminando alrededor del ghoul, pero no sabía si había más rondando por detrás de la meseta. Lily sostuvo su varita fuertemente y aguardó mi señal. Nuestro plan era simple: atacar a larga distancia y rematarlos con mi espada.

 

Nada debería salir mal, no necesitaba mis poderes de héroe para derrotarlos. Con mi técnica de espada era más que suficiente.

 

—El no muerto con machete es un ghoul, centra tu magia en él —ordené mientras sujetaba el mango de mi arma entre mis dedos.

—Entendido.

 

Sólo por precaución, chequé las estadísticas de los monstruos frente a nosotros; cada zombi tenía un nivel de 5 a 11, pero los parámetros del ghoul llegaban hasta la absurda cantidad de 32.

 

Demasiado poderoso para un no muerto solitario.

 

Para nuestra buena fortuna, el sol estaba de nuestro lado y por ende, los movimientos de los contrarios se verían severamente mermados.

 

—Antes de iniciar, Lily, te daré un consejo: si nos vemos rodeados de zombis, corre lo más rápido que puedas para ganar distancia, no te preocupes por mí.

—¿De qué hablas?, no voy a dejarte solo.

—No, Lily, yo soy un luchador cuerpo a cuerpo, pero tú necesitas tener al menos tres metros de distancia. No dejes que los zombis destruyan la distancia o tendremos problemas.

—De acuerdo, tú eres el experto…

 

Aguantamos otros dos minutos más, revisamos cada irregularidad del terreno y también al ghoul armado, cuyo machete ensangrentado lucía más intimidante de lo normal. No era una herramienta diseñada para el combate, pero las muescas de su hoja indicaban claramente que había destazado enemigos recientemente.

 

«Este ghoul probablemente ha matado personas».

—¡Ahora!

—Hechizo de Hielo: ¡Gran Bola! —La varita de Lily brilló con un resplandor plateado, al instante, una esfera congelada repleta de púas apareció levitando a pocos centímetros de mi compañera.

 

De inmediato, el hechizo salió disparado directamente a la cabeza del ghoul. La velocidad era suficiente para causarle una herida fea y si teníamos suerte, tal vez podía arrebatarle uno de sus ojos.

 

Pero no fue así, el monstruo reaccionó como si estuviese esperando nuestro ataque y sin dificultad alguna, golpeó la esfera mágica con su machete.

 

El resto de los zombis voltearon hacia acá, alertados por el ataque de Lily Astora.

 

—N-No ha funcionado —murmuró mi amiga, con cierto nerviosismo sobre su voz. Ver fallar su primer hechizo no fue una visión alentadora en lo absoluto.

—Tranquila, recita uno nuevo y ataca.

—¡Gran Bola! —Un segundo conjuro golpeó al ghoul, pero el resultado fue el mismo. La hoja dentada y repleta de muescas bloqueó la esfera congelada —. N-No funciona, ¿qué hago?

 

Esto no pintaba bien, pese a estar debilitado, el ghoul mostró una técnica demasiado elevada. Por otro lado, los otros zombis se acercaban lentamente, sus pasos putrefactos eran una bendición para nosotros; al contrario del no muerto armado, cuyo trote se convirtió en una embestida total.

 

—Me enfrentaré al ghoul cuerpo a cuerpo —afirmé.

—E-Es demasiado peligroso, tal vez debamos retroceder, la misión nunca decía nada de un ghoul…

—Cierto, pero si lo dejamos aquí podría matar a más viajeros.

—Bueno, espero que no suceda nada malo. Yo atacaré a los zombis para que no te alcancen.

—Sí, pero recuerda lo que te dije: a ti no deben de rodearte jamás o todo habrá terminado.

 

Si Lily Astora no estuviese aquí, entonces ya habría derrotado a estos monstruos en cuestión de segundos. Mis poderes como el Héroe Oscuro estaban por encima del promedio general; sin embargo, mi prueba con la diosa Eos me tenía atado de manos en este momento.

 

Corrí hacia el monstruo con mi espada larga en manos, de inmediato lancé un corte lateral hacia el cuello del oponente; este lo bloqueó con la hoja y rápidamente infló sus mejillas.

 

«Mala señal».

 

Di un salto en reversa para esquivar un vómito ácido que derritió el piso bajo mis pies, un guerrero novato habría sido asesinado ante semejante ataque.

 

—Hechizo de Hielo: ¡Ventisca! —Lily Astora lanzó un hechizo básico nuevamente, si bien el daño que hizo fue menor, sí dificultó el movimiento de los zombis y acabaron por resbalarse ante la humedad liberada por la pequeña ventisca.

 

Su intención nunca fue eliminarlos del todo, porque la capacidad ofensiva no le daba para más.

 

«Bien pensado, Lily, en estas situaciones lo ideal es mantener a los enemigos lejos y no dejarse atrapar por una horda».

 

Ser una intelectual realmente ayudó a mi compañera en esta ocasión.

 

Volví a cargar con una estocada frontal directo al pecho del contrario, el ghoul soltó un grito amenazante mientras bloqueaba mi arremetida y contraatacó de nuevo con su vómito. El líquido mortal pasó rozando mi hombro izquierdo, pero logré evadirlo con un desplazamiento lateral que me dejó en una postura ideal para rematarlo.

 

—¡Es el fin! —Mi hoja cortó la cabeza del monstruo, pero éste no cayó, en su lugar lanzó un machetazo directo al rostro que afortunadamente cubrí con mi yelmo de metal. Ese ataque jamás me habría matado, pero la herida recibida sin ninguna bendición podría dejarme una cicatriz bastante fea.

 

Mis bendiciones y poderes de héroe no me hacían invencible, podía morir como cualquier otro humano si recibía una herida mortal.

 

—¡Jaden! —gritó mi compañera, ignorante de mis verdaderas capacidades—. ¿Estás bien?

—¡Sí! —exclamé, sin perder de vista el machete del contrario.

 

Me vi forzado a esquivar una arremetida constante del ghoul decapitado, uno tras otro, sus cortes se volvían cada vez más poderosos, como si la luz del sol no tuviese ningún efecto en él. Tampoco percibí olor a podrido cuando lo tuve cerca, en él no había ninguna señal de descomposición aparente, a diferencia de los zombis, cuya carne yacía repleta de necrosis, agujeros y gusanos mágicos que incrementaban la durabilidad de los entes.

 

«Esto ya no me está gustando, un ghoul no debería ser así de fuerte bajo la luz solar. Alguien debe estar controlándolo, pero no siento nada, ni siquiera un maná oscuro».

 

Por un momento, la idea de usar mis verdaderos poderes pasó por mi mente.

 

Me bastaban sólo 3 segundos para eliminarlos a todos sin rastro alguno. Pero si lo hacía, mi apuesta con la diosa Eos se vería interrumpida y honestamente, ya no quería separarme de Lily Astora.

 

—J-Jaden, ¿qué hacemos? —Lily volvió a hacerme caso, cuando notó a los zombis peligrosamente cerca, retrocedió varios metros hasta quedar encima de una meseta más grande. Su varita mágica continuaba brillando y el maná parecía seguir siendo fuerte desde esta distancia.

—Sigue atacando a los zombis con tus hechizos, pero no toques al ghoul, tus técnicas no le harán nada.

—Entendido. —Los muertos vivientes de bajo nivel no caían tan fácil, pero su efectividad era casi inexistente.

 

Cuando recibían de lleno los hechizos de mi acompañante, por lo general perdían una extremidad y en caso de sufrir una amputación en las piernas, terminaban arrastrándose por el suelo.

 

No eran precisamente los enemigos más bonitos.

 

Luchar bajo estas condiciones resultó ser un ejercicio interesante, me he centrado demasiado en derrotar a los rivales con poder abrumador que descuidé mucho mi propia esgrima. Una cosa era pulverizar a mis oponentes con llamas oscuras y hechizos poderosos y otra, muy diferente, pulir mis habilidades como espadachín.

 

Los generales del Señor Oscuro no siempre podían ser derrotados con magia, algunos requerían de un combate cuerpo a cuerpo y por esa misma razón, entrenar ese aspecto era fundamental para conseguir la victoria. Depender mucho del maná se había convertido en una debilidad que deseaba eliminar.

 

—¡Venga! —exclamé, muy motivado por este intercambio de ataques.

 

El ghoul decapitado ya no podía escupirme ácido, por lo tanto, incrementó aún más la velocidad de sus cortes. Vi venir la hoja del machete en 23 ocasiones, cada una más rápida que la anterior, hasta el punto de liberar un montón de chispas naranjas que decoraban el suelo.

 

—J-Jaden, ¡tengo un plan! —gritó Lily —. ¡C-Congelaré el suelo para hacer caer a todos los zombis!

—¡Bien pensado!

 

Un hechizo de gran magnitud requería de al menos cinco segundos para ejecutarse, en ese lapso debía liquidar al enemigo para no levantar sospechas con mi estilo de pelea. Era un buen reto y pensaba cumplirlo.

 

5 segundos.

 

La distancia que me separaba del adversario apenas rozaba los 40 centímetros. Distancia suficiente para lanzar un nuevo ataque.

 

4 segundos.

 

El maná de la varita rodeó lentamente todo el campo de batalla, dejando a los muertos vivientes desconcertados.

 

Al mismo tiempo, elevé mi hoja justo al frente y apunté al centro del no muerto; estas criaturas no eran fáciles de matar, pero incluso ellas se verían destrozadas si atacaba al punto donde la energía se acumulaba para mantenerse en activo.

 

3 segundos.

 

Mi oponente seguro notó esta postura era extraña, pues retrocedió tanto como sus demacradas piernas le permitieron y de inmediato, colocó una guarda defensiva con la hoja del machete mirando hacia abajo mientras el brazo restante subía justo a la altura de su cara.

 

Desconocía si este ghoul había enfrentado a un Caballero del Dragón Silencioso, pero en este punto del duelo ya no me importaba.

 

—Arte del Dragón Silencioso: ¡Muerte! —Esta técnica era la más llamativa de mi orden.

 

Lancé una brutal estocada justo al centro y como respuesta, el ghoul se cubrió. Craso error, justo a 2 centímetros de distancia cambié la trayectoria de mi ataque y en lugar de lanzar una estocada, como indicaba la finta inicial, terminé por atacar con un tajo descendente que partió el cuerpo del ghoul por la mitad.

 

Todo sucedió tan rápido que, durante los últimos dos segundos, el cadáver reanimado acabó por explotar.

 

—¡Campo helado! —Lily Astora realizó su último conjuro, de inmediato el suelo bajo mis pies tomó la forma de un lago congelado, bastante comunes en las montañas.

 

Los torpes zombis, desprovistos de cualquier sentido del equilibrio, terminaron por caer todos al suelo y retorciéndose peor que gusanos al amanecer.

 

—Bien hecho, Lily, déjame el resto a mí. —Me bastaba con patinar alrededor del lugar con mi espada bien sujetada, posteriormente fui apuñalando a los zombis en el centro del pecho para cortar así el maná que los manipulaba.

 

Uno tras otro, la ronda de patinaje terminó con la derrota de los zombis y la misión terminada con un éxito rotundo.

 

—Lo hicimos, ¡lo hicimos, Jaden! —exclamó Lily, bastante contenta por nuestra victoria. La adorable hechicera dio unos cuantos saltitos en su lugar para denotar su creciente alegría.

—Estuviste magnífica, Lily. —Guardé la espada en su vaina y antes de volver con ella, di un vistazo rápido a los alrededores, pero ya no sentí la presencia de ningún zombi o monstruo parecido.

—No, no, tú estuviste genial, ¡derrotaste al ghoul sin usar magia!, eres un espadachín magnífico, ¿dónde aprendiste a pelear así? —Ambos nos quedamos viendo frente a frente con enormes sonrisas, la sensación de triunfo no me era desconocida, pero compartirla con una amiga fue más divertido.

—Cosas que uno aprende dentro de la guardia.

—Imagino que había una sede perteneciente a los dragones silenciosos, reconocí tu postura y la hiciste de maravilla.

—E-Eh, sí, estuve con ellos un tiempo. A veces entrenan hombres para la guardia. —Esto no era una mentira, en realidad, varios miembros de la orden operaban como guardias e informantes para el señor feudal.

 

Nada como una mentira con tintes verdaderos.

 

—Aprendiste bien… ¿Eh? —El cuerpo de Lily perdió fuerzas repentinamente, sus pupilas se tornaron casi grises y de inmediato, se desplomó hacia atrás.

—¡Cuidado! —Gracias a mis reflejos pude atraparla por la cintura, sentir su cuerpo agotado y lleno de sudor me hizo entender que mi compañera realmente lo dio todo en esta batalla.

—L-Lo siento, no sé qué me pasó. —Para mi buena fortuna, Lily no perdió el conocimiento, sólo fue un mareo repentino.

—Utilizaste mucho maná, es normal que te canses, sobre todo si no estás acostumbrada al estrés del combate. Yo también me sentí así en mis primeros años como guerrero, no tienes de que avergonzarte.

—G-Gracias… —Las mejillas de mi compañera se volvieron a colorar, ya que esta postura realmente parecía otra cosa—. Creo que no podré caminar a casa, ¿podemos quedarnos a descansar aquí?

—Sí, es lo ideal, levantaré un campamento por mi cuenta. Tú relájate y siéntate. —Dejé a Lily sentadita en el pasto, para este momento los zombis ya habían desaparecido y ni siquiera su hedor permaneció en el ambiente.

 

Fácilmente podría llevar a mi acompañante en brazos directo al pueblo; yo no me sentía cansado en lo absoluto, pero quería evitar momentos vergonzosos y además, deseaba pasar un rato a solas con ella.

 

Coloqué una casa de campaña y dejé la leña en el centro del campamento. El sol aún seguía brillando con claridad, pero necesitábamos fuego para cocinar nuestras raciones.

 

—¿No te sientes cansado, Jaden?

—Estoy bien, durante mi tiempo en la guardia nos hacían entrenar muy duro.

—Qué guardia tan exigente —bromeó Lily—. Creo que subí al nivel 6 después de esta batalla.

—Eso es bueno, yo estoy en 20. Aún falta para la hora de comer, relajémonos un rato. —Me senté junto a ella en el pasto, ella inclinó su cuerpo hacia mi hombro derecho, usándome como almohada humana de manera casi arbitraria.

 

Naturalmente no le dije nada, simplemente la dejé recargarse como recompensa por su buen trabajo. Desde aquí pude apreciar sus pechos cansados y también sus dulces cabellos tocando mi piel.

 

Poco a poco me acostumbraba al contacto físico y ciertamente, no me apetecía dejar este nuevo vicio.

 

Sin darme cuenta, una de mis manos rodeó su cintura en un suave abrazo que me hizo tenerla más cerca de lo normal. Pensé que Lily Astora reclamaría algo, pero simplemente se dejó consentir mientras el tiempo transcurría en silencio.

 

Con los zombis derrotados, este sitio había recuperado su belleza natural y el escenario frente a nosotros en verdad parecía sacado de una pintura de museo.

 

—Oye, Jaden…

—¿Sí?

—La postura que hiciste antes, creo que ya la vi en el pasado.

—¿En serio?

—Sí y no te imaginas dónde… ¡Con el Héroe Oscuro!

 

Definitivamente no esperaba esa declaración, traté de mantenerme calmado para no levantar sospechas; como figura pública seguramente contaba con algunos avistamientos populares. Además, mi estilo de pelea no era precisamente muy secreto.

 

—Imagino que lo entrenaron los miembros de la orden, el mundo es muy pequeño. —Hice una pausa para pensar bien mi siguiente frase, quería reservarme estas preguntas, pero la curiosidad pudo más—. Oye, Lily, ¿qué piensas del Héroe Oscuro?

—Honestamente me dio un poco de miedo, lo vi hace 3 años cuando regresaba de una expedición con otros compañeros. Traía en su espalda la cabeza de un dragón corrompido y al mismo tiempo, lo vimos derrotar a unos sectarios. Sus habilidades nos dejaron boquiabiertos…

—Ya veo

 

No pude evitar sentirme triste cuando mencionó la palabra miedo, creí que no me importaría ser temido, pero el hecho de que mi primera amiga en el mundo tuviese esa emoción hacia mí fue demasiado para asimilar.

 

O eso pensé, pues ella continuó su discurso.

 

—Pero luego me dio curiosidad, ¿quién está detrás de ese yelmo negro?, muchas veces nos centramos tanto en las leyendas y los logros, que olvidamos a la persona que se encuentra dentro de la armadura. He leído muchas historias de héroes y villanos, en todas nos narran sus aventuras, pero no encontré ninguna que retratara sus vidas diarias. ¿Quiénes son?, ¿qué sienten?, ¿cuáles son sus sueños?, ¿qué comidas les gustan? —El discurso de Lily Astora casi me hizo llorar.

 

En serio, de no ser por mi entrenamiento marcial ya habría estado derramando lágrimas aquí y ahora.

 

Dios mío, en verdad esta chica era diferente.

 

—¿En serio te importa la comida favorita de un héroe? —bufé con incredulidad mientras mi corazón empezaba a sentirse cálido por una razón desconocida.

—Claro que sí, imagino que los héroes también se sienten solos, son humanos como nosotros e imagino que tienen las mismas necesidades. Además, cuando vi al Héroe Oscuro no pude evitar sentirme triste por él, pese a haber derrotado a esos monstruos nadie corrió a felicitarlo.

 

Mi corazón latió más fuerte conforme su discurso continuaba, fue justo como ella dijo. Derrotaba a mis oponentes, me volvía cada vez más poderoso, pero nunca nadie me felicitó por eso. Los nobles me veían como un arma y los plebeyos escapaban de mí debido a la armadura intimidante que portaba.

 

Mis hazañas eran celebradas.

 

Pero nadie me las agradeció, nadie celebró conmigo esos logros tan grandiosos que seguramente acabarán grabados en la historia del mundo.

 

En ese momento redescubrí una triste verdad…

 

«Yo realmente estaba solo».

 

Me enfrentaba a esos peligros sin temor a morir, porque realmente no tenía nada que perder. Ninguna persona lloraría mi muerte, ni siquiera los reyes que me veían como una divinidad por explotar.

 

—Que nadie te felicite debe ser triste. —Abracé a Lily con un poquito más de fuerza, ella no protestó y al contrario, decidió colocar su mano encima de la mía—. Por suerte tú me felicitaste hoy.

—Claro que sí —respondió mi compañera—. Espero que el Héroe Oscuro encuentre a una persona que siempre lo felicite por sus logros, si algo he aprendido viendo a mi hermana, es que la vida es más divertida cuando tienes personas junto a ti.

—¿Tú me felicitarás cada vez que hagamos una misión? —pregunté, casi al borde del llanto.

 

Maldición, maldición, si me ponía a llorar aquí mismo seguro levantaría sospechas.

 

Pero… ¿Cómo resistirme?, Lily Astora estaba diciendo las palabras que tanto había deseado escuchar desde lo más profundo de mi corazón.

 

Resistir mis lágrimas se convirtió en una tarea titánica, incluso más difícil que vencer al minotauro supremo.

 

—Obviamente, yo siempre te felicitaré y tú también lo harás conmigo, ¿cierto?

—Por supuesto. —No lo resistí más, unas cuantas lágrimas se deslizaron por mis mejillas y cayeron justo encima de mi bajita acompañante.

 

Lily Astora no dijo nada.

 

Sintió caer mis lágrimas, pero por educación o respeto a mis sentimientos se abstuvo de comentar al respecto. Como única respuesta, la chica de cabellos negros acarició mi muñeca y luego giró su rostro para verme directo a los ojos.

 

—Gracias por ser mi compañero de aventuras y… por estar conmigo.

 

Fue todo lo que dijo y posteriormente, ambos nos quedamos abrazados hasta que la tarde pareció menguar.

 

Definitivamente sentí algo diferente en estas horas, una emoción que jamás imaginé experimentar como el Héroe Oscuro…

 

«Este calor en mi pecho que me hace sonreír sin querer, estos latidos tan apasionados que no me permiten pensar lógicamente. ¿Qué me está sucediendo?».

 

Mientras mi mente divagaba y Lily preparaba la comida en la fogata, noté a un curioso murciélago sobrevolando el lugar. Verlos durante la luz del día era anormal, ni siquiera la presencia de los zombis era tan extraña como el pequeño mamífero volador observándonos desde una roca saliente.

 

No obstante, el animal no tenía ninguna hostilidad hacia nosotros.

 

Tras observarnos durante algunos minutos, el roedor volador emprendió la retirada y no volvió a posarse por aquí.

 

«Un familiar mágico, ya veo, la persona responsable de controlar al ghoul y de invocar zombis en el camino por fin notó nuestra presencia. Ya vendré en otro momento a investigar».

 

Sea un nigromante o un vampiro de nivel medio, estaba muy claro que no habría hostilidades por hoy. Ni siquiera durante la noche.

 

—La comida está servida, ¡buen provecho!

 

Como recompensa por nuestra batalla, decidimos comernos dos raciones de carne bien cocida. Bendita sea la magia de hielo que permitía conservar por más tiempo los alimentos.

 

—Oye, Jaden, ¿nos darán más recompensa cuando digamos al gremio lo que sucedió? —La pregunta de Lily tenía sentido, esta misión sólo cubría el pago de los zombis, jamás habló de un ghoul merodeando por aquí.

—Es probable, déjame negociar a mí. Tenemos la evidencia por nuestro registro de aventureros, recuerda que va verificando cada cosa que eliminemos.

—Cierto, esos registros no pueden alterarse bajo ninguna circunstancia, ¡qué suerte la nuestra! —La sonrisa de Lily se veía más linda de lo habitual, ¿por qué motivo?, si hasta tenía trozos de carne colgados en sus labios.

 

Quise avisarle, pero me detuve para no interrumpir su felicidad.

 

Eventualmente, ella lo notó sin darle mayor importancia.

 

El plan era acampar aquí para recuperar fuerzas y luego reportar lo sucedido en el gremio para buscar una explicación.

 

La presencia del familiar mágico me dio mala espina, pero si se trataba de un vampiro entonces los mismos aventureros del gremio deberían de hacerse cargo.

 

El resto de la tarde transcurrió con normalidad, jugamos con un paquete de cartas que Lily compró en la taberna, nos contamos anécdotas graciosas del pasado y hasta nos acurrucamos nuevamente cerca del fuego.

 

Todo iba bien, hasta que mi sentido del peligro volvió a prenderse.

 

—Alguien nos vigila —murmuré.

—¿Más zombis?

—No…

 

Antes de poder responderle, cinco bandidos nos rodearon con muy malas intenciones. El primero era un hombre fortachón, de aproximadamente 30 años, llevaba consigo un hacha de batalla y una cota de malla parecida a la mía.

 

El segundo y tercero eran un par de gemelos regordetes, armados con jabalinas en sus manos y hondas colgantes en sus cinturones.

 

El cuarto, por el contrario, era una mujer delgada y de piel morena, llevaba encima una pañoleta roja con un símbolo demoníaco en ella. Su arma era un sable con la hoja roja; un arma de buen nivel.

 

Y finalmente, el líder de los bandidos era un hombre de mediana edad que portaba una armadura de hierro completa y una espada larga.

 

Aparecieron por diferentes direcciones y a juzgar por su equipamiento, no eran asaltantes novatos.

 

—Vaya, vaya, pero si tenemos a una pareja acampando sola en este sitio. —El aparente líder de los bandidos se acercó a nosotros con una sonrisa despreocupada.

 

De inmediato llevé mi mano diestra al mango de mi arma y sin temor alguno lo encaré.

 

—Ladrones…—murmuré a Lily, cuyos ojos se abrieron en par.

—E-Eh, no nos hagan daño, ¿qué quieren? —Lo más sensato en asaltos numerosos era entregar las cosas y no oponer resistencia, Lily Astora fue sabia al elevar sus manos en señal de rendición.

 

Yo pensé hacer lo mismo, pero los ojos del forajido mayor no estaban centrados en el pequeño botín que llevábamos con nosotros.

 

Sino en Lily…