[V]eing Brave

Capítulo 3: Nuevos Compañeros

Después que aquel amenazante sujeto se retiró, Neko-san no tardó en derrumbarse. Aquello me sorprendió, pues hasta ese momento me había parecido una persona fuerte. Cuando finalmente se puso de pie, fuimos a la cafetería de nuevo y nos sentamos para platicar.

 

Ella nos explicó que su padre acordó un matrimonio arreglado con ese hombre llamado Takeda Gen. Sin embargo, antes de que su unión pudiera llevarse a cabo, su padre falleció de un infarto.

 

—Vengo de una familia tradicional: desde pequeña me criaron para seguir normas y modales que no podía romper. —Neko-san hizo una pausa, quizás recordando aquel tiempo—. Mi familia era adinerada, pero en los últimos años nos habíamos quedado sin recursos. La familia de Takeda-san, además de ser cercana a la mía, se volvió más rica. Por eso mi padre quería que me casara con él.

—Aguarda, ¡entonces nunca quisiste casarte!

—Así es, aunque estaba dispuesta a hacerlo por mi madre. Ella sufre de algunas enfermedades que requieren tratamientos costosos. Cuando Takeda-san se enteró de que yo quería dedicarme a esto, me criticó por no ser seria. Para él, una mujer debería dejar que su esposo solvente los gastos.

—¿Eso fue lo que te hizo decidir romper tu compromiso? —pregunté.

—Sí, pero lo que me motivó realmente fue mi propia madre. —Neko-san cerró los ojos un momento y sonrió antes de continuar—: “Neko, eres libre ahora. No es necesario que cumplas con las palabras de tu padre. Haz lo que te haga feliz”, me aconsejó. Reconozco que estuve a punto de hacerlo… hasta que finalmente lo rechacé.

—Ya veo… fue una situación complicada —comenté decaído.

—Neko-san, eres una persona fuerte… —añadió Cronos.

—Para nada. —Sonrió a pesar de la amargura en sus ojos—. Hacer streams es algo que amo, incluso cuando hace dos años lo hacía a escondidas de mi padre. Esa es la razón por la que puedo caminar por este sendero.

 

Con la historia de Neko-san, la frustración brotó en mí. A diferencia de Cronos y yo, que nos estancamos por nuestra indecisión, a Neko-san alguien más le impidió hacer lo que quería.

 

—No pongan esas caras —nos dijo a Cronos y a mí—. Estoy orgullosa de quien soy ahora, y Takada-san no es un problema grave. No sé por qué aún quiere que me case con él, no tengo nada que ofrecerle; así que lo ignoraré hasta que pare. No tienen que preocuparse. —Nos tranquilizó a ambos.

«“Oh, supongo que es porque eres hermosa y cualquier hombre estaría encantado de desposarte”. Como si pudiera decírselo…».

 

Cronos y yo sonreímos resignados. Ante el pequeño silencio que se formó después de las palabras de Neko-san, una red de pensamientos distinta comenzó a tejerse en mi cabeza. Entonces le dirigí una mirada a Cronos antes de hablar.

 

—Neko-san, dijiste que ya hacías streams desde antes de ser Byakko Laila… —comenté, cambiando el tema, a lo que Cronos asintió como recordando algo.

—No era nada parecido a lo que hago ahora, pero sí.

—¡Neko-san! —Se adelantó Cronos—. Sobre ese “Hagyámoslo”…

—¿De casualidad… eras KoNeko, Kokowa Neko-san? —preguntamos al mismo tiempo.

 

Ese “Hagyámoslo” era una frase que KoNeko solía decir y pocos la conocían. Neko-san la dijo en voz alta frente a nosotros, por eso pensamos que ella era otra fan; pero ahora sabíamos que antes había hecho streams. Por si fuera poco, KoNeko se retiró un par de meses antes que Byakko Laila debutara. Si estas tres personas no eran la misma, ¿era todo una gran coincidencia?

 

Neko-san recuperó su sonrisa imperturbable y acunó su cabeza sobre una de sus manos. Nosotros esperamos expectantes su respuesta. Mi corazón se disparó al pensar que ella podría ser…

 

—Lamento decirles esto, pero sólo fui otra fan de esa chica —respondió finalmente, llevándose todas las esperanzas que tenía.

—Ya veo… —murmuré hundiéndome entre mis hombros.

—¿Estás bien, Cris-san?

—É-él fue el fan número 1 de KoNeko-san —aclaró Cronos—. Ella le dedicó palabras muy importantes que le hicieron salir adelante cuando más las necesitaba. Su nickname era Kur0ku. —La chica se encogió—. Por cierto, yo era Cronos_99.

—¡Los que se pelearon por ver quién estaba más enamorado de ella! ¡Ya los recuerdo!

—¿E-eh? Bueno, fue algo así… —Acepté sin protestar.

—Lo sabía. Ambos son personas interesantes. Hice bien en involucrarme con ustedes —añadió Neko-san—. Por cierto, Cris-san. Se abrirá un puesto de mánager para la tercera generación de [V]niverse. —La chica se inclinó hacia mí, lo cual me puso el triple de nervioso ahora que sabía que era Byakko-chan.

—¿De veras…? —pregunté, sin entender por qué Neko-san había mencionado esto de repente.

—¿Qué te parece presentarte a la entrevista? Si consigues el puesto, serías el mánager de Cronos-chan y de las otras dos chicas.

—¡¿En serio?! —preguntamos Cronos y yo al unísono.

—No sé si podría… ¿siquiera tengo la aptitud mínima?

—Después de ver cómo has ayudado a Cronos-chan y a mí, yo diría que al menos tienes las actitudes necesarias —declaró Neko-san.

—Cr-cris… ¡No olvides que dominaste el japonés en menos de dos años! ¡Cla-claro que puedes hacerlo! —exclamó Cronos con una mirada de perrito.

«Bueno, el editor me dijo que viviera experiencias aquí, ¿no? No pierdo nada al intentarlo. ¡Bien! ¡Y de paso ayudaré a Cronos, mientras recupero la destruida esperanza de toparme con KoNeko-san algún día!».

—De acuerdo. ¡Hagámoslo! —declaré vacilar.

 

Así pasaron dos semanas en las que, aparte de conocer la ciudad, tomé la entrevista para mánager. Fueron muchos exámenes y papeleo. Ahora al fin era el momento de averiguar el resultado.

 

Cronos también había recibido un correo con los resultados de su audición, por eso decidimos llamar a Neko-san y pedirle que leyera nuestros resultados.

 

Y aquí estábamos, de vuelta en la cafetería de [V]niverse.

 

—¿Están listos? —preguntó Neko-san.

—¡Por favor! —Cronos y yo volvimos a sincronizarnos.

—¡De acuerdo! ¡Aquí va!

 

Cronos y yo sostuvimos el aire.

 

—¡El resultado de ambos es… —Neko-san tamborileó los dedos sobre la mesa—. ¡Ambos pasaron!

—¡¿De verdad?! —exclamé, brincando de mi asiento. Luego me giré hacia mi amiga—. ¡Cronos! ¡Pasaste! ¡Lo lograste!

—Yo… ¿pasé…?

 

Sin embargo, ella estaba pegada a su asiento, con un rostro inexpresivo.

 

—¿Cronos-chan? —preguntó Neko-san.

 

Las lágrimas comenzaron a desbordarse de los ojos de Cronos. Al principio estuve a punto de decirle que no llorara, pero comprendía sus sentimientos.

 

—Está bien. —Le acaricié la cabeza—. Puedes dejarlo salir ahora. Trabajaste realmente duro.

 

Neko-san se levantó de su asiento y rodeó la mesa. Se sentó junto a Cronos y la envolvió en un cálido abrazo.

 

—Bienvenida, Cronos-chan. Será un placer ser tu compañera de mayor grado —le dijo con voz suave.

—S-sí… —tartamudeó Cronos.

 

Estaba algo celoso de Cronos, aunque este no era el momento para pensar en esas cosas. Era una emotiva escena…

 

«Cronos se ganó esto y se lo tiene bien merecido».

—¡Lo sabía! ¡Desde la primera vez que los vi a ambos! ¡Sabía que tenían algo especial! —exclamó Neko-san—. ¿Saben? Yo tengo un buen ojo para la gente. ¡Por eso quise conocerlos sin dudar!

—¿Cuándo fue la primera vez que nos viste? —Quise saber.

—Por el bien de Cronos-chan, es mejor que no lo diga —declaró la chica con una sonrisa.

 

Mientras tanto, Cronos, que en algún momento pasó a estar sentada sobre Neko-san como si fuera un oso de peluche, se calmó lo suficiente como para dejar de llorar.

 

—Gr-gracias Neko-san… ¡Espero que podamos llevarnos bien!

 

De esta manera fue como ambos pasamos a formar parte de la agencia [V]niverse. En mi caso fue algo inesperado. Por supuesto, todavía estaba el tema de publicar una novela ligera.

 

—Por cierto, ahora que han ingresado a la agencia, quería invitarles personalmente a la fiesta de bienvenida para esta generación —añadió Neko-san, después de que la emoción había mermado—. No es una obligación que asistan, pero creo que sería agradable. Se llevará a cabo en este Ryokan. —Señaló dos tarjetas para nosotros, las cuales tomamos.

 

Orejas de perro imaginarias se levantaron sobre mi cabeza en cuanto escuché la singular palabra.

 

—Un Ryokan… es esa especie de alojamiento tradicional japonés, ¿cierto? —pregunté con intriga.

—Así es —asintió Neko-san.

—¡También suele haber onsen en ellos! Quiero decir… aguas termales —añadió Cronos.

—¡L-lo sabía! —admití emocionado—. ¡Era una de las cosas que quería visitar al venir aquí! ¡Neko-san, estaremos encantados de asistir!

—¿Y-yo también…? Pre-preferiría que no…

—¡Tonta! ¡Es una gran oportunidad! Además, tus nuevas compañeras estarán allí. ¡Cuanto antes las conozcas, mejor!

 

Neko-san, alegre, nos miraba discutir mientras bebía de su té; Cronos se perdió en sus pensamientos y yo sólo me palmeé la cara.

 

—Está decidido. ¡Ahí estaremos! —declaré.

 

Como recién había llegado a Japón, tenía que tener cuidado con no gastar demasiado. Me estaba quedando en un hotel con un precio accesible, pero pronto tendría que rentar un cuarto en algún lugar menos costoso. Pensar en visitar un Ryokan estaba fuera de discusión, el problema era que se salía de mi presupuesto. Sin embargo, me habían invitado a uno y con los gastos cubiertos, según la tarjeta que Neko-san nos dio a Cronos y a mí. Sin duda, era una oportunidad de oro.

 

Esperé ansioso durante esos dos días. Ahora que estábamos parados frente al Ryokan, yo estaba a punto de hacer erupción.

 

—Pareces un niño yendo a una excursión —rio Cronos.

—¡Bien podría serlo! —le contesté con la sonrisa más grande que mi rostro pudo soportar—. Había visto imágenes en internet, pero ver uno en persona es increíble…

—Creo que lo entiendo… yo sólo fui a uno hace mucho tiempo, así que también estoy un poco nerviosa —dijo con un tono tenso, escondiéndose bajo su boina.

—Ante la fachada de un edificio tradicional japonés tan imponente, creo que cualquiera lo estaría —añadí—. Ahora, entremos.

 

Al abrir las puertas nos encontramos con el genkan, una especie de recibidor que tienen todos los alojamientos y casas de Japón, donde se deben sacar los zapatos y colocarlos en dirección de la salida. Naturalmente, ambos hicimos eso y nos colocamos las pantuflas que nos ofrecieron.

 

Apenas subimos al suelo de madera, el staff del local nos recibió confirmando que tuviéramos nuestras invitaciones. Nos solicitaron esperar mientras iban por quien nos invitó.

 

Después de un par de minutos, tres personas aparecieron frente a nosotros. Al instante los reconocí como los evaluadores de la audición.

 

—Bienvenidos. Yo soy Gotou Yakumo, el CEO de [V]niverse —nos saludó el hombre que estaba a punto de reventar su traje con sus músculos—. Estos dos son mi mano derecha: Hiratsuka Akane .—Señaló a la mujer de lentes con ojeras bajo los anteojos—. Y mi segunda mano derecha es Hirata Katashi. —Indicó al hombre que llevaba shorts durante la audición. Ahora vestía jeans casuales.

 

Con su tez tostada y su cabello corto casi estilo militar, el CEO parecía un fisicoculturista. De hecho, era probable que lo fuera.

 

«Entonces esta es la persona que levantó [V]niverse… ¡Me aseguraré de no juzgarlo sólo por su apariencia! ¡Debe ser un modelo a seguir!».

—Bienvenidos a ambos —saludaron los dos managers al unísono.

—Hiratsuka-kun y Hirata-kun son los managers de la primera y la segunda generación, respectivamente. Sin embargo, hacen más que eso, así que pueden confiar en ellos —dijo con una sonrisa relajada—. Ahora que he recibido a todos me tengo que marchar. Ustedes disfruten de esto, más tarde estarán muy ocupados. ¡Oh, y por favor, siéntanse libres de crecer tanto como mis músculos! —añadió mientras flexionaba ambos brazos. Luego se marchó con una cara orgullosa mientras posaba.

«¡Totalmente un modelo a seguir! ¡Claro que sí!... ¡¿Qué rayos fue eso último?! Pensaba que el CEO sería imponente, ¡pero se sintió un poco ridículo al final!».

 

El hombre con el cabello teñido de rubio, Hirata-san, se acercó a Cronos y la observó detenidamente, rodeándola.

 

—¿Qué tenemos por aquí…? ¡Oh, sí! ¡La pequeña de la caída y voz inesperada! —comentó despreocupado. Entonces dirigió su mirada hacia mí, recorriéndome de arriba a abajo, y añadió—: Un chico bonito, ¿eh? ¡Ah! ¡Tú fuiste el que gritó todas esas cosas! Fue una buena decisión que te postularas para el puesto, ¡necesitamos gente que no tenga miedo de pasar vergüenza!

—¡Ah! ¡No tenía por qué decir eso! —reclamé con el rostro enrojecido.

—Uhmm… tienes un buen trasero también… —murmuró mientras pasaba detrás de mí y se frotaba la barbilla.

—¿Está escuchando lo que le digo?

 

De repente, sentí como mi amada y suave retaguardia fue profanada por la presión de una mano intrusa. Sin embargo, incluso cuando brinqué hacia delante, ya era tarde. Aquel malhechor logró apretarme tres veces seguidas en tan sólo un segundo.

 

—Es verdad. Es un buen trasero. Bastante firme —afirmó una voz femenina.

—¡¿Qu-qué?! —Escuché exclamar a Cronos escandalizada con la situación.

—¡¿Po-por qué hizo eso?! —grité horrorizado por el actuar de Hirata-san.

 

Pero, cuando me giré para encarar al perpetrador, para mi sorpresa no fue Hirata-san quien había realizado aquel delito. Delante de mí, mirando su mano seriamente, estaba Hiratsuka Akane-san.

 

—Buen trasero. Buena persona. Prometedor —dijo con voz monótona y un rostro inexpresivo.

—Calma, calma —intervino Hirata-san—. Lo siento por eso, chico. Somos bastante relajados aquí. Serios y relajados.

—¡Eso no explica por qué…! —protesté a medias, pues alguien me interrumpió.

—¿Tú eres Kujou Kurono? —preguntó una nueva voz, en un tono severo y hasta grosero.

 

Detrás de Hirata-san, una nueva chica había aparecido. Era un poco más alta que Cronos y con el cabello castaño hasta el cuello, con un par de coletas pequeñas por detrás.

 

—Tú eres… —Un recuerdo de la audición vino a mi mente, hasta que lo dije—: eres aquella chica que miró a Cronos de manera fría.

 

La chica me dirigió una mirada que pareció cortar el aire y luego miró a Cronos de nuevo, ignorando mis palabras.

 

—Responde. Eres Kujou Kurono, ¿cierto?

 

Cronos se congeló en su lugar. De repente brincó a mi espalda, temerosa.

 

—¡¿Eh?! ¡¿Por qué te escondes?! ¡Cuando alguien te hace una pregunta debes contestarle! —reclamó la chica.

—Kujou-san no te contestará. Hace eso porque tiene miedo —le aclaré, ya que finalmente se dignó a escucharme.

—¡¿Ja?! ¡¿Qué significa eso?!

—Perdónala. —Una tercera voz femenina se apuró en hablar—. Ella no tiene malas intenciones, pero…

—¿Malas intenciones? ¡Estoy siendo amable al venir a saludarla!

—¡No fue lo que parecía! —argumenté.

—Kotori-chan, si vas a pedirle el nombre a alguien, debes presentarte tú primero —dijo la joven que recién llegó—. Sigue mi ejemplo. —Se aclaró la garganta—. Tengo entendido que ustedes son nuestro mánager y nueva compañera. Es un gusto conocerlos, yo me llamo Sugawara Aiko. Espero que nos llevemos bien. —Terminó haciendo una reverencia para nosotros.

 

Quizás fue en ese arco casi de noventa grados, que me di cuenta del par de montes Everest que Sugawara-san cargaba consigo.

 

«Como hombre, no puedo negar que mi atención fue atraída a este edén casi al instante, y lo acepto. Como caballero, por supuesto que miraré hacia otro lado. Como basura, no puedo evitar pensar en que le hacen competencia a las de Neko-san».

—Ah, ¡mucho gusto! Me llamo Cris —Me apuré a decir.

—S-soy Ku-kujou Kurono… —tartamudeó Cronos.

 

Ella llevó un mechón de su largo y oscuro cabello detrás de su oído, sonriendo. Entonces la chica de las coletas dio un paso al frente.

 

—¡Takarada Kotori! —declaró hinchando el pecho… o lo poco que tenía.

«¡No siguió el ejemplo de Sugawara-san para nada! ».

­—Kotori-chan es un poco impulsiva, pero es una buena persona en realidad —afirmó Sugawara-san.

 

Cronos seguía siendo mi sombra. Sutilmente la vi echar un par de vistazos, concentrándose en lo que Sugawara-san traía en ambas manos.

 

—¿Oh? ¿Esto? —preguntó Sugawara-san, al darse cuenta de la mirada de Cronos—, es un pequeño postre que sirven aquí. Disfrútenlo. —Nos extendió la pequeña bandeja con dos pudines.

—Gracias —dije tomando el mío.

 

Cronos fue saliendo de mi espalda poco a poco e, ignorando a la chica de las coletas, se acercó despacio a la charola. Observó a Sugawara-san con precaución, quién sonriendo le asintió con la cabeza; entonces Cronos tomó el pudín. Un instante después estaba comiendo el postre con una pequeña cuchara de plástico, mientras que Sugawara-san le palmeaba la cabeza como si fuera un gato que acaba de domesticar.

 

—¡¿Por qué dejas que Aiko te acaricie?! ¡Era lo que yo quería!

—¿Que tú qué? —pregunté perplejo—. ¿No estabas enojada con Cronos por alguna razón? ¿Por qué ahora cambiaste de opinión?

—¿Cronos? Ah, ¿es el sobrenombre de esta chica? ¡Suena bien!

—¿Estás escuchando lo que digo? —pregunté, a punto de perder la paciencia.

—¡Lo sientoooooo! ¡Llego tardeeee! —Otra chica se unió a la multitud.

—¡¿Ahora quién?! —pregunté exasperado.

—¡No me grites, por favooor! —Lloriqueó—. ¡S-soy Usami Emi! Miembro de la primera generación de [V]niverse.

«¡¿De la primera generación?! ¡¿Le grité a una de las tres grandes?! ¡En nombre de todos los que apoyan a [V]niverse! ¡Mátenme!».

—¡Lo-lo siento!

—Oh, está bien —contestó relajada.

 

El bullicio en la entrada la distrajo. Fue bastante extraño encontrar a un par de managers platicando sobre mi trasero, una chica que le daba de alimentar a otra que parecía un gato y una más que luchaba por la atención de ese mismo gato.

 

—Veo que tienes una situación complicada entre manos —dijo sonriendo de forma comprensiva, a lo que reí resignado.

—Disculpa, ¿dijiste Usami Emi? —pregunté con evidente curiosidad.

—Sí, ese es mi nombre real. ¿Puedes adivinar quién soy si hago esto?

 

La chica levantó los brazos sobre su cabeza, elevando las palmas en vertical. La imagen que daba recordaba a un par de grandes orejas.

 

—¡Itou Usagi! —exclamé emocionado.

—¡Correcto! —declaró con evidente felicidad—. ¡Aka-chan! ¡Katashi-san! Suficiente plática de traseros. ¡Ya casi es hora de cenar! ¡Chicas! ¡Ustedes también vienen!

 

Y con ese liderazgo fue como nos llevó hasta nuestros cuartos y nos indicó que la cena sería en unos minutos en el comedor. Después podríamos darnos un baño en las aguas termales y el resto del tiempo lo tendríamos libre.

 

Al principio pensé que sería una persona del mismo tipo que Cronos, pero su cambio de actitud fue increíble. No me esperaría menos de la chica conejo de la primera generación, Itou Usagi.

 

«¿Y si ella es la verdadera manager y no Hiratsuka-san ni Hirata-san?».

 

Una vez que me puse cómodo en la habitación que iba a compartir con Hirata-san, salí y caminé hasta el comedor. Recorrí el lugar tomándome mi tiempo, observando cada detalle de aquella hermosa construcción pues, por obvias razones, no pude hacerlo antes.

 

—Cr-cris. —Una voz se esforzó por llamar mi atención.

—Cronos, ¿qué sucede? —pregunté al darme la vuelta, sólo para descubrir que dos chicas monopolizaban los brazos de mi amiga—. Me alegra que se lleven bien aunque se conocen recién —dije mientras reía ante esta escena inesperada—. Sugawara-san, Takarada-san, cuídenla bien. Ella es un poco torpe.

—¡A-a quién llamas torpe! —espetó Cronos.

—¡Claro! —contestó Sugawara-san—. Después de todo, ¡los cuatro somos compañeros ahora! —añadió con energía, a lo que sonreí.

 

Takarada-san me volvió a ignorar. Seguía intentando acariciar la cabeza de Cronos, pero esta sólo se ocultaba detrás de Sugawara-san. Sin duda ya le había tomado cariño. En conjunto llegamos al comedor, donde nos esperaban ambos managers e Itou Usagi-san. Aguarda… ¿Quizás debería referirme a ella por su nombre real?

 

—Hiratsuka-san, Hirata-san, a pesar de sus actos incomprensibles —recriminé—, espero que podamos llevarnos bien. Igualmente, para ti Itou-san. —Terminé con una leve reverencia a la cual Cronos también se unió.

—Disculpa por eso, fue algo imprudente. No volverá a ocurrir —declaró Hirata-san, a lo que Hiratsuka-san asintió también—. ¡Llevémonos bien!

—Todos ustedes pueden llamarme por mi nombre real —declaró Itou-san, sonriendo.

 

Los cuatro asentimos y entonces nos sentamos. Nos trajeron varios platillos que en mi vida había probado, todos deliciosos. Mientras cenábamos, no hablamos sobre cuestiones del trabajo, lo cual fue reconfortante. Sólo mencionamos las situaciones que nos habían traído a [V]niverse.

 

—Kotori-chan y yo nos conocíamos de antemano —contó Sugawara-san—. Ambas hacíamos streams desde hace uno o dos años.

—¿Eran Vtubers? —pregunté intrigado.

—No, simplemente streamers regulares —aclaró con una sonrisa.

 

Yo miré entre ella y Takarada-san. Esta última le estaba dando un pudín a Cronos, sosteniendo otros tres, quizás con la esperanza de “domesticarla”. Aparentemente, estaba funcionando porque a Cronos le brillaban los ojos.

 

La cena terminó y ahora nos preparábamos para entrar a las aguas termales. Claro que yo entraría al baño de hombres con Hirata-san. Cronos y las demás chicas estarían en el baño para ellas.

 

—¿Qué pasa, chico? —preguntó, Hirata-san a mi lado mientras se quitaba la ropa en el vestidor.

—¿E-es realmente necesario estar totalmente desnudo? —pregunté vacilante.

 

En otras circunstancias no lo pensaría. Pero aquí estaba, dudando de si desnudarme frente a un hombre en sus treintas que acababa de conocer.

 

—¡Claro que es necesario! —declaró riendo—. ¿Qué pasa? Antes gritaste frente a una multitud, ¿y ahora te avergüenzas por esto? Sólo estamos nosotros dos —añadió con una voz divertida.

 

De tan sólo recordar aquello, mi corazón se arrugó porque era verdad. Además… ¿por qué me contenía de vivir su cultura?

 

«¡Esto es Japón! ¡Viviré todas las experiencias que pueda! ».

 

Acompañado de un grito de guerra, me saqué toda la ropa de golpe, tomé una pequeña toalla y corrí hasta el agua.

 

—¡De eso estaba hablando chico! —escuché exclamar a Hirata-san.

 

Mientras me metía al agua y me sentaba, pude sentir la calidez penetrando cada poro de mi piel, así como mis músculos y tendones relajarse.

 

«¡Esto es el cielo!».

 

Cerré los ojos y me relajé, repasando lo pulcro y acogedor que era este sitio. Sentía que flotaba sobre una nube, hasta que alguien me sacó de ese maravilloso estado.

 

—Brazos firmes y pectorales marcados. Uhm… —Hirata-san me observó con detenimiento—. ¿Has hecho ejercicio?

—Hirata-san, ¿puede detenerse? —pronuncié algo irritado.

—Calma, calma, no intento molestarte —dijo levantando las manos en inocencia—. Verás, tanto el CEO como yo valoramos los cuerpos trabajados. ¡Es prueba de la disciplina que tiene una persona!

—Ya veo… Bueno, sí. He hecho un poco. Algo así.

—Entiendo, entiendo… —Asintió con los brazos cruzados y una expresión de confianza en el rostro—. Esa disciplina te servirá aquí. Como dije antes, necesitamos personas temerarias.

—Estoy seguro de que dijiste algo diferente —añadí exhausto.

—¡Tú me entiendes! —rio para sí mismo—. Quiero decir, este trabajo no es algo que debas subestimar. Sé que no esperabas obtenerlo, pero debes dar lo mejor de ti. Akane-san y yo, así como las otras chicas, te apoyaremos todo lo que podamos —añadió con un tono más serio.

«Vaya, eso sonó más maduro que todo lo que ha dicho antes. Quizás me estaba apresurando en juzgarlo…».

—Gracias Hirata-san. Al principio creí que eras una persona indiferente. Ahora veo que sólo eres excéntrico.

—Tomaré eso como un cumplido —respondió sonriendo—. Para que sepas, a mí sólo me gustan las cosas interesantes. Amo ver cómo se construyen esas historias, así que esfuérzate por crear una que pueda entretenerme.

—¿Qué se supone que significa eso? De cualquier forma, haré lo mejor que pueda. De lo contrario, no podría ayudar a Cronos.

—Ah… así que era eso —expresó Hirata-san con sorpresa—, veo que se llevan bastante bien. —Sonrió de oreja a oreja—. Hagan lo mejor posible, pero no descuides a las otras dos chicas. Serás el manager de las tres.

—De acuerdo. Tomaré ese consejo.

 

A pesar de su extravagancia, podía discernir lo que intentaba decirme con esa última frase. Este evento era la oportunidad perfecta para conocer al equipo. No obstante, yo no había tenido tanta interacción con las otras chicas, salvo por Cronos.

 

«Será mejor que intente hablar con ellas un poco más. Mañana nos iremos temprano así que no habrá tiempo».

—Ahora, ¿no quieres echar un vistazo al baño de las chicas?

—Mi opinión sobre ti comenzaba a rectificarse… ahora ya no —respondí indignado por su “grandiosa” idea.

—Quiero decir… es una situación que viven muchos protagonistas del animé. Descuida, ¡el guion los protege!

—¡Yo no soy ningún protagonista de animé! —repliqué desconcertado.

—Todavía...

—¿De qué diablos estás hablando? —suspiré agotado—. Yo nunca haría eso. Además, detesto los clichés.

—Tch, ¡eso es aburrido, Cris-chan! —se quejó el hombre—. Bueno, iré saliendo ahora. No te quedes mucho tiempo o podrías marearte —añadió volviendo a un tono serio.

—Gracias por los consejos —contesté mientras me tapaba los ojos con la toalla.

 

De esta forma volví a relajarme ya que por fin disfrutaba del silencio. Cuando pasaron unos minutos, escuché la puerta corrediza abrirse, seguido de unos pasos que se acercaron hasta el estanque y luego el agua a mi lado siendo empujada.

 

—¿Hirata-san? ¿Volviste? Por favor, no más plática de cuerpos —le pedí todavía con los ojos cubiertos, pero la respuesta que obtuve fue diferente.

—¿Hombre? Extraño. Este, baño de mujeres —Una voz monótona pero inconfundiblemente femenina habló.

 

Me puse recto al instante y me quité el paño de la cara. A mi lado estaba Hiratsuka Akane, con su rostro inexpresivo, mirándome. No llevaba lentes así que pude notar cierto destello rubí en sus iris. Lo peor era que estaba desnuda.

 

—¡A-aaaahhh! —grité.

—¿Cris-san? ¿Tú? Baño de hombres, ve —añadió ladeando la cabeza, con su indiferencia inmutable.

—¡E-este es e-el ba-baño de chicos! ¡Hiratsuka-san! —exclamé atropellando mis palabras.

—Incomprensible. Entrada. Decía chicas. —Hizo un gesto pensativo y entonces pareció darse cuenta de algo—. No lentes. Probable confusión. Disculpa. —Y sin más, salió del agua, dejándome a punto de tener un infarto.

«G, de grandes… ¡Eso no! ¡Ella también me vio! ¿Cómo dicen algunas chicas del animé? Ah sí, era: “¡Ahora no podré casarme!” ».

 

Cuando me calmé lo suficiente, salí del agua y me vestí. Iba de regreso a mi cuarto cuando vi a Cronos, quien comía otro de esos pudines.

 

—¡Vaya que te gustaron!

—¡Sí! —asintió eufórica.

—Por cierto, ¿puedes decirles a las chicas que iré a saludarlas en un rato? Como su futuro manager me gustaría conocerlas un poco más.

—De acuerdo. ¿Tú estás bien? Tu cara se ve un poco roja… —preguntó con preocupación en la voz.

—E-estoy bien —disimulé, recordando lo último que me había pasado.

 

Reanudé el regreso a mi habitación. Una vez allí me puse un tipo de bata llamada yukata, la cual se ata por la cintura con una faja. Entonces decidí ir a la habitación de las chicas. Cuando llegué, toqué la puerta un par de veces, pero nadie abrió. Me preocupé un poco ya que no era tan tarde como para que estuvieran durmiendo.

 

—¿Uhm? La puerta no tiene seguro… —murmuré, como si eso fuera una señal.

 

Decidí abrir la puerta corrediza al mismo tiempo que pedía disculpas por entrar sin permiso. La escena que contemplé ante mí fue… desconcertante.

 

—Pero ¡¿qué demonios…?!