[V]eing Brave

Capítulo 2: Chispa

—¿Cronos-san…?

 

Mi voz salió como un susurro. La sorpresa que brotó de la nada pronto se convirtió en incredulidad.

 

—¡¿Kur0ku-san?! ¡Oye! ¡¿Kur0ku-san?! —La voz reverberó en la bocina de mi celular al lado de mi oído—. ¡¿Estás allí?! ¡¿Te metiste en alguna clase de problema?!

 

Despacio, bajé el móvil.

 

—¿Cronos-san? —repetí con más firmeza.

 

Al escuchar mi pregunta, la chica giró en mi dirección.

 

—¡¿Có-cómo sabes ese nombre?! —tartamudeó.

 

Mi reacción natural fue enseñarle la pantalla de mi teléfono, donde se podía ver una llamada en curso. Por supuesto, el contacto destino decía “Cronos_99-san”.

 

—¿Eh? —Observó detenidamente—. ¿Kur0ku-san…?

 

Mi cabeza se movió de abajo hacia arriba de forma mecánica, casi como si fuera un robot.

 

—¡¿No-no eras una chica?! —preguntó desconfiada.

—¡¿Tú no eras un chico?! —cuestioné apenas una fracción de segundo más tarde.

—¡Claro que no! —exclamamos ambos al unísono mientras nos levantábamos de nuestros columpios.

 

La confusión era evidente en nuestras caras. ¡Todo el tiempo tuvimos una imagen preconcebida del otro! Además, este evento explicaba muchas cosas…

 

—Espera, ¡¿por qué pensaste que era una chica?! —pregunté con ánimos de aclarar cualquier malentendido.

—¡E-esa es mi línea! ¡¿Por qué creíste que era un chico?! —contraatacó ella.

—Yo pregunté primero así que responde primero —recalqué, a lo que la chica frunció sus delgadas cejas.

—Bi-bien. Para comenzar, el Kur0ku-san que conozco es amable, siempre escucha lo que le digo ¡y nunca me regaña!

—¿Y esas son las características de una chica?

—¡Además nunca me cuestiona! —Agregó cruzando los brazos.

—¡Eso es porque Cronos-san siempre es confiable y firme! ¡Por eso creí que eras un chico!

—¡Esas tampoco tienen que ser las características de un chico! —protestó Kujou-san.

 

Lo que ella dijo era verdad y, ahora que escuchaba mis palabras en voz alta, me sentía como un tonto. ¿En qué momento me equivoqué? Por esa razón no pude evitar reírme.

 

—¿P-por qué te ríes tan de repente? —Me miró confundida.

«Qué nostálgico... No me cabe duda de que ella es Cronos-san».

—¿Este “pequeño” malentendido no te recuerda a la primera vez que hablamos?

—¡Ah, sí! ¡Estábamos hablando sobre las cualidades de KoNeko-san! —El entusiasmo se hizo presente en sus palabras.

—Esa vez ambos terminamos siendo regañados —sonreí divertido, gesto que la chica también imitó mientras asentía—. Cronos-san, aunque una parte de la imagen que tenía de ti se ha derrumbado, es un gusto conocerte finalmente —declaré con una voz más calmada.

—¡I-igualmente! ¡Kur0ku-san! —contestó con emoción—. ¡Espera! ¡¿Có-cómo que mi imagen se desmoronó?!

—Es sólo que al conocerte me he dado cuenta de que tiendes a dudar y luego retractarte de tus decisiones —dije volviendo al columpio y soltando un pequeño suspiro—. Quiero apoyarte hasta el final y asegurarme de que logres obtener lo que te hará feliz.

—¡E-eso es grosero! ¡¿Por qué me insultas si al mismo tiempo me quieres apoyar?!

—Cronos-san —interrumpí la protesta de la chica—. Quiero ayudarte con tu audición —declaré, decidido a no desistir con esto.

 

Ella bajó las manos que había levantado en señal de enojo, puso una cara seria y también volvió a su asiento.

 

—Lo sabía… —dijo con una voz apenas audible—. Kur0ku-san eres impresionante. —Estaba por contradecir eso, pero ella continuó—. Cuando me dijiste que estabas aprendiendo mi lengua y me pediste ayuda, creí que sólo eras una persona rara; aún lo creo, porque eres capaz de gritar cosas vergonzosas a un extraño en un lugar público.

 

La vergüenza me hizo reír nervioso mientras me rascaba la cabeza.

 

—Pero cuando me contaste que al fin tenías un japonés decente y que vendrías a Japón, pensé: “Esta persona se está esforzando al máximo, así que yo también debo hacer lo mismo”. Y es por eso que hoy quise llevar mi formulario allí. —La chica clavó los ojos en mí antes de seguir—. “Aunque creo que no soy apta para ello así que ya no me presentaré a la audición”.

 

Abrí la boca para regañarla. Sabía que esto iba a pasar, es por eso que no podía rendirme.

 

—¡¿Pe-pensaste que diría eso?! —Se adelantó a mi reprimenda—. Estoy consciente de mi personalidad, Kur0ku-san… No, Cris-san, ¡ayúdame! —exclamó sin contenerse.

 

Esperé tanto tiempo por conocer a esta persona y, ahora que la tenía en frente, había tantas cosas que quería decirle… sobre todo agradecerle. Sin importar lo que dijera, nada bastaría para devolverle lo que había hecho por mí. De ahí nació el deseo de ayudarla con su audición.

 

—¡¡¡Por supuesto!!! —grité en respuesta, mientras que ella me observaba con una luz renovada en sus ojos.

 

Yo no era un experto de ningún tipo, pero, si podía ayudar a Cronos-san de alguna manera, era un hecho que me involucraría. En ese momento ocurrió algo que ni Kujou-san ni yo esperábamos.

 

—¿Nieve…?

 

Febrero era frío en esta zona. Sin embargo, el manto blanco que caía ahora se sentía cálido.

 

—No… —Se me escapó, contemplando este fenómeno que vivía por primera vez—. Es el valor que te falta. Toma todo lo que caiga, lo vas a necesitar.

 

La chica frente a mí se quitó la boina por primera vez, revelando que tenía un pequeño y simpático ahogue (es decir, parte de su cabello sobresalía divertido sobre su cabeza). Entonces se paró firme.

 

—¡Haré todo lo que pueda! —declaró con decisión.

—¡Ok! ¡Kujou-san! ¡Esforcémonos!

—Kurono… —Murmuró la chica, encogiéndose de repente—. Mi nombre completo es Kujou Kurono.

—De ahí Cronos, ¿eh? —Reí ante el curioso juego de palabras.

 

Deseaba conocer a Cronos-san, aunque nunca creí que fuera de esta forma; mucho menos descubrir que era una chica... y una que, a pesar de su cobardía, era linda.

 

«¡Está bien! Lo admito: es muy linda. Demonios…».

—¿Qué ocurre? —pregunté al notar su rostro preocupado.

—Acabo de recordar que… que lo primero que hice al conocerte fue vo…vo-vomitar frente a ti —mencionó con una expresión enferma.

 

Casi me reí, pero lo soporté. Jamás me burlaría de eso, ni aunque lo encontrara gracioso. Nunca. No.

 

—Un inicio inolvidable, ¿no crees? —bromeé como para mejorar el ambiente.

 

Entonces Kujou-san… es decir, Cronos, se hizo polvo en su lugar. Casi pude ver cómo se le escapaba el alma por la boca. Si a eso no se le puede llamar “morir de la vergüenza”, ¿qué lo sería?

 

Como la audición de Cronos era en tres días, el mismo día que mi cita con el editor, decidimos ir juntos. Antes de eso, me comprometí a supervisarla con las actividades que Neko-san le sugirió.

 

A pesar de que ella se acobardó varias veces, bastó un par de regaños para hacer que volviera al ring. Se esforzó todo lo que pudo y en el camino acabamos descubriendo algo inesperado.

 

El tiempo voló y ahora estábamos de pie frente al edificio de [V]niverse. Yo estaba ansioso por entregar mi manuscrito, pues, si resultaba prometedor, era posible que iniciara un proceso de serialización con la editorial de la agencia.

 

—Co-con calma —me aconsejó Cronos, aunque sentí que era más para sí misma.

 

Pero tenía razón. En ocasiones como esta uno debería estar calmado para concentrarse. Si permitía que el momento me sobrepasara podría cometer un error.

 

Como mi cita era primero, me paré recto frente a la puerta, me acomodé el cuello y me aclaré la voz.

 

—¡Vuelvo enseguida! —exclamé, fallando en contener la emoción.

 

Cronos asintió con energía mientras yo entraba a la oficina.

 

Aproximadamente una hora después salí fulminado. El rechazo fue inevitable. Si alguien me preguntara cuáles fueron las razones por las que el resultado fue este, mi respuesta sería “Sí”. En otras palabras, estaba aturdido procesando las palabras del editor.

 

—¿E-estás bien? Luces como una col que lleva varios días en el refrigerador. —Observó preocupada mi compañera—. ¿N-no irás a morirte…? ¡¿O sí?!

 

Contrario a cómo me sentía, copié a Cronos cuando se golpeó las mejillas con sus manos y me reincorporé.

 

—¡Esto no terminará tan fácil! —exclamé, elevando los puños—. Estaba preparado para que me rechazaran. Bueno, tal vez no, pero siempre lo tuve presente —afirmé, mirando a la chica—. No te preocupes por mí, ¡no me rendiré! ¡Lo intentaré las veces necesarias! —recalqué con fuerza.

 

Cronos se pegó a la pared y se dejó caer hasta sentarse; la seguí poniéndome de cuclillas frente a ella. Los ojos más grandes que le había visto hasta ahora me iluminaron, como un faro a un barco en una noche tormentosa.

 

—¿Sabes? Estuve por rendirme hoy debido a que he intentado muchas cosas, sin éxito. Quizás porque fallo en todo soy así… —Su voz sonaba cansada—.  Por esa misma razón, mi padre quiere que vaya a la universidad y estudie algo no tan complicado, ¡pero no es lo que quiero!

 

Aunque las palabras de Cronos me tomaron por sorpresa, le presté toda mi atención.

 

—Sí, me iba a rendir. Pero después de verte… No podría decepcionar a Kur0ku-san de esa manera, ¿cierto?

 

La sonrisa que apareció al final de sus palabras era cálida y melancólica. Me hizo pensar que era la primera vez que le contaba eso a alguien.

 

—Cro… —El dedo índice de Cronos en mis labios no me dejó continuar.

—Me convertiré en una —declaró—. Vtuber, idol; ambas cosas. Sólo mírame.

 

¿Por qué ella me había dicho eso en este momento? ¿Por qué no esperar a que su audición hubiera terminado? Esta Cronos era diferente y aun así era ella misma.

 

—Ahora, ayúdame a levantarme —pidió sin romper su sonrisa.

 

Esta pequeña plática me había hecho sentir que caminaba sobre una nube, por eso tardé un poco en reaccionar. Al final me levanté y le tendí la mano a la chica. Así nos dirigimos al auditorio.

 

En el lugar había bastante gente portando gafetes de [V]niverse, aunque algunos, no. Como en su mayoría eran chicas, asumí que también iban a audicionar.

 

Pude ver una serie de tres asientos alineados detrás de una mesa, donde estaban sentados los evaluadores: a la derecha, un hombre joven con una camisa de botones, shorts y sandalias. Traía el cabello teñido de rubio recogido en una coleta, barba a medio crecer y una mirada desinteresada; a la izquierda, una mujer vestida con ropa de oficina, cabello alborotado, largo y oscuro, y con ojeras debajo de sus anteojos; y en medio, un hombre de traje que, a pesar de estar sentado, dejaba ver un aspecto musculoso.

 

«Un trío extraño… Bueno, si están buscando gente extraordinaria, supongo que ellos también lo son». 

 

No mucho tiempo después de entrar, las chicas comenzaron a ser organizadas por números. Unos minutos más tarde, la audición comenzó y la primera chica en ser llamada pasó al frente.

 

La audición consistía en tres pruebas: la primera era presentar un baile; la segunda, un canto; y la tercera era algo más compleja, ya que las chicas recibían la instrucción de “Actúa como si estuvieras en un concierto en stream”.

 

Se podría pensar que en la tercera parte sólo había que combinar las dos primeras. No obstante, aunque esta agencia apenas llevaba un año desde su fundación, todos los talentos que habían reclutado hasta ahora merecían estar allí; era por eso que nadie se tomaba aquella instrucción a la ligera.

 

—Co-comienzo a ponerme nerviosa —me dijo Cronos, después de que una chica terminó su evaluación—. ¡Pe-pero no me retractaré!

—Estarás bien. —Intenté calmarla, sujetando con firmeza su mano—. Confía en ti. Además, tienes el talento necesario para lograrlo.

—¡N-no sé a qué talento te refieres!

—Sólo recuerda lo que haces cuando “tomas un baño”.

—¡N-no lo digas en voz alta!

—Ah, disculpa, no pensé en el lugar. —Me aclaré la voz al darme cuenta de que alguien podría malinterpretar mis palabras.

 

Ante la cara avergonzada de mi compañera, sólo pude reírme. Fue entonces cuando la chica que recién acaba de terminar, pasó al lado de nosotros con un par de ojos fríos y despectivos puestos sobre mi amiga.

 

Cronos y yo nos miramos entre sí, pero, antes de que pudiéramos decir algo, ella fue llamada por el staff. Nerviosa, brincó del asiento y se despidió de mí.

 

—¡Ve con todo! —La apoyé.

—¡S-sí! ¡Lo haré!

«Quizás yo no pude alcanzar mi meta hoy, pero ¡ella lo logrará! ¡No tengo dudas! ».

 

Cuando torpemente llegó al escenario, sentí su mirada sobre mí. Asentí con la cabeza y ella me imitó, decidida.

 

—¡S-soy Kujou Kurono! ¡Será un placer! —saludó a los evaluadores.

 

La música comenzó y pasaron unos segundos… varios segundos…

 

«No puede ser... ¡¿Tiene pánico escénico?!».

 

Cronos tomó un poco de aire y comenzó con pasos pequeños, haciendo que mis temores infundados desaparecieran al instante.

 

A diferencia de otras personas, Cronos no tenía talento para bailar, pero había un truco en su coreografía.

 

—Esos pasos… —Una voz habló con cierta intriga.

—¡Neko-san! —exclamé al verla sentarse a mi lado—. ¿Estabas aquí?

—Como parte del staff, ¿no debería? —me contestó con una sonrisa divertida.

«Está bien, Cris. No te alteres. ¿Me escuchaste? Bueno, puedes alterarte un poco, sólo no lo demuestres ¿Ok?, ¡ok!».

—La coreografía de Kujou-chan, ¿no es demasiado linda? —preguntó con curiosidad—. Se nota que es una amateur, pero esos pasos están pensados para que alguien de baja estatura se vea lo mejor posible. No es algo que todos sepan…

—Como era de esperarse, Neko-san, tienes un buen ojo —afirmé—. Cuando ella y yo pensábamos en un plan para sus pruebas, recordé un consejo de una Vtuber llamada KoNeko. Ella habló sobre cómo las personas pequeñas deberían enfocarse en pasos cortos y no tan amplios si no tenían experiencia.

 

Creí ver un destello en los ojos de Neko-san ante la mención de aquel nombre. Sin embargo, ella se limitó a sonreír.

 

—Ya veo —dijo finalmente—. Sin duda, captará la atención de los mánagers y el CEO.

—¿Eh? ¡¿Te refieres a esos tres evaluadores?! —pregunté estupefacto—. Creí que podría haber un mánager entre ellos, no que el mismo CEO de la agencia estaría presente —dije, hundiéndome en mi asiento.

—Él y los managers, son bastante peculiares —declaró la chica mientras acunaba su mano sobre una mejilla—. Kujou-chan necesitará algo más si quiere salir victoriosa.

 

Esta vez el que sonrió fui yo.

 

—Lo tiene —declaré, inclinándome al frente con la barbilla sobre las manos en arco.

 

Cronos dio un par de vueltas y terminó su coreografía. Vi a los jueces escribir en los papeles que tenían en la mesa. Luego le indicaron que continuara con la siguiente parte.

 

Una melodía salvaje comenzó a sonar en los altavoces. Era una canción que se había vuelto popular últimamente y llamado la atención por la voz del vocalista. Cronos abrió la boca y, al instante, la tierra bajo mis pies tembló.

 

Le eché un vistazo a Neko-san y vi que tenía una expresión de sorpresa tan grande, que por un momento me pareció que se iba a poner de pie.

 

«Comprendo cómo te sientes justo ahora, Neko-san: la primera vez que la escuchas es asombroso».

—¿Kujou-chan no es una cantante amateur…?

—Lo es. Cuando me enseñó su canto, no hubo nada en especial. Un poco desafinada en algunas ocasiones y dulce en otras; pero cuando practicó con notas más graves, de repente hizo este tipo de voz.

—¿Quieres decir que es su talento?

—Es lo que creo, aunque ella me dijo que así canta cuando se ducha. Al parecer, no se dio cuenta antes de esto.

—Kujou-chan es una pequeña caja de sorpresas —sonrió con mi explicación.

—Vaya que lo es —respondí mientras recordaba lo que pensé la primera vez que escuché a Cronos.

 

Durante mi supervisión en el parque, después de que no pudo realizar ni una lagartija, decidimos que sería mejor entrenar la voz. Sus agudos no eran tan buenos, pero sus graves eran potentes e impactantes, su voz fue… ¡poderosa! Era del mismo tipo que la del vocalista original de la canción que elegimos, por lo que le quedaba como anillo al dedo.

 

La segunda presentación terminó y Cronos ya respiraba con dificultad, demostrando su inexperiencia en el canto. Los jueces sólo volvieron a escribir en sus hojas; un momento después llegó la instrucción más esperada.

 

—¿Ahora qué es lo que hará Kujou-chan? —preguntó Neko-san

 

Preferí no contestarle y dejar que se asombrara.

 

Era evidente que Cronos no podría bailar mucho tiempo más y ya había perdido el factor sorpresa de su voz. Por eso, durante el entrenamiento nos matamos pensando qué podría hacer, hasta que ideamos un nuevo plan.

 

Aunque Cronos nunca había hecho streams antes, tanto ella como yo habíamos visto cientos como para no saber qué podría hacer en esta parte. Con eso en mente, planificamos su tercera actuación. Ahora era el momento de la verdad.

 

—¡Hola chicos! ¡¿Están listos para el stream de hoy?! —gritó al micrófono—. Esta será la primera vez que cante en vivo, ¡así que estoy algo nerviosa! Espero que no terminen llamándome “voz de tractor” o algo así… ¡a menos que quieran morir!

 

Ella era cobarde. No obstante, también amaba este mundo, quizá más que yo, quien fui salvado por una de esas chicas. Es por eso que, sin contar la adrenalina, ella fue capaz de hablar y hacer todo eso en el escenario, o eso es lo que creí firmemente.

 

—¿Oh…? —Dejó escapar Neko-san a mi lado mientras sonreía.

 

Miré a mi alrededor: muchos también tenían miradas sorprendidas ante las palabras de Cronos. Supuse que nadie esperaba tal actuación. En ese momento, una canción similar a la anterior comenzó a sonar. Ella permaneció inmóvil. A diferencia de la primera, esta sólo tenía graves en el coro, mientras que el resto eran notas que Cronos podía cantar sin desafinar.

 

—¡Hai! ¡Hai! ¡Hai! —gritaba levantando las manos en las partes donde no había letra.

 

A mi lado, Neko-san dejó de sonreír. Su expresión pasó a ser una seria.

 

—¿Neko… san? —la llamé, pero ella no contestó.

 

Creí que el enfoque de un concierto en vivo 2d sería la carta de triunfo de Cronos, aunque, ahora que veía el rostro de Neko-san, comencé a preocuparme. Mientras tanto, el segundo coro de la canción estaba por llegar.

 

—Ahora que tengo un modelo 3D… ¡Observen bien qué puedo hacer! —anunció la chica. La sonrisa de Neko-san por fin regresó.

 

Cronos volvió a moverse con pasos que sólo ocupaban un pequeño espacio de su lugar. Sí, este era el plan: primero comenzar su actuación como si fuera un avatar 2d y luego cambiar la modalidad a 3d. Así ella podría descansar para luego bailar. De esta manera su “concierto” no se sentiría tan plano. Todavía quedaba un detalle: en esta ocasión, los pasos de Cronos sí contemplarían un único salto con giro en combinación con el inicio de la tercera y última estrofa.

 

Cronos sacudió sus manos de arriba abajo mientras se entrecruzaban y dio ese salto. Lo había practicado varias veces. No había tenido ningún inconveniente; ¿entonces por qué ahora lo tuvo?

 

Cuando el pie derecho de la chica tocó el suelo, se resbaló y cayó sobre su trasero. La música se detuvo de golpe.

 

—¡Cronos! —exclamé. Luego tensé la mandíbula.

 

Los segundos pasaron y ella enfocó la mirada en su tobillo. Los evaluadores, rompiendo la templanza que habían tenido, hablaron con preocupación.

 

—¿Kujou-san? ¿Se encuentra bien? —preguntó el tipo de la ropa casual—. Podemos dar por concluida su participación si no puede continuar.

«Esto no es malo: ¡es el peor caso posible! ¿Por qué se cayó? ¿No debió dar ese salto? ¡Olvida eso!  ¡¿Está bien?! ¡¿No se lastimó?! ».

 

El mundo dentro de mi cabeza se volvió caótico y, si yo estaba así de afectado, apenas podía imaginarme cómo estaría ella.

 

—Kujou-san, ¿se encuentra bien? —Presionó el mismo evaluador.

 

Al no recibir respuesta, el hombre suspiró decepcionado y comenzó a caminar hasta el micrófono que había caído frente a Cronos. No estaba tan lejos, así que pude ver como un destello de luz se deslizaba desde la cabizbaja Cronos, hasta el suelo.

 

En algún momento mi cuerpo se puso de pie por sí solo.

 

«“¿Sabes? Estuve por rendirme hoy debido a que he intentado muchas cosas, sin éxito. Quizás porque fallo en todo soy así…”».

 

Las palabras que ella me había dicho hacía poco pasaron por mi cabeza mientras mis pulmones aspiraban todo el aire que podían contener. Como si fuera el chat en vivo, grité:

 

¡¡¡Super chat rojo!!!

 

Sí, un súper chat rojo: la donación de más alto valor que le puedes hacer a cualquier streamer, no sólo a una Vtuber.

 

—¡Cronos-chan! ¡Si te quedas tanto tiempo allí, el piso se va a derretir!

«¡Aaah! Otra vez estoy gritando cosas vergonzosas sin titubear, y al lado de Neko-san. Bueno, una vez afuera, que salga todo. No dejaré que el esfuerzo de Cronos sea en vano».

—¡También podrías caer sobre mí la próxima vez! ¡Aunque me bastaría con que me pises! ¡Ánimo Cronos-chan! ¡Soy tu fan número uno!

 

Podía sentir los ojos de todos en el auditorio atravesarme como lanzas y la cara arderme como el infierno. Ningún dolor físico podría equipararse al dolor de mi alma. No obstante, sabía que mi vergüenza había valido la pena cuando ella se levantó. Caminó despacio hasta el micrófono, el cual recogió entre ambas manos. Mis labios esbozaron una sonrisa.

 

«Sé que puedes lograrlo, porque tienes la chispa capaz de iniciar un incendio».

—¡Lo siento, chicos! ¡También apesto bailando!

 

En este punto, comenzaba a suponer que a la gente le estaba doliendo la cara por hacer únicamente la expresión de sorpresa.

 

—¿U-una donación roja? ¡Es la primera que obtengo! ¡Muchas gracias por el apoyo, señor masoquista! No podré cumplir su petición, pero desde el fondo de mi corazón, ¡le agradezco! —La chica hizo una señal para que regresara la música y entonces cantó la tercera estrofa con una energía renovada en su potente voz—. ¡Esta fue tu idol más pura! ¡Bure Ibu-chan! ¡También conocida como Cronos por personas extrañas! ¡Nos vemos en el próximo directo!

«¡¿Se inventó un nombre idol en medio de la catástrofe?! Eso no me lo esperaba. Supongo que va a estar bien... ¡Espera! ¡¿Me llamó “masoquista”?! Bueno, se lo pasaré esta vez».

 

A mi costado, Neko-san se rio, yo también reí, así como muchas personas que estaban allí... excepto los evaluadores. Por última vez hicieron anotaciones en sus papeles sobre la mesa. Aunque me pareció ver de reojo que el evaluador de los shorts, quien iba a recoger el micrófono por Cronos, estaba sonriendo.

 

—Espero que pase —declaró Neko cuando volvió a su usual sonrisa.

—¡Estoy seguro de que lo logrará! —afirmé animoso.

—¡Eso sería lo mejor! —Neko-san hizo una pausa—. Por cierto, Cris-san…

—¡Oh! ¡Aquí estás Byakko-chan! —Una chica se dirigió a Neko-san—. Alguien te busca fuera del auditorio. Te llamó por tu nombre real.

—¡¿Byakko?! ¡¿Esa Byakko Laila?! —Me exalté, sintiendo la saliva pasar por mi garganta.

—Parece que me descubriste, ¿eh? —Rio divertida.

—Pe-pero… tú… sólo… staff...

 

Las palabras que salieron de mi boca eran un sinsentido. Mi perturbación no era para menos, porque ella es la Vtuber que alcanzó un millón de suscriptores en tan sólo una semana desde su debut. Cantó una melodía que se robó la atención de todos en el mundo Vtuber e Idol.

 

—¿Qué clase de Vtuber va por el mundo real presentándose como una? Además, es más fácil interactuar con las personas si te ven por lo que en verdad eres —admitió Neko-san.

—Entiendo tu punto… —Reí nervioso—. ¡Pero tu aura no se puede ocultar!

 

Esta chica fue el hit de su generación. No es que sus compañeras sean menos, pero se puede decir que ella fue el ladrillo que le permitió a [V]niverse crecer tan rápido como para incluso adquirir su editorial de novelas ligeras. Para ponerlo sencillo, si Cronos con su voz podía rozar las nubes, Byakko Laila era el cielo sobre ellas. Así de grande es la diferencia entre ambas, aunque es obvio dado que una de ellas no ha sido pulida aún.

 

—Cris-san, si me disculpas, debo atender un asunto —se despidió la chica.

 

Me derrumbé sobre mi asiento con más cansancio del que Cronos tenía. Ella llegó tambaleándose y también cayó sobre uno de los asientos al lado mío.

 

—¿Estás bien? ¿Cómo está tu pie? —pregunté recordando el desafortunado evento.

—E-estoy bien. No fue nada grave, pero es frustrante. El suelo en el parque no resbalaba; el de aquí, sí, porque es liso. —La chica reflexionó un momento—. ¡N-no puedo creer que haya podido bailar y cantar allá arriba! ¡Cr-creí que me congelaría!

—¿Seguías dudando incluso allí arriba? Ah, olvídalo, no me quedan fuerzas para discutir. Lo hiciste genial...

—¿Sucede algo?

—Te cuento ahora que nos levantemos.

—De acuerdo… Por cierto… —Ella hizo una pausa—. Gracias por gritar todo eso. No importa si paso o no, pude levantarme. Gracias, Cris —dijo apoyando su cabeza en mi hombro.

—Está bien. No fue nada en comparación con lo que hiciste por mí hace tiempo.

—Yo no he…

—Sí. Tú me hiciste ver que tenía un talento para escribir y que también podría hacerme feliz. Es por eso que vine hasta aquí. Porque quiero publicar una historia a manera de agradecimiento tanto para KoNeko-san, como para ti.

 

La boina de Cronos, que no se había caído con ella durante su audición, ahora se deslizó hasta una de mis piernas. El ahogue de la chica parecía rebotar sobre sí mismo.

 

—Aunque eso tendrá que esperar. —Suspiré exhausto—. El editor me rechazó, porque hay muchos prejuicios en mi novela que no aportan a la trama.

—¿Qué significa eso?

—Que, a pesar de que mi forma de redactar es buena y mi dominio sobre el japonés más que suficiente, si como autor extranjero intentaba publicar esta obra, me “iba a rebotar en la cara” debido al público.

 

Me dolió recordar a aquel hombre de lentes y mirada seria, quien leyó mi manuscrito rigurosamente. Sin haber llegado ni a la mitad me hizo aquel comentario.

 

—Por otro lado, también me dio un consejo: “Si vas a escribir una historia ambientada aquí, ¿por qué no te tomas el tiempo para vivir unas cuantas experiencias? Tienes tiempo muchacho, estoy seguro de que lo conseguirás”.

—¿E-entonces lo harás? —preguntó, dirigiendo la mirada hacia mí.

—Ahora que lo pienso, pases o no tu audición, ¡podría ayudarte a superar tu mal hábito de retractarte al último momento! —le respondí con emoción.

 

Cronos me miró con miedo.

 

—¿Qué sucede con esa cara?

—Por alguna razón, siento que estoy en peligro. —Su cara se veía agobiada—. N-no irás a hacerme nada peligroso, ¿verdad?

 

Sólo sonreí enseñándole mis caninos.

 

—¡¿Verdad?!

 

Solté un par de carcajadas. Ella respiró aliviada y nos pusimos en marcha hacia la salida. En el camino le conté sobre la identidad de Neko-san. Hubiera dejado que ella se lo dijera, pero tenía la impresión de que el shock podría matarla.

 

Cuando llegamos a la puerta, había un tumulto de pie sin avanzar. Cronos y yo buscamos cómo abrirnos paso hasta que encontramos la razón. Era un hombre de cabello rubio y traje, quien estaba parado frente a Neko-san. Ella tenía una expresión indescifrable.

 

—¡No puedes romper nuestro compromiso! Tu familia no lo hubiera permitido. Todavía estás a tiempo. ¿No crees que eso es lo que tu padre hubiera querido? —El hombre habló con un tono condescendiente—. Dime, ¿tu padre te hubiera permitido este tipo de trabajo? Ni siquiera te lo permitía como pasatiempo hace un año, y, cuando le dijiste que ibas a hacerlo de manera profesional, de seguro eso le causó el infarto. Puedes hacerlo feliz, donde sea que esté, sólo si continúas nuestro compromiso.

«¡Hey! ¡Hay cosas que no debes decir! ¡Esto es totalmente privado!».

 

Todas las alarmas saltaron en mi cabeza de golpe al ver que Neko-san no estaba contestando. ¡Maldición! Quería ir, pero ese no era asunto mío. ¿Qué podría hacer o decir?

 

Sentí una palmadita en la espalda y, al girarme, vi a Cronos haciendo una cara molesta. En ese momento supe lo que debía hacer.

 

—Hasta ahí, señor. Creo que está incomodando a la señorita.

 

El hombre me miró con una vena en el cuello.

 

«¡Qué persona tan intimidante! ».

—¿Y tú eres?

 

Titubeé un momento, pero mi cerebro se puso de mi lado.

 

—Soy el manager de esa chica. ¿Podría hacerme un favor y dejar este edificio? De lo contrario, me veré forzado a llamar a seguridad. —Dejé salir un tono autoritario—. No puedo permitir que uno de nuestros más grandes talentos sea acosado de esta forma y no quiero considerarlo a usted como un acosador.

 

El hombre estaba a punto de explotar, mas al escuchar la palabra “acosador” y observar a las personas allí, se reacomodó la corbata.

 

—Esta conversación no ha terminado, Neko —dijo antes de marcharse.