Portadores de almas

Capítulo 4: El verdadero inicio

Un nuevo día se alzaba sobre la isla de Whale, el rey de los astros se dejaba ver invadiendo cada rincón, provocando que la pequeña playa alcanzara una temperatura infernal.

 

—Agua, necesito agua. —Alain se encontraba sentado en el piso de la casa, abanicando su mano frente a su cara.

—Sólo es un poco de calor, estarás bien. —Sakí lo miraba mientras bebía una cerveza.

—Maldito rubio, tú ni siquiera sientes la temperatura. —Señaló molesto la lata—. Yo debería beber eso.

—Que no sienta la temperatura como tú, no quiere decir que no pueda disfrutar de una deliciosa bebida. —Tomó un profundo sorbo, disfrutando cada segundo.

—Pff… cómo sea. ¿Dónde está Keira? —preguntó, molesto y aburrido.

—Mencionó algo acerca de comprar provisiones —respondió lanzando la lata hacia un cesto, festejando su anotación—. No debe tardar.

—Espero que regrese pronto, la gata comienza a intimidarme —confesó mientras observaba a Aira recostada boca arriba, totalmente ebria.

—Sí, esa gata tiene problemas —se burló su amigo espectro en voz baja.

 

 

En otro lugar, Keira iba saliendo de un pequeño supermercado cercano a su escondite; miraba dentro de las bolsas.

 

—Muy bien, tengo comida para unos días más y las cervezas de la gata… —Caminaba tranquila, observando las pequeñas calles de esa zona—. Qué lugar tan pacífico.

 

Entró a un pequeño y desolado callejón, donde sintió la presencia que la acechaba. Un pequeño escalofrío recorrió su espalda, a la vez que se recostaba en un viejo y golpeado bote de basura.

 

—Puedes salir —dijo mientras tomaba una lata de cerveza y la abría.

 

Entre los desolados, húmedos y oscuros pasillos de los callejones apareció una silueta, mostrándose frente a ella. Portaba una gabardina con capucha, ocultando su rostro.

 

—Impresionante. —El sujeto se retiró la capucha mostrando su pálido y atractivo rostro—. No creí que pudieras sentir mi presencia.

—Soy una caja de sorpresas —comentó Keira, tomando un largo sorbo de cerveza, tratando de tomar valor, sintiendo un amargo sabor recorrer su garganta—. ¿Qué buscas?

—Como si fuera a decírtelo. —El joven extendió su brazo—. Que el abismo te llene de desesperación… Supreme Death.

 

Una larga guadaña metálica apareció en la mano del misterioso joven, emanando una fuerte presencia llena de malicia.

 

—Ya veo, tus habilidades no provienen de un alma, parece que hiciste tu pacto con un demonio —analizó la chica a la vez que lanzaba la ya vacía lata dentro del basurero—. Eso explica por qué nunca he visto un acompañante con ustedes.

—Por lo que serás la única tarot con un alma…  —El joven levantó su brazo preparando el ataque—. Qué asco.

 

El muchacho alzó su guadaña, lanzando un tajo al aire con gran potencia, pero ella logró esquivar el ataque por poco, arrojándose a un costado.

 

—No me agradas. —La chica arrojó una de las latas hacia la cara del joven misterioso.

—Eres de las que habla… qué fastidio. —El muchacho cortó la lata con su arma, provocando que el líquido cayera en su cara, y un poco en sus ojos, dándole oportunidad a Keira para salir de ahí corriendo en dirección a la playa, por el viejo sendero de construcciones abandonadas.

—No eres muy listo, ¿cierto? —La chica se burlaba del joven mientras corría lejos de ahí.

—Ahg, maldita. —Él limpió sus ojos con su antebrazo perdiéndola de vista.

 

Keira corría a gran velocidad en dirección a la playa, observando levemente hacia atrás, tratando de encontrar al sujeto.

 

Mientras tanto en la playa, Alain salía de la casa en busca de un lugar tranquilo, alejándose cada vez más hasta llegar a la orilla del mar, sintiendo la placentera paz que le provocaba el contacto del agua con sus pies.

 

—Esto es muy relajante. —Exhaló con fuerza, relajándose, estirando su cuerpo—. Al fin un momento de paz.

—Creo que no se va a poder. —Se escuchó una sensual y burlesca voz.

«No puede ser», una gota de sudor recorrió la espalda de Alain, provocando que desviara su mirada lentamente hacia atrás.

—Sorpresa. —Haruka lamió sus labios, casi saboreando a su pequeña presa—. ¿Me extrañaste?

 

Tras ser encontrado, Alain no pudo hacer más que patear la arena con fuerza en dirección a Haruka, ensuciando su sensual cuerpo. Trató de huir en busca de Sakí.

 

—Estúpido malcriado. —Ella palmeó su camisa, provocando que sus senos rebotaran un poco—. Serás mío.

 

Alain corría a gran velocidad en dirección a la casa, sin embargo, su pie fue atrapado por el látigo de Haruka, para luego ser arrastrado sobre la arena.

 

—No, esta vez no. —Observó el cuerpo de Alain—. Serás un gran juguete ja, ja, ja.

—Suéltame, maldita bruja pechugona. —Trató de soltarse de su agarre.

 

Haruka acarició suavemente su busto mientras su cara se ruborizaba, mostrando un pervertido rostro.

 

—Qué delicia de cobarde me comeré hoy. —Colocó su dedo en su boca mordiéndolo suavemente—. No puedo esperar más.

 

Estaba dispuesta tomar a Alain como platillo, saboreando cada rincón de su ser mientas su cara mostraba cada vez más placer. Al menos así era, hasta que el momento fue roto debido a una potente ráfaga de aire.

 

—Eres un miserable. —Sakí se encontraba a unos cuantos metros mostrando una gran sonrisa—. No me invitaste a la fiesta y de paso te estás divirtiendo con este bombón.

—Maldita peste… —Haruka soltó a Alain, lanzando su látigo en contra del rubio—. Muere.

 

Sakí corría rápida y ágilmente, esquivando con dificultad cada uno de los ataques.

 

—Spiritual Shote…

 

Rápidamente de él salió su característica ráfaga de aire, lanzando con fuerza a Haruka en dirección al mar.

 

—Tardaste demasiado —le recriminó Alain, poniéndose de pie—¿¡Dónde está Aira!?

—Fue en busca de Keira para que nos ayude. —Sakí regresó su mirada hacia la orilla del mar—. Nosotros tenemos nuestra propia pelea.

—Todo esto es un fastidio. —El chico exhaló con pesadez—. Sakí…

 

El cuerpo del rubio se iluminó con fuerza, adoptando la forma de una pequeña y brillante katana, con su hermoso y elegante porte, digno de un guerrero.

 

Haruka salía de entre las aguas caminando, su camisa blanca trasparentaba con la luz del sol, dejando vez su apretado sujetador.

 

«Lástima que sea de los malos», dijo Sakí, disfrutando la escena.

—Me mojaste, ahora morirás —sentenció Haruka, molesta, soltando una pequeña risa.

 

A unos metros de la playa, Aira se encontraba corriendo por las vigas de las abandonadas construcciones del metro de Whale, siendo guiada por la débil presencia de Keira.

 

—¿Keira también está en peligro? —La gata dio un enorme salto, aumentando su rango de visión.

 

Una explosión llamó la atención de la felina, deteniéndola de golpe. Cambió su rumbo a la zona más cercana al túnel abandonado.

 

—Resiste Keira, por favor… —La gata incrementó su velocidad—. Resiste.

 

Keira se encontraba herida, su brazo sangraba levemente, aun así, esta seguía adelante sin mermar.

 

—Estoy cada vez más cerca. —Keira dobló en una de las esquinas de la vieja calle sin terminar cambiando de dirección—. Ellos también deben estar bajo peligro.

 

Su cara cambió a una de sorpresa, frenando rápidamente, mirando incrédula lo que se encontraba frente a ella.

 

—Ya me cansé de esto.

 

Frente a sus ojos, el misterioso joven se hallaba de pie, mirándola indiferente.

 

—Yo también estoy cansada… imbécil —Aira saltó de una de las vigas de soporte—. ¡¡¡Fire Slayer!!!

 

La felina creó frente una pequeña esfera de fuego frente a su boca, lanzándosela al sujeto, generando una pequeña cortina de humo, que hizo que el chico se retirara un poco.

 

—Ahora. —Keira se puso firme, frente al sujeto—. Libera el poder… Aira.

 

Una enorme ráfaga de aire dispersó todo el humo, era tan fuerte que incluso el chico salió disparado unos metros hacia atrás.

 

—Es mi turno. —La chica sujetaba en sus manos un rifle de asalto sniper calibre 50, el cual conectaba una gruesa cadena a su muñeca—.¡¡Dragon Blast!! —Apuntó con la boquilla del arma, lanzando tres potentes esferas de fuego.

—Mierda —masculló el joven, cubriendo su guadaña con una violenta aura violeta—. esto va ser complicado de bloquear… ¡¡¡Moon Burst!!!

 

Kuro lanzó un potente corte de oscuridad, impactando contra el ataque de Keira, provocando una enorme ola de viento que arrojaba todo a su paso.

 

—Detesto cuando se resisten… —Kuro arrancó la ya gastada camisa de su cuerpo, dejando su musculoso y perfecto cuerpo a la vista.

 

De regreso a la playa, Alain corría a gran velocidad evadiendo los ataques de Haruka, tratando de encontrar una oportunidad.

 

—Eso es, diviérteme aún más. —Ella reía risueñamente, extasiada por su oponente—. Esto me gusta, aunque ahora que peleo contigo no pareces tan rápido.

—No estoy siendo lo suficientemente rápido… —Alain mantenía la distancia, observando la situación—. ¿Cómo puedo acercarme?

—Esto me gusta mucho. —La chica reía fuertemente por todo el lugar—. Déjame mostrarte algo más.

«Espero que sean sus pechos, me gustaría que fueran los pechos, por favor que sean los pechos, por favor».

—Cierra la boca… oxigenado. —Alain había salido del rango de Haruka rápidamente—. Necesitamos un plan.

—Es el momento, ya no aguanto más. —La chica lo miró con excitación—. ¡¡¡World Distortion!!!

 

Haruka giró su látigo alrededor de ella, generando una onda expansiva de energía transparente, golpeando directamente a Alain en el pecho, lanzándolo contra la arena.

 

—Mierda, pero si salimos de su rango. —Él se puso de pie con dificultad mientras ponía su mano en pecho.

 

Haruka reía, llena de emoción y placer al ver en los ojos de Alain el dolor de uno de sus golpes.

 

—Ya me estoy hartando… —El chico comenzó a ser rodeado por una pequeña ráfaga de viento a su alrededor, levantando levemente la arena.

—¿Eso es? —Su rival lo miró, dudosa.

 

Alain corrió velozmente alrededor de Haruka, levantando los granos a su alrededor, dejando a la chica dentro de un tornado de arena.

 

«Está comenzando a despertar su elemento», pensó ella, tratando de seguirlo con la mirada.

—Eso no te ayudara. —Comenzó a girar su látigo a modo de escudo, mostrando molestia en su cara.

 

Las chispas saltaban debido a los rápidos impactos de la katana con el metálico látigo, ejerciendo cada vez más presión sobre Haruka. No se notaba, pero cada impacto era mortal y Alain lo sentía cada uno en sus huesos.

 

Finalmente, el ataque de Alain cesó, con él alejándose de la chica, sintiendo que su cuerpo comenzaba a resentirse de su abuso.

 

—¿Eso es todo lo que tienes? —preguntó Haruka, riendo llena de confianza, tratando de arreglar su alborotado cabello—. Deja de resistirte, te hare mío.

—Primero muerto —replicó Alain, que se encontraba algo alejado y un poco cansado.

 

Aun así, se lanzó al ataque, lanzando varios cortes los más rápido que podía, la mayoría fueron detenidos por Haruka, que viéndose abrumada, terminó arrojando a Alain con una patada directo al mar.

 

El muchacho sentía como su cuerpo se entumecía, no tenía fuerzas para salir de esa leve profundidad, sumergido, sólo quería resignarse a ahogarse en la orilla de la playa para sentir el abrazo del mar por última vez.

 

«Esto es todo lo que puedo lograr, soy patético y mi muerte también lo será», se recriminó, observando lo brillantes rayos de luz que se colaban en cristalina agua.

«¿Qué estás haciendo Alain? —preguntó Sakí, llamándole atención—. ¿Sólo dejaras ir tu vida así de fácil?, no estamos derrotados, esto no es más profundo que un charco».

 

El chico cerró los ojos con resignación.

 

«No soy un guerrero, ya no aguanto, ya no más. Sólo quiero… —Su cuerpo chocó contra el fondo debido a la poca profundidad del lugar. Soltó la katana, haciendo que esta también tocara la arena—… Descansar».

«Escúchame bien, te dije que te protegería, pero ayúdame a ayudarte Alain… —La cadena en su brazo comenzó a retraerse hasta quedar casi pegada a su piel—. No morirás, no mientras yo esté aquí. Perdóname… Marina».

«¿Marina?», se preguntó Alain sutilmente al escuchar el nombre, abriendo nuevamente sus ojos.

 

Una sensación demasiado familiar comenzó a fluir dentro de él, sintiéndose seguro y a salvo, recordó fugazmente la silueta de una chica, que tocaba sus mejillas y besaba con cariño su frente; una sensación maternal, igual que la de aquella vez cuando conoció el mundo espiritual con Sakí.

 

—¡Aún no te rindas!

 

Alain no entendía qué era lo que acababa de pasar. De sus ojos comenzaban a brotar pequeñas lágrimas, fundiéndose con la salada agua de mar.

 

En el exterior, Haruka trataba de adentrarse a la orilla del mar, manteniendo la guardia alta, mostrando su pícara sonrisa. Se detuvo al notar un leve brillo debajo del agua.

 

—Levántate pequeñín. —Disfrutó el momento, mirando con placer el mar—. Sé que ese ataque no te mató.

 

Una pequeña erupción de agua se manifestó, haciendo retroceder a la chica rápidamente. Observaba maravillada, un pequeño brillo en sus ojos era notorio. Como el de un niño al entrar en una dulcería.

 

—Cada vez siento más ganas de que seas mío —soltó un pequeño gemido, extasiada y llena de adrenalina.

 

De entre las aguas, Alain salió caminando a paso lento, observando a la chica. Su cabello nuevamente se había erizado y su mirada era serena.

 

—Increíble. —Haruka se movió sensualmente—. Nuevamente has llegado a ese grado de compatibilidad.

 

Alain trataba de idear un plan mientras observaba de manera atenta a su rival.

 

—Es tiempo. —Él se inclinó un poco hacia adelante, apretando el mango de la katana con fuerza—. ¡¡¡Mirror World!!!

 

Múltiples copias de Alain comenzaron a manifestarse alrededor de Haruka, sorprendiendo a la chica.

 

—Ahora son 5 pequeñines. —Acarició su ser, llena de placer—. Más para divertirse.

 

Las cinco copias del chico salieron en dirección a ella, empleando una monstruosa velocidad, rodeándola por completo.

 

«Es tan veloz como la primera vez que lo vi», pensó Haruka, observando a los cinco clones.

—Eso no te salvará de tu desgracia… ¡¡Muere!! —Haruka hizo girar su látigo, golpeando a tres de las copias de Alain, sin embargo, estas fueron atravesadas como si se hubiese golpeado al viento, dejando sorprendida a la chica—. ¿Son ilusiones?

—Muy lenta. —Alain se encontraba detrás de ella.

 

Lanzó un rápido corte, seguido de una potente patada en la espalda, lo que logró desgarrar la parte trasera de la camisa de Haruka y lanzarla a ella contra la arena.

 

—No te creas tanto, mocoso. —Intentó levantarse, sin embargo, Alain ya se encontraba frente a ella, propinando una segunda patada en su costado,  arrojándola nuevamente.

 

Él observaba con calma a Haruka, que intentaba ponerse de pie otra vez; notaba el cansancio y el dolor en su cuerpo.

 

—Te lo tienes muy creí… —Fue interrumpida por un segundo ataque de el chico.

 

Contraatacó, pero fue engañada, pues se trataba de una simple ilusión, que dio entrada al Alain real, quien blandió un rápido corte en dirección al broche horadado.

 

A pesar de su velocidad, Haruka logró esquivar por poco el ataque, provocando que su camisa terminara cortada por la mitad, dejando expuestos sus grandes senos, apenas cubiertos por su apretado sujetador rosa y unas cuantas manchas de sangre producto de sus cortadas.

 

«Oh por Dios, eso sí que es una agradable vista», mencionó Sakí con tono de emoción.

—Este no es el momento oxigenado —dijo Alain mirando a Haruka.

«Tú también la estás viendo ¿cierto?», Sakí rio aligerando la tensión.

—Maldito pervertido —Haruka cambió su mirada a una llena de ira—. ¡Deja de verme!

«Que te jodan», soltó el rubio en tono irónico y burlón.

—Es tu última oportunidad para rendirte —advirtió Alain con su respiración calmada.

—En tus sueños… virgen de pacotilla. —Haruka recuperó su risueña y alocada risa—. Esto sólo hace que me encienda más —añadió mientras tomaba el broche de los restos de su camisa—. ¿Esto es lo que quieres? —Lo colocó sobre su sostén—. Pues ven por él.

«Genial, premio doble», mencionó Sakí, concentrándose como nunca en su vida.

—…No creo que me quede mucho tiempo en esta forma —comentó Alain a la vez que su cuerpo comenzaba a generar una fuerte ráfaga de aire a su alrededor, levantando la arena bruscamente—. Estoy empezando a entenderlo…

—Eso es, lleguemos al clímax de esto juntos. —Haruka sonreía complacida mientras su látigo era envuelto en un enorme manto de energía naranja.

—¡¡¡Windproof!!! —gritó él, corriendo a gran velocidad, como si surcara las rápidas corrientes de aire.

—¡¡¡World Destroyer!!! —Ella asestó su látigo con fuerza, cubierto de una enorme energía naranja que desintegraba la arena que se encontraba debajo.

 

La katana de Alain impactó contra la punta del látigo, generando una potente onda explosiva, levantando una enorme cortina de arena y mostrando la determinación de ambos. Finalmente, un enorme resplandor se hizo notorio en el lugar, capaz de cegar a quien fuera que estuviera cerca.

 

—Este es mi límite. —El chico cayó al piso cansado, sintiendo que sus músculos y huesos eran sometidos a una gran tortura, producto del sobreesfuerzo en su cuerpo, que lo dejó inmóvil.

 

Detrás de él, se encontraba Haruka de pie, observando el destruido paisaje.

 

—Al final… él fue más rápido. —El broche que se encontraba sujetado al sostén de Haruka, apenas había sido rosado por el ataque de Alain, generándole un pequeño rasguño. Su cuerpo lleno de cortes estaba al borde del final, dejando ver una mirada perdida en la nada, a la vez que el látigo de la chica se desvanecía lentamente.

 

En otro lugar, cerca de la playa, Keira y Kuro seguían disputando su pelea. Keira llevaba consigo varios cortes en su cuerpo, mientras que algunas quemaduras resaltaban en el tonificado abdomen de Kuro.

 

—¡¡¡Dark Punishment!!! —Kuro golpeó el suelo con la punta de su guadaña, partiéndolo en dos.

 

Keira corría esquivando los ataques del musculoso y atractivo chico, tratando de buscar un lugar para esconderse.

 

«Debemos reunirnos con Alain y el rubio», mencionó Aira con prisa.

—Lo sé, pero… —La chica se giró un segundo, apuntando con su rifle y lanzando una potente ráfaga de fuego—. Primero debemos encargarnos de él.

 

Kuro recibió el impacto de lleno, siendo lanzado devuelta al suelo, rodando un par de veces.

 

—No importa cuántas veces me golpes —dijo él, poniéndose de pie fácilmente—. Supreme Death sólo me hará más fuerte. —La guadaña en su mano irradió una perturbadora aura purpura—. ¡¡Supreme Darkness!!

 

Abanicó su arma con fuerza, desplegando un poderoso corte oscuro en dirección a Keira, partiendo en dos todo lo que tocase.

 

—¡¡¡Fire Slayer!!! —Ella disparó una enorme esfera de fuego en dirección al suelo; la explosión la lanzó por los aires, esquivando así el ataque.

—Eso no será suficiente —Kuro se encontraba en el aire frente a ella.

 

El joven de musculoso cuerpo propinó un corte en diagonal, causando una nueva herida en el pecho de Keira y desgarrando un poco su camisa, seguido de un potente puñetazo, que acabó lanzándola en dirección a la entrada de la antigua parada de metro.

 

—Maldición —masculló ella, levantándose con dificultad, buscando refugio bajo tierra dentro de la parada de metro—. Aquí si podremos pelear en serio.

 

Desde afuera, Kuro observaba la entrada de pie sobre una construcción.

 

—Entro sola a la boca del lobo. —La guadaña desprendió un aura con mayor magnitud, incrementando el tamaño del arma y aún más la fuerza de Kuro, dejando ver como su tonificado cuerpo aumentaba su musculatura.

 

Dentro de la parada de metro, Keira corría entre las viejas columnas, colocando unas peculiares marcas usando su sangre como tinta.

 

«¿Crees que esto funcione?», preguntó Aira, con algo de duda en sus palabras.

—Es la única opción que tenemos.

 

Keira corrió lejos de ahí, en dirección al andén, buscando comprar algo de tiempo; sin embargo, al llegar ahí, Kuro se encontraba de pie, esperando con calma.

 

—Sólo ríndete —musitó, apretando su guadaña con fuerza—. Deja que te mate.

—No lo creo. —Apuntó con su rifle mientras este se cubría con una gran aura roja—. ¡¡¡Firewall!!!

 

Keira desplegó una ráfaga ardiente, creando un muro de fuego entre ella y Kuro. Aprovechó para correr, sin embargo, él atravesó el muro sin problemas, siguiéndola con gran agilidad y gracia

 

—¡¡¡Supreme Darkness!!! —Lanzó un rápido corte, derribando unas cuantas columnas y derrumbado una pequeña sección de la zona.

 

Él observaba con cuidado el terreno en busca de la chica. De pronto, tres enormes bolas de fuego lo golpearon directamente, lanzándolo contra uno de los muros; lo atravesó debido a la fuerza del impacto.

 

—Tengo más de donde salió eso —susurró Keira, apuntando gracias a la mira de su arma, buscando una segunda oportunidad de disparo.

 

Kuro se puso de pie algo adolorido. Una enorme y sanguinaria aura violeta salía desprendida de su cuerpo, levantando su cabello, mostrando sus increíbles músculos, ejerciendo una enorme presión al piso bajo sus pies.

 

—¿Sabes?, ni siquiera me gusta pelear. —Él irradiaba cada vez más energía, comenzando un pequeño temblor por toda la zona.

 

Mientras tanto, Keira huía del subterráneo por una salida de emergencia, caminando a duras penas, producto de la cantidad de sangre que había perdido. A su lado, Aira caminaba en su forma gatuna mirándola con preocupación.

 

—Ya estamos lo suficientemente lejos amiga. —La chica observó a lo lejos la vieja parada de metro—. Hazlo volar.

 

Aira maulló, afirmando la petición de su compañera mientras sus ojos emitían un pequeño brillo rojizo.

 

«Tal vez mi arma no sea de gran utilidad en un combate cercano, pero… si mi estrategia funciona me daré por cumplida».

 

En el interior del subterráneo, las múltiples marcas echas de sangre comenzaron a brillar, explotando una tras otra. Una gran explosión se alzó espaldas de Keira mientras esta se alejaba sin mirar atrás.

 

—¿Crees que eso lo mate? —preguntó Aira, preocupada.

—Claro que no. —Ella miró la playa a pocos metros de ella—. Pero lo dejara fuera de juego por un rato.

—Carajo… —masculló Kuro con fastidio, pateando la forma gatuna de Aira con fuerza contra unas viejas vigas—. Eso casi me mata. —Keira fue tomada de la cabeza e impactada con fuerza en el duro concreto, dejándola inconsciente mientras su cara sangraba.

 

Y el chico, se veía bastante debilitado.

 

Poco tiempo después, Kuro llegó a la playa arrastrando a Keira de un pie, como si fuera trofeo, dejando un rastro de sangre.

 

Se encontró con un Alain apenas consciente tirado en la arena y una desmayada Haruka.

 

—Jamás espero nada de ti hermanita, y aun así me decepcionaste. —Kuro se hallaba de pie, lleno de quemaduras en su cuerpo—. Esa desgraciada sí que me engaño.

 

Entonces observo a Alian, estaba tirado y apenas vivo.

 

—Ahora puedo terminar la misión…

—Yo no haría eso si fuera tú. —La voz de un chico se hizo presente—. A menos que quieras morir.

 

Frente a Kuro, había aparecido un extraño sujeto, portaba una antigua mascara y su cuerpo era cubierto por una malgastada y sucia capa con capucha de color café que ondeaba con el viento.

 

—¿Qué quieres, vagabundo? —El muchacho invocó una enorme y poderosa guadaña.

 

El joven de la capa sonrió debajo de su máscara.

 

—Vamos… Alotl.

 

El brazo del chico comenzó a endurecerse como si fuera de diamante.

 

—¡¡¡Muere!!! —Kuro alzó su arma con fuerza, producto del cansancio y la irritación en contra del joven misterioso.

 

Sin embargo, este fue detenido por el resistente brazo del chico.

 

—Eres muy fuerte…—El joven misterioso desvió el arma de Kuro de un golpe, enterrándola en la arena—. Lástima.

 

El intrigante muchacho, endureció su mano completa, asemejando unas rígidas garras, incrustándolas en el brazo de Kuro con fuerza.

 

—Ups.

 

Y entonces jaló con fuerza, arrancándole el brazo a Kuro, dejando escuchar el tétrico sonido de sus huesos siendo separados.

 

—¡¡¡Aaaaaahhh!!! —Él gritó adolorido, mirando su sangre que fluía fuera de su cuerpo.

—Lárgate ahora antes de que te mate. —El encapuchado mostró unos atemorizantes ojos tras la máscara.

 

Kuro, tras caer víctima de la desesperación y la cercana muerte, tomó a Haruka con el único brazo que le quedaba, desapareciendo tan rápido como podía.

 

—Cuánto tiempo sin vernos… Sakí —mencionó el misterioso joven, retirándose la máscara, mostrando su negra cabellera y sus brillantes ojos verdes.

 

Sakí abandonó su modo sentou, poniéndose de pie frente al recién llegado con la poca fuerza que le quedaba.

 

—No creí que vendrías por aquí —admitió Sakí con tono serio.

 

Producto del escándalo ocasionado momentos atrás, Alain comenzó a recuperar la consciencia.

 

Cansado e inmóvil, sólo podía observar a Keira inconsciente llena de sangre y a un debilitado Sakí.

 

—Cuanto tiempo… Alain. —El pelinegro lo observó con una sonrisa.

—Hermano… —El chico miraba sorprendido al antes enmascarado, tratando de unir las piezas en su cabeza—. Creí que no volvería a verte.

—Eso quisieras, ¿no? —El joven lo golpeó suavemente en la cabeza.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Alain mirando a su hermano.

—Sentí la presencia de Sakí disminuir. —Señaló al rubio—. Es por eso que vine.

—¿Puedes ver a Sakí? —Alain trató de levantarse, sin éxito alguno, observando al rubio—. ¿Por qué Ray puede verte?

—Es una larga historia —respondió Sakí desviando su mirada hacia Ray—. ¿Qué haces aquí?

—He regresado para cumplir mi misión…

—¿Te refieres a papá? —interrumpió Alain, lleno de dudas.

 

Ray se limitó a asentir, posando su mirada en su pequeño hermano.

 

—Esto es perfecto —mencionó Alain, desorientando con sus palabras a su amigo espectro—: ahora que tú estas aquí, podrás seguir adelante con Sakí.

 

El silencio inundó unos segundos el lugar.

 

—Podré recuperar mi vida. —Alain sonreía después de mucho tiempo—. Sakí tendrá un buen compañero a su lado.

 

Ray sólo se limitaba a observar seriamente a su pequeño hermano, tratando de buscar la palabra correctas a la vez que su cabello ondeaba con la fuerte briza.

 

—Alain… —Ray dio un paso hacia adelante—. Este no es el final.

 

El aludido observó confuso por un segundo a ambos chicos, tratando de encontrar una respuesta.

 

Ray dio un segundo paso, mirando de manera seria y preocupando a Alain, mientras que Sakí sólo desviaba su mirada hacia la arena.

 

—Esto sólo comienza…