[V]eing Brave

Capítulo 4: Debut

La habitación era un desastre: las colchonetas o futones estaban desparramadas en diferentes sitios del piso, así como las almohadas y las mantas. Lo más desconcertante eran ellas: Cronos tendida boca abajo y Takarada-san en una de las esquinas, abrazando sus rodillas con una cara de haber visto el infierno. Me apuré hacia mi amiga y la giré sólo para observar dos espirales donde deberían estar sus ojos.

 

—¡Cronos! ¡Cronos! —La llamé desesperado, pero ella no parecía estar consciente.

 

Me levanté y caminé despacio, esquivando la ropa esparcida.

 

—¿Ta-Takarada-san…?

 

Ella no pareció escucharme.

 

—¡¿Qué rayos pasó aquí?! —pregunté, como esperando que alguien me explicara la inquietante situación. Entonces una risita se escuchó.

 

La puerta corrediza que daba hacia uno de los jardines yacía abierta de par en par. Con cautela, me acerqué y la atravesé; vi el perfil de Sugawara-san, recargada en el barandal de madera. Ella sostenía un vaso de cristal con un par de hielos y un líquido translúcido. En sus iris azules se reflejó la luna.

 

—¿Negro…? —susurré al percatarme de que había pisado algo de ese color. Cuando logré distinguir que era la ropa interior de alguien, retrocedí un paso.

—Es mía —declaró la chica—. Está bien, no me molestaré. De hecho, es halagador que la observes tanto —añadió pícara.

—¡Esa no era mi intención! —exclamé, ganándome otra risita por parte de la chica—. ¡Sugawara-san! ¡¿Qué pasó aquí?! 

—Te contestaré si luego me haces un favor —pidió sonriendo, a lo que asentí—. Koto-chan trajo otra bandeja de esos pudines que le gustaron a Kuro-chan. Comieron un poco y comenzaron a actuar raro. —Se detuvo por otro trago—. Al principio se llamaron “lindas” mutuamente y a decir qué cosas envidiaban de la otra; luego pelearon con almohadas; y, por último, se abrazaron diciendo que serían mejores amigas por siempre. Así, Kuro-chan cayó en su lugar, mientras que Koto-chan lloriqueó algo como “¿Cronos? ¡Despierta Cronos! ¡No te mueras y me dejes sola!”, dio unos pasos hasta chocar con la pared y se agachó. Ha estado allí desde entonces.

—En otras palabras, la culpa de que esto haya pasado, ¿la tienen esos pudines? —pregunté incrédulo.

—Correcto. —Sugawara-san bebió por cuarta vez—. Es simple: tenían alcohol, aunque una pequeña cantidad. Si ellas actuaron así es porque no deben ser muy resistentes —explicó riendo.

 

Ahora todo encajaba: los vertiginosos ojos de Cronos y la aparente depresión de Takarada eran consecuencia de su embriaguez.

 

—¡Ah! ¡Pero tú estás bien, Sugawara-san! ¡De seguro no probaste de esos pudines! Gracias al cielo que te tenemos en el equipo. —Suspiré cansado—. ¡Pareces ser una persona muy madura!

 

Sugawara-san sonrió de oreja a oreja antes de beber el resto de lo que le quedaba en el vaso. Por alguna razón tragué saliva por reflejo.

 

—Sobre el favor… lo que pido es que no te muevas.

—¿Sólo eso…?

 

Ella dejó su vaso sobre el barandal y entonces se giró de frente hacia mí. Allí fue cuando me di cuenta que su Yukata sólo le cubría el perfil que había estado observando. La otra mitad de su cuerpo estaba… ¡descubierto! No tuve tiempo para reaccionar. Ella se lanzó sobre mí, presionando “algo” suave contra mi pecho. Con voz seductora susurró en mi oído.

 

—Claro que lo comí, Cris-san. Aun así estoy bien, ¿sabes por qué?

—¿P-por qué? —tartamudeé mientras retrocedía un par de pasos, aunque ella no me quería soltar.

—Ese es mi secreto. Siempre estoy ebria.

—¡¿Q-qué?! —exclamé aterrorizado.

—Es broma… casi siempre. —Rio despreocupada—. Amo el alcohol y soy bastante resistente —explicó sonrojada.

—¿D-de veras? ¿E-entonces puedes controlarte? —argumenté, tratando de conseguir que ella dejara de actuar como lo hacía.

—El problema es que… tal vez no quiero controlarme ahora. Mi cuerpo se siente… Ca…lien…te…

 

Sus pupilas dilatadas y su perfil casi alcanzando el mío me dejaron en shock. Me quedé quieto como una estatua. Después de unos segundos eternos, cuando por fin pude reaccionar, sentí algo suave y frondoso en la planta del pie al intentar alejarme de Sugawara-san.

 

—¿Eh? —Bajé la vista dándome cuenta de que había pisado otro de esos malditos pudines.

 

Un súbito escalofrió, junto a la sensación de que mi vida corría peligro, me invadieron de repente. Entonces, delante de mí y detrás de Sugawara-san, contemplé la silueta de Cronos con una mirada que podría cortar una montaña por la mitad.

 

—¡Oh! —exclamó Sugawara-san antes de separarse de mí.

—¡Cronos! ¡Déjame explicarte…!

 

Pero antes de que pudiera decir algo, Cronos volvió a cerrar los ojos y se tambaleó hacia delante. Yo la recibí con los brazos abiertos, teniendo cuidado de que no se lastimara.

 

—Ya veo. —Sonrió Sugawara-san, cubriéndose por fin el resto del cuerpo—. Disculpa lo de antes, quería probar que nuestro mánager fuera de confianza. Cronos nos contó cómo se conocieron y toda la ayuda que le brindaste. Ella puede confiar en ti, pero Kotori-chan y yo todavía no. Si viviremos juntos a partir de ahora, debo asegurarme de que no te propasarás con ninguna de nosotras.

 

Di el suspiro más grande de la semana.

 

—No te culparé por querer probarme, pero casi me das un infarto. ¿Era necesario llegar a ese extremo?

—Un mal hombre se habría aprovechado sin dudar, por lo cual no sería de confianza —aseguró.

 

Dejé a Cronos con Sugawara-san y fui a acomodar un poco el desastre. Preparé sus futones y entonces tomé a Cronos en brazos. Cuando Sugawara-san intentó pararse se tambaleó un poco.

 

—Al final sí estabas ebria —le reclamé. Ella sólo rio confidente.

 

Luego de acostar a Cronos, fui por Takarada-san quien también se había quedado dormida. Con el permiso de Sugawara-san la cargué hasta su futón.

 

—De verdad que eres confiable —dijo ella.

—A veces hasta yo me lo cuestiono —le respondí sin mucha confianza—. Por cierto, Sugawara-san…

—Aiko está bien o “Hermana mayor” si así lo prefieres —sugirió con su tono pícaro.

—¡Aiko-san! —exclamé ignorando su segunda sugerencia—. Hace un momento dijiste algo que me llamó la atención. ¿Cómo que viviremos juntos?

—¿Eh? ¿No estás enterado? —La chica parpadeó sorprendida.

—¿Sobre qué? —pregunté desconcertado.

—[V]niverse es propietaria de una casa de huéspedes llamada Koiyuuki-sou… —Asentí a la chica para que siguiera—. Los gastos ya vienen cubiertos con el trabajo, así que algunas personas del staff y de las chicas viven allí. Como eres un extranjero, creí que te mudarías…

«¡¿Pero qué es esto?! ¡¿Por qué nadie me dijo algo tan importante?! Ahora que lo pienso, en muchos streams las chicas hablaban sobre cómo vivían en una casa conjunta, ¡incluso mencionaban que era de la agencia por lo cual había otras personas aparte de ellas!».

—¡Lo haré! ¡Me mudaré allí! —declaré sin vacilar.

—Kotori-chan y yo estaremos a tu cuidado.

—Y yo al de ustedes —respondí antes de levantarme y salir de la habitación.

 

Al día siguiente, me desperté mareado por culpa de extraños sueños basados en pudines. A Hirata-san y a mí nos trajeron el desayuno a la habitación. Gracias al cielo ya no volvió a hablar de mi cuerpo, ni a dar sugerencias desvergonzadas. De hecho, fue bastante amable el resto del tiempo. Como Cronos y yo regresábamos en tren, nos despedimos del resto en el genkan. Yo pensaba volver al hotel, pero no alcancé a dar dos pasos cuando Hirata-san me tomó del brazo.

 

—¿A dónde crees que vas? —preguntó mientras reía maquiavélico.

 

Sin esperar respuesta, siguió jalándome del brazo hasta el autobús que había venido en busca del equipo y me subió a bordo.

 

—¡Necesito llegar al hotel! ¡Mis cosas están allí y debo hacer un check-in! —le reclamé, aunque él sólo siguió riendo.

—No te preocupes. Ya nos encargamos de eso.

—¿Qué quieres decir?

 

Apenas pude decirle a Cronos que la vería luego cuando ella se echó a llorar como si yo hubiera muerto. En realidad, no estaba muy preocupado por ella, ya que más tarde tendríamos que ir juntos a las oficinas de [V]niverse. Sin embargo, a diferencia de la última vez, hoy asistiríamos como empleados, así que antes quería cambiarme de ropa y tomar una ducha. Tras todo este escándalo, mi duda seguía sin respuesta: ¿por qué estaba en Koiyuuki-sou?

 

—¿Byakko-chan no te dijo? —me preguntó una voz femenina—. De seguro quería sorprenderte, esa chica es muy atrevida —añadió Hiratsuka-san.

—No entiendo lo que quieres decir… —dije cauteloso—. ¿Uhm? Hiratsuka-san, ¿por qué tú manera de hablar cambió de repente?

—Oh, sí. Cuando no he dormido lo suficiente y estoy estresada, me han dicho que hablo por frases cortas. No te preocupes por eso, no afecta mi vida —explicó mientras se acomodaba los anteojos.

«¡Si te estresas tanto para llegar a ese nivel, claro que es preocupante!».

—Y en cuanto a Byakko-chan —continuó—, es probable que haya movido algunos hilos para que alguien fuera a concluir tu estadía en tu hotel. Técnicamente no es ilegal, ¿podrías ignorarlo? Estoy segura de que lo hizo con las mejores intenciones.

—Eh, no importa. Después de todo, me conviene vivir aquí. —Me animé de pronto—. ¡Significa que podré conocer a las demás chicas!

—Estoy segura de que no tendrás ningún problema, ¿verdad? —Su voz era monótona, pero su ceja elevada me heló la sangre.

—¡P-por supuesto que no! ¡Me aseguraré de hacerlo excelente!

—Muy bien, esa es la actitud. Por cierto, yo también vivo aquí. Ya te explicaron qué sigue a partir de hoy, ¿cierto?

—¡Sí! Los debuts de las chicas serán en un par de meses. En ese tiempo ellas asistirán a distintas clases y se prepararán para ese momento. Yo, por mi parte, tendré que apoyarlas con sus agendas y en diferentes actividades —expliqué tanto como pude recordar.

—Exacto. También se diseñarán y animarán sus avatares, de modo que estarán bastante ocupadas creando sus conceptos. Aunque ellas terminen haciendo stream desde sus casas o aquí, pasarán mucho tiempo en la agencia. Aprovéchenlo para potenciar sus atributos y esfuércense al máximo.

 

Ante las palabras de mi superior, asentí con energía. Ella me hizo un recorrido por la casa hasta llegar a mi habitación, donde encontré mis maletas.

 

—Por cierto, las relaciones entre compañeros de trabajo dentro de [V]niverse están tajantemente prohibidas. Intenta no enamorarte de nadie —agregó antes de retirarse de mi pieza.

—¡P-por supuesto que eso no ocurrirá! —le grité desde mi puerta.

 «No, claro que no… Al menos eso creo, ¿verdad?».

 

Más tarde me reuní con Cronos en la agencia.

 

—¡¿Por qué no me dijiste algo tan importante?! —le reclamé en cuanto la vi.

—¿N-no sabías? ¡Creí que sí!

 

Me palmeé la cara mientras suspiraba, otra vez.

 

—En fin, ¿tú te mudarás? —Quise saber, ansioso.

—No puedo… —La chica se detuvo un momento—. Cuando se lo sugerí a mi padre, me dijo que sólo me dejaría trabajar en esto si me quedaba en casa, entre otras cosas…

—¿Cronos…? —La llamé preocupado, al ver su rostro decaído.

—Estoy bien, ahora vayamos.

 

Frente al muro que levantó Cronos entre nosotros, fui incapaz de seguir preguntando. Caminamos al interior de una sala de juntas, donde estaba el CEO, ambos managers, así como Aiko-san y Takarada-san. Tuvimos una reunión en la cual se nos presentó en detalle el plan que seguiríamos hasta el debut.  Las chicas ahora debían presentar el concepto para sus avatares.

 

—¡Alcohol! —exclamó Aiko-san sin dudar.

—Halcón —declaró Takarada con los brazos cruzados.

 

Sólo Cronos tardó en hablar, así que naturalmente los ojos de todos se posaron en ella. En ese momento, dirigió su mirada hacia mí; por un instante creí que saltaría a mi sombra, pero no lo hizo. Después observó al CEO, luego a los managers y, por último, de nuevo a mí.

 

—Yo quiero…

 

Basándose en sus conceptos, las chicas decidieron el nombre que las acompañaría en su carrera a partir de ahora. En mi caso, me tocó ponerle el nombre a esta generación. Era una tarea difícil, ya que el nombre debería estar a la altura de la primera generación llamada “Sky’s time” y de la segunda, “Chaos”. Quizás debí pensarlo un poco más... aunque, en el fondo, tenía claro el nombre perfecto.

 

—Me parece excelente —declaró fascinado el CEO—. ¿Alguna objeción?

—Ninguna —dijeron ambos managers al unísono.

 

Después de eso, se presentaron los maestros de danza, canto, inglés; además de los líderes para los equipos de diseño y animación. Todas las chicas estaban motivadas, excepto Cronos, quien palideció cuando escuchó la palabra “inglés”.

 

—Y-yo soy pésima en inglés… —dijo en un murmullo casi inaudible, haciéndose pequeña en su lugar. Yo sólo la miré con compasión.

 

Al principio, sólo asistía a Hiratsuka-san y a Hirata-san para observar sus actividades y cómo las llevan a cabo; ayudándoles en el proceso y aprendiendo de ello. Sin duda, era un trabajo titánico. De esa forma pasaron los siguientes dos difíciles meses. Había tanto por hacer, que apenas tenía un respiro. Como pasaba mucho tiempo en la agencia y llegaba tarde a casa, tampoco me encontré con ninguna de las chicas de otras generaciones. No obstante, me volví bastante cercano de las que estaba a cargo.

 

Con Cronos no hubo problemas. Incluso con sus latentes inseguridades, realizó todas sus tareas. Se esforzó tanto, que pocas veces la tuve que regañar. En cuanto a Aiko-san, ella ya confiaba en mí desde lo del ryokan. Hasta me ayudó de vez en cuando con mis tareas. Y sobre Takarada-san… por lo menos ya no me ignoraba.

 

—Así que puedes hacer un trabajo decente, ¿eh? Creí que sólo eras un “don nadie” —me dijo mientras yo me mataba por encajar su agenda.

—¿Se supone que eso es un cumplido? —pregunté irritado.

 

Muy en el fondo ya estaba comprendiendo su carácter. Era una buena persona, pero era torpe a la hora de expresarse. De una manera u otra, siempre terminaba sonando grosera.

 

—Aquí —me ordenó molesta mientras me entregaba una lata de café helado—. Gracias por tu trabajo.

«Vaya, de verdad puede ser así de amable. Eso me recuerda…».

—Takarada, ¿por qué la primera vez que viste a Cronos la miraste de “esa” forma y, cuando la conociste en el ryokan, quisiste hablarle?

—Error. Quise conocerla desde la audición. Me pareció lin… lindísima —dijo con una voz áspera, aunque me pareció ver que el arrebol se presentaba en su cara—. Me gustan las cosas lindas, pero no soy buena relacionándome con otros. En realidad, estaba enojada contigo —añadió clavándome los ojos.

—¿P-por qué? —pregunté sorprendido.

—¿No es obvio? Estaba celosa de que pudieras hablar y estar tan cerca de Cronos. Me preguntaba: “¿Qué hizo este tonto para merecer la compañía de esta ternura?”.

—Conque era eso… —reí cansado—. Comprendo lo que dices. Ciertamente, Cronos es linda. Y su torpeza multiplica eso.

—¡¿Verdad que sí?! —exclamó de golpe—. ¡Cuando se esconde parece un pequeño hámster! ¡Me dan ganas de protegerla! —declaró saltando de su asiento con los puños cerrados. Luego de darse cuenta de lo que acaba de decir y hacer, cruzó los brazos y volvió a fruncir el ceño.

 

Una sonrisa brotó de mis labios, junto a una maravillosa idea.

 

—Escucha, Cronos necesita que alguien la vigile constantemente y yo no podré estar siempre con ella, por lo cual sugiero que fundemos la Patrulla Protectora Takarada. Así tendrás todo el derecho a regañarla y tratarla de la misma forma que yo —le susurré a la chica.

—¡¿Ja?! ¡¿Qu-qué estás diciendo?! ¡Suena totalmente ridículo! —Hizo una pausa y se aclaró la voz. Después de pensarlo un momento, añadió—: Bu-bueno… ya que te estás hundiendo bajo una montaña de trabajo, que así sea… pero no usaremos ese nom…

 

Antes de que ella pudiera decir algo, me tomé todo el café de la lata y regresé al trabajo. A ella no le quedó más opción que salir de la oficina con el rostro rojo por su enojo, pero sabía que estaba feliz. Como su manager, debía hacer lo posible para que se llevaran bien.

 

Las chicas recibieron los Smartphones especiales de la agencia. En vez de utilizar una webcam para capturar los movimientos del avatar, usarían estos celulares debido a una particular aplicación que tenía ese objetivo. En ese momento se crearon las cuentas de Pwipper bajo los nombres Shugawa Inari, Takame Yō y Bure Ibuki. Así fue como la generación [V]rave salió a la luz pública. La recepción que tuvieron fue grata. En unas cuantas horas alcanzaron los cien mil seguidores, lo cual fue sorprendente, puesto que eso demostraba la popularidad de [V]niverse.

 

Shugawa Inari [V]niVrave: ¡Howla Tiewrra! ¡Awquí la diowsa del awcohowl Inawri-sama! *Hic*.

Takame Yō [V]niVrave: Me dijeron que había muchos lindos conejillos aquí… me los comeré.

Bure Ibuki [V]niVrave: ¡Si nunca das ese paso, no sabrás lo que te espera! ¡Vine a descubrir lo que hay para mí! ¡Cuento con todos ustedes!

 

Después de sus presentaciones, se generó una ola de comentarios en cada una de sus publicaciones y en los foros sobre Vtubers.

 

UglyDebu: ¡¿Una diosa del alcohol?! ¡Y está borracha! ¡Soy fan!

EroDoM: No han pasado ni 24 horas y Yō-chan ya nos está mal tratando… ¡ME ENCANTA! ¿Me preguntó si nos pisará? Hehe…

Reitan: ¡Qué linda sonó Ibuki-chan! ¡De seguro será la más pura de las tres! ¡Ya quiero conocerla!

 

Como las cuentas de Utube también se crearon al mismo tiempo que sus redes sociales, el público constantemente se suscribió a ellos. Shugawa Inari alcanzó los 150 mil suscriptores un día antes de su debut, seguida por Takame Yō con 135 mil. Por el momento, Bure Ibuki con 99 mil suscriptores.

 

—¿Co-cómo te sientes, Aiko-san? ¿N-no estás nerviosa verdad? —le pregunté la noche antes del gran día.

 

Ella apartó la mirada de su Smartphone, le dio un último trago al líquido incoloro que había en su vaso y me sonrió.

 

—Estás más nervioso tú que yo. Descuida, estaré bien.

 

Verla tan relajada me calmó lo suficiente como para sonreír mientras ella bebía el resto de su alcohol favorito. Ahora que lo pienso, ¿no debería preocuparme más su alcoholismo?...  Al día siguiente, cuando el reloj marcó las 18:45, abrí Utube en mi portátil, entré al canal de Shugawa Inari e ingresé en la sala de espera del directo. Para mi sorpresa, ya había 80 mil personas realizando comentarios entusiastas.

 

La espera de 15 minutos fue un infierno. De pronto, la miniatura que incluía un fondo estático azul, con una mesa de madera y una botella de sake, adquirió movimiento. Ahora el sake era servido una y otra vez en una pequeña copa de cerámica que salió de la nada. Hubo una transición y el fondo de desvaneció, revelando al avatar de una chica que llevaba un largo kimono. El kimono de Shuagawa Inari tenía bordados de botellas de sake artesanales y franjas azul, blanco y rojo. Pero el principal detalle era que dejaba descubierto los hombros y una gran parte frontal del voluminoso pecho de la chica.

 

—¡Hola a todos! Como pueden notar, aún no estoy ebria. ¡Pero no quiero decepcionarlos, así que mientras me presento abriré una botella de sake y otra de vino! —declaró enérgica.

 

Fue gracioso ver cómo el flujo del chat pasó de “¡Hola!” a “¡Maldición! ¡¿Va a beber en su debut?! LOL”.

 

—¡Ah! ¡Lo mejor! —exclamó luego de varios sorbos—. ¡Soy Shugawa Inari! ¡Una diosa del alcohol que se interesó por ser una idol virtual! ¡Será un gusto embriagarme con ustedes, hijos míos!

 

Y así fue como el chat estalló de nuevo. Bastó con ella bebiendo y contando sus datos personales para que muchos ya afirmaran ser sus fieles seguidores. Una hora después, el directo estaba terminando. La gran mayoría comentaba impaciente sobre el siguiente debut. Después de felicitar y darle gracias a Aiko-san por su excelente presentación, fui capaz de dormir en paz esa noche. Pero al día siguiente volví a estar en modo Cronos, es decir, en pánico.

 

—Takarada, ¡estarás bien! —le afirmé a la chica unos minutos antes de su debut.

—¿Ja? ¿Me lo dices a mí o a ti? Como sea. Presta atención, me ganaré el corazón de Cronos con mi debut.

—¿Cronos? ¿No se supone que deberías conquistar a la gente? —pregunté justo antes de recibir un portazo en la cara.

 

Eran ya las 19:00 horas en punto con 75 mil personas esperando el directo. En la pantalla había una miniatura con fondo negro y un huevo en un nido. Inesperadamente, el huevo brotó, saliendo de él una pequeña ave de rapiña que creció a gran velocidad, hasta convertirse en un halcón adulto. Sus rasgos animales comenzaron a desaparecer y su silueta tomó figura humana, transformándose en una hermosa chica de ojos dorados que corrió y brincó hacia el sol. La expresión molesta con la que se presentó atrajo a los usuarios más masoquistas.  Hubo varios comentarios diciendo: “Siento como me insulta con la mirada… ¡Ah, más por favor!”.

 

—Aquellos que en el debut de Shugawa sólo le vieron los pechos, pueden ir a morirse ahora mismo —declaró firme mientras cambiaba la expresión de su avatar a una sonrisa—. Para aquellos que no cometieron tal indecencia, les tengo una sorpresa. Esta es una canción que yo misma compuse. Se llama “Pequeña chispa”. —Entonces una guitarra acústica se escuchó.

 

¿Cómo podría describir su melodía? Relajante, curadora, cálida y conmovedora: esas fueron las palabras que se me vinieron a la mente. Entre su suave voz y el profundo mensaje de la letra, el chat se llenó de emojis llorando y mensajes aludiendo a que esa canción hacía recuperar la fe en la humanidad. Después de platicar con el chat un tiempo más, se despidió, declarando que el debut de Ibuki-chan sería el mejor de las tres.

 

Creí que esas últimas palabras generarían mucha presión en Cronos. Sin embargo, durante estos últimos días la vi bastante relajada. No había recurrido a ocultarse detrás de mi sombra, hasta la noté más confiada. De todas formas, le mandé un mensaje antes de ir a dormir. Encontré extraño que no me contestara a pesar de que no era tarde.

 

—Quizás ahora que se siente más segura no dependerá tanto de mí —murmuré mirando el teléfono, acostado, intentando inútilmente quedarme dormido.

 

Pasaron unos minutos cuando me llamó y, con una voz vacía, declaró: “Mi casa se incendió”. Me vestí como un rayo y salí en su auxilio. Para mi sorpresa, ella estaba llegando a la residencia.

 

—¡Cronos! —grité al verla. La chica sólo me miró con ojos cristalinos.

—¡Cronos-chan! —exclamaron Aiko-san y Takarada detrás de mí.

—Yo… creí que ya podría hacer otras cosas, pero volví a fallar…

—¡¿Qué sucedió?! ¡¿Por qué dices eso?! —exclamé.

—Estaba tan motivada al ver a Aiko-chan y a Kotori-chan que… —La voz de Cronos se ahogó—, que creí que podría hacer algo nuevo. Quise aprender a cocinar, así que lo intenté y yo… yo… incendié mi casa. —Alcanzó a decir antes de que las lágrimas comenzaran a fluir por sus mejillas.

—¡Cronos-chan! ¡No es tu culpa! —La consoló Aiko-san.

—¡Exacto! ¡Un error lo comete cualquier persona! ¡N-no te culpes! —La apoyó Takarada.

 

No obstante, aquella chica que estaba venciendo su cobardía volvió a desmoronarse. Sabía que no escucharía nada de lo que le dijéramos ahora, por eso sólo caminé hacia ella y la abracé tan fuerte como pude. El trauma por el incendio le provocó tanto miedo que se negó a dormir sola. A falta de espacio en las habitaciones de Aiko-san y Takarada, Cronos durmió en mi pieza esa noche. Jamás pensé nada obsceno; al contrario, me conseguí otro futón y le cedí el mío. La vigilé hasta que por fin se durmió... y yo lo único que podía sentir era una opresión en mi pecho debido a lo último que me contó:

 

“No podía mirar a mis padres a los ojos. Ellos dijeron que volverían a su pueblo natal, pero el hecho de tener que estar a su lado sabiendo lo que ocasioné… me hizo huir de allí. Dime Cris, ¿crees que hice bien al intentar algo nuevo? Yo no lo sé… no sé nada…”.

 

A causa de este inesperado incidente, el debut de Cronos se aplazó un par de días. Una minoría de personas que la esperaba se enojó y comentó algunas cosas crueles, aun así los comentarios de apoyo y comprensión los superaban por mucho. Cronos no habló al día siguiente. Se quedó sola en mi habitación todo el día, dado que yo salí a realizar mis labores. Para animarla, de regreso compré un paquete de los mismos pudines que le fascinaban. Incluso, el mismo día de su debut, seguía decaída.

 

—Comprendo la situación, pero debes hacer lo mejor que puedas en tu debut —la insté, aunque ella yacía enterrada bajo sus mantas.

 

Me dolía tener que hablarle como manager en vez de su amigo, pero ¿y si no lo hacía? ¿Renunciaría a su sueño? ¿O si le iba mal porque no la motivé correctamente? No, jamás me perdonaría no haberla presionado cuando debí. De todas maneras, me resultó inevitable mezclar mis sentimientos en mi siguiente discurso.

 

—Escucha, ya llegaste hasta aquí. Ambos llegamos aquí. Al principio dijiste que no podías lograrlo, ¡pero te atreviste y descubriste que tienes el potencial para hacerlo! ¡Olvida un momento todo lo demás! ¡Haz realidad tu sueño! ¡Seré tu fan número uno…!

 

Al escuchar mis palabras, Cronos se retorció en su futón, y asomó un oído. Eso me bastó para saber que había esperanza.

 

—Sé que no te vas a rendir. Sólo hace falta que alguien te de un empujón de nuevo, así que… —Tomé una bocanada de aire—. ¡Hagyámoslo! —añadí, con algo de vergüenza.

 

Pasaron unos segundos y ella no hizo nada. Luego se rio, ocasionando que la presión en mi pecho se fuera.

 

—¡Cris! ¡No te queda para nada decir eso! —se burló, saliendo de entre las mantas.

—No me orilles a decirlo de nuevo, menos en voz alta —le dije mientras me rascaba la cabeza.

—De acuerdo…. y gracias. Haré lo mejor que pueda.

 

Después de recordarle que quedaban pudines en el refrigerador, rápidamente recuperó su buen humor y comenzó a prepararse. Finalmente, la hora llegó. No obstante, a diferencia de sus compañeras, sólo había unas 50 mil personas en la sala de espera.

 

«Esta reacción del público no me extraña. Sin duda, la manera en que Cronos enfrente esto determinará su futuro».

 

Cuando inició la transmisión, de en medio de la oscuridad, una chispa parpadeó una vez, dos veces y, en la tercera, una pequeña llama reveló el rostro de una chica en cuyas palmas se encontraba dicha llama. Aunque la llama no se hizo más grande, la luz aumentó. Su cabello rojo y largo en una cola de caballo alta iba a juego con el par de iris rubí que miraban fijamente la pequeña llama. En determinado momento, la joven levantó su rostro y miró al frente. Entonces la llama comenzó a crecer hasta envolver a su captora. Con una breve transición, el avatar apareció, luciendo una vestimenta que bien podría pertenecer a un hada. A pesar de que era un avatar llamativo y, en mi opinión, con un diseño bellísimo, la chica no habló.

 

«¡Vamos Cronos! ¡Puedes hacerlo!».

 

Sentí una picazón bajo mi barbilla y tuve un mal presentimiento. El avatar abrió la boca y parecía que al fin diría algo, pero no. Pasaron los segundos, los minutos… Los que al principio eran comentarios saludando en el chat, pasaron a ser demandas para que ella dijera o hiciera algo. El número de espectadores también comenzó a bajar y la incertidumbre a aumentar...

 

«No puede ser… Ella está en shock. ¡¿No hay algo que pueda hacer?!».

 

Al igual que cuando se cayó en su audición, la cara me volvió a arder y la frustración creció dentro de mí. Finalmente, cuando en el chat aparecieron algunos comentarios diciendo: “Esto está acabado”, no resistí más y puse a trabajar a mi cerebro tanto como pude. Lo que se me ocurrió tal vez no funcionaría, o quizás sí. Igual era mejor que quedarme allí sin hacer nada. Dejé la sala, desde donde estaba viendo el directo de Cronos y fui al refrigerador. Después corrí hasta mi cuarto, interrumpiendo el directo.

 

—¡Hey! —Llamé su atención.

 

Al girar, la vi con lágrimas en los ojos. Ignorando ese hecho, levanté la mano y le enseñé un pudin. Lo abrí, lo arrojé al suelo y lo pisoteé. Cronos me miró boquiabierta. Mi corazón se aceleró al no saber si esto funcionaría y, por un momento, dudé de mi proceder hasta que…

 

—Discúlpenme un momento, chat —dijo Cronos con voz monótona.

 

La chica se levantó del asiento y caminó hacia mí. Sin darme cuenta sonreí, porque al menos había logrado que ella reaccionara. Cuando quise decirle que volviera a su stream, cerró su puño, acortó la distancia y acertó un puñetazo directo en mi estómago. No sé si se escuchó mi grito de dolor o no, porque quedé fuera de combate. Me desmayé. Más tarde me enteraría que regresó a su stream luego de aquella acción, diciendo:

 

—¡Soy Bure Ibuki! ¡La llama del Valor! ¡Creo que acabo de matar a mi manager por su impertinencia! —declaró con el coraje renovado.

«¡En serio! ¡¿Cómo siendo tan pequeña tiene tal fuerza?!».

 

El chat estaba desconcertado, pero el golpe y mi grito (sí, todos me escucharon... para mi desgracia) fueron tan claros que nadie dudó. Eso resultó en risas e intriga. Alguien Pwippeó sobre la Vtuber que acababa de knockear a su manager y entonces la gente entró al directo como si no hubiera un mañana.

 

Ella alcanzó un público de 90 mil personas, puesto que también realizó el cover de una canción, sorprendiendo con su poderosa voz. Terminando el día, yo pasé a ser un meme y ella arrancó su carrera con una fuerza tremenda.

 

—¡Cris! ¡Cris! ¡Despierta Cris! —Escuché a Cronos llamarme.

—¿Cronos…? —Abrí los ojos, sólo para darme cuenta de que estaba sobre su regazo en el piso de mi cuarto. Las lágrimas de la chica cayeron sobre mi rostro.

—¡Lo logre! ¡Lo logré! ¡Y es gracias a ti! —Lloriqueó.

—¿Qué estás diciendo? ¡Es gracias a tu propio esfuerzo!

—¡Pero… También te golpeé! ¡Lo siento! ¡Y gracias!

—Lo entiendo, está bien. Calma. —Intenté levantarme, aunque el dolor no cedía—. Sabía que podías lograrlo —añadí, palmeando su cabeza, estando todavía recostado.

 

¿Cuántos problemas me iba a dar esta chica?

 

Ella me abrazó mientras seguía llorando. Yo respondí su cálido gesto, feliz por haberla ayudado otra vez. Me costó un knock-out, pero lo haría de nuevo. Creo que en ese momento no sabía todo lo que estaría dispuesto a sacrificar por ella... ni cómo estar así, tan cerca, se volvería indispensable en mi vida. Lo que sí tenía claro era que, definitivamente, me convertiría en su fan número uno.