Viviré y moriré

Capítulo 2: Primera aniquilación

La cosa que permanecía en el firmamento era tan espantosa como maravillosa. El helio del que debía estar formada, ardía de tal forma que parecía un furioso fuego danzante, daba la impresión de que estaba deseosa de sumir al mundo en sus llamas destructivas.   

 

Las nubes que se suponía debían estar oscuras como la noche, se tiñeron en carmesí, amarillo y naranja, como si se hubiesen convertido en flamas que levitaban en el cielo.

 

“La pequeña estrella” parecía devorar energía del universo, esta era el epicentro y múltiples rayos similares a erupciones del sol eran absorbidas por ella; opté por llamarla “estrella huracán”.

 

«¿Por qué apareció esa ‘estrella’ de repente? ¿Cómo pudo hacerlo? ¿Qué es en realidad?», preguntas y más preguntas como estas iban y venían en mi mente, codiciaba saber todas las respuestas, sin embargo, toda esa situación me parecía…

—Interesante… —dije, manteniendo una sonrisa en mi rostro, me fue inevitable ocultar mi admiración por el poder y el misterio tras ese fenómeno.

 

Al principio creí que se trataba de un sueño, pero todo se sentía demasiado real, definitivamente estaba despierto.

 

Dejé de asomarme por la ventana y rápidamente me fui a cambiar la pijama que llevaba puesta, pues el calor era cada vez mayor, así que me puse una franela de manga corta y un pantalón más aireado.

 

—Rápido… rápido… —repetía mientras me vestía.

 

Seguido, salí corriendo de mi habitación, me dirigí al cuarto de al lado y empecé a tocar apresuradamente la puerta que estaba cerrada.

 

—¡Hermana! ¡Hermana! ¡Despierta, imbécil! ¡Debes ver esto! —la llamaba con voz alta, pero no hubo respuesta—. ¿Qué le pasa a esta? Espera… no me digas qué…

 

Entonces me di cuenta de algo: mis padres se fueron en un viaje de negocios y mi hermana era de esas chicas que estaban en esa edad rebelde…

 

—¡¿Será que se escapó de nuevo?!

 

Curiosamente, justo cuando llegué a esa conclusión, noté que había un papel tirado en el suelo, lo tomé y leí lo que tenía escrito:

 

—“Mamita, ven a la Party Loka de los CarnalesA la media noche del 16 de abril en la casa de Sophia… Atte: Gerald <3” Ah, esta es una invitación a la inmundicia misma… ¡Bueno, con esa luz en el cielo la fiesta debe estar que arde! —Tras bromear con arrogancia, rompí la hoja en dos—. ¡Tch! Da igual, sea donde sea que esté, ya habrá visto ese fenómeno.

 

Ella, en el pasado, se había escapado varias veces e iba a fiestas a media noche; esta vez no estaban nuestros padres, era su oportunidad de oro. Terminé aceptando la ausencia de mi hermana menor, volví a mi cuarto y tomé mi celular, luego bajé a la sala, lo primero que hice fue encender la tv y colocar el canal de noticias: “CMN”.

 

Como era de esperarse, todos los medios de comunicación entraron en acción apenas apreció la “estrella huracán”. Asombrosamente, su luz y el calor llegaba a todas partes del mundo, no sabía cómo era posible, definitivamente no era una estrella normal.

 

Observando la tv, el presentador, que incluso sudaba como cerdo en horno, explicaba la situación:

 

—Los científicos han calculado que la estrella errante que ha estado orbitando nuestro mundo, es de un tamaño aproximado al de la luna, no obstante, la estrella consume grandes cantidades de hidrógeno y su tamaño ha estado aumentando de manera alarmante…

—Por lo tanto, es de helio, no puede ser, debe ser un error. —Me decía a solas, luego me llevé los dedos bajo la barbilla y analicé—. Además, ¿estrella que orbita nuestro planeta? ¿¡En serio me están diciendo que hay una estrella orbitando alrededor del planeta!? Es verdad, es una estrella errante, leí que incluso han destruido planetas… Pero ¿cómo pudo aparecer de repente? 

—…Los astrónomos no pueden explicarse lo que ha ocurrido ¿Cómo ha aparecido este cuerpo celeste en nuestra orbita? y, ¿cómo es qué no lo habían detectado antes?... Las olas de calor han sido masivas en diferentes lugares del mundo, les damos las siguientes sugerencias para mantenerse hidratados… Ante todo, por favor, mantengan la calma, no salgan de sus hogares y estén con su familia. Les aliviará saber que todos los gobiernos del mundo están tomando las medidas para hacerle frente a esta amenaza sin precedentes…

 

Dicho de otra manera, el peligro del fin del mundo era muy real.

 

De inmediato cambié a otro canal y el programa se titulaba “¿Es la estrella una nave extraterrestre?”.

 

—¡¿Qué se fumaron estos?!

 

El presentador estaba entrevistando a un tipo de cabello desordenado, al parecer, era un experto en el tema y explicaba:

 

—Aunque es cierto que en ella está ocurriendo un proceso de fusión nuclear, nuestros científicos han descubierto que no toda la “estrella” es de gas… En su núcleo hay un cuerpo sólido con materia desconocida, ¿podría ser este el centro de mando de una nave extraterrestre hecha como las estrellas? Si es así, ¿son amistosos estos visitantes? ¿Cómo no los habíamos detectado antes? ¿Es posible que todo este tiempo el gobierno nos estuviera ocultando la verdad?

 

Aunque me pareció demasiado estúpida esa conclusión, era cierto que la manera en la que había estado funcionando esa cosa era anormal, sobre todo por su aparición repentina; por consiguiente, empecé a buscar en mi mente algo que me ayudara a responder esa incógnita.

 

—Estrella… Aparición… Agujeros… Agujeros, sí, eso… ¡Eso es! —Después de varios minutos, me hice una hipótesis, de hecho, me pareció lo más lógico y que probablemente fuese la respuesta al misterio.

 

Entonces sonreí con satisfacción, alcé mi mano derecha y la cerré con fuerza, sentía una gran determinación.

 

—¡Ja, ja, ja, ja, ja! —Me carcajeaba como todo un villano de película, al final de cuentas, esa era mi gran oportunidad—. ¡¿Acaso no es esto demasiado interesante?!

 

Sentía mi corazón palpitando con fuerza, tenía una emoción casi eufórica, similar a la de un protagonista de un manga de acción en medio de un tiroteo.

 

Proseguí a tomar las llaves y salí de casa, en el exterior estaban las casas de siempre; era un sector con varias residencias idénticas a la mía, lo curioso era que mis vecinos estaban afuera de sus hogares viendo la escena espantosa en el cielo. Una vecina, Margaret, creo que se llamaba, no dejaba de ver con horror y exclamaba en todo el sector:

 

—¡¡Es el día del gran dios!! ¡¡El fin del mundo!! ¡¡Armagedón!! ¡¡Es el día de recibir nuestro castigo por pecadores!! ¡¡Arrepiéntanse, órenle todos a dios y sólo así nos concederá su perdón!! —Ella tenía alzada ambas manos y mostraba un libro extraño.

 

De todas las personas, esa llorona era la que estaba más desesperada. Por supuesto, sus palabras tenían efecto y extendían el pánico.

 

Considerar esto como un castigo de dios… algo tan evidente, no creo que él actué de esa manera, sin embargo, ver eso fue un perfecto ejemplo de cómo en los momentos más críticos la gente acudía a él en búsqueda de la más mínima llama de esperanza. Realmente eran divertidos, me entretenía ver a esos bufones que acudían por salvación justo cuando estaban bajo la “guillotina”, ¿no era más inteligente rogar por perdón antes de la ejecución?

 

Al final opté por ignorar eso y preferí centrar mis pensamientos en la situación actual. Salí de casa porque bajando por la calle principal llegaría a la ciudad, tenía que hacer algo allí.

 

No obstante, mientras bajaba a toda prisa, me costaba respirar, era bastante apropiado decir que mis energías se evaporaban como un charco en verano, sumándole a eso, yo no era tan atlético, además, correr bajo unos cuarenta y cuatro grados centígrados era una tortura.

 

—Maldición. —Sudaba muchísimo, pero igual seguía bajando por la calle sin detenerme, entonces tomé mi celular y llamé a Leo.

—¿Athan? —Después de dos repiques, me respondió él.

—¿Si ves lo mismo que yo? —Me costaba hablar, pues jadeaba mucho.

—Si te refieres a esa pelota luminosa en el cielo… pues sí. Espera, ¿por qué respiras así?

—Eres más lento que la palabra misma, ¿no es obvio?

—No me digas que estás afuera… —Su voz cambió a una refunfuñona.

—Voy a la universidad central, tengo una hipótesis y se la plantearé a los investigadores de ahí. Quiero que tú vengas conmigo y me apoyes ¡¿No es emocionante?!

—¡Estás loco! Los medios dijeron claramente que nos quedáramos en casa... Si salimos, vamos a morir.

—Si la amenaza se vuelve peor, igual vas a morir te quedes en casa o no, muchacho, además, te estoy obligando, no pidiéndotelo.

—Lo siento, Athan, no hay nada que yo pueda hacer. Mejor vuelve con tu familia. Nadie podrá resolver esto.

—Leo, ¿acaso insinúas que todos son incompetentes? ¿Te estás rindiendo?

—No es eso… Lo diré como lo harías tú: ¿crees de verdad que se puede entender un fenómeno ilógico basándote en la lógica? No. No sabemos qué va a pasar, Athan, pero no debe ser algo bueno… Dime, ¿consideras importante a tu familia al menos?

—Por supuesto… sin embargo, es muy lindo eso de quedarte con tu familia en tiempos de angustia ¡Ja! Me da ganas de vomitar… Amigo, todo lo que has dicho es para mentes débiles, yo no pienso quedarme a esperar o rendirme con tanta facilidad, yo aportaré lo que sea y lucharé para detener esa... ¡Ahhhg! —Antes de que pudiera terminar de hablar, me tropecé con una pequeña roca sobre el asfalto, fue una caída ridícula; mi celular se deslizó de mis manos y se golpeó tan fuerte que se partió la pantalla con un estruendo, esto pasó por estar centrado en debatir en vez de mirar por dónde andaba.  

—Auch, ay… Duele, maldición… —Noté que me sangraba la frente, me golpeé ahí con algo filoso—. ¡Eso fue patético! ¡Maldita piedra! —Me estrujé la herida con la mano izquierda, gateé por el suelo, tomé la piedra y la arrojé con furia, por suerte, no había nadie mirando.

 

Una vez que me levanté y acepté lo tonto que me vi, intenté encender el celular, pero no prendía.

 

—Creo que se dañó, no lo puedo creer… ¿Cómo es que ahora me convertí en el antagonista de estos aparatos?

 

Quería llamar a Daniel y convencer a Leo para que me apoyaran y aportaran algo al mundo, quería que mis amigos hiciesen algo mejor que estar en casa llorando, pero ahora no tenía manera de comunicarme con ellos y vivían lejos. De todas formas, había alguien más y muy pronto pasaría por su casa: Lucy.

 

Bajo la paranormal luz brillante que consumía la noche, yo continué andando.

 

Cuando faltaba muy poco para llegar a la ciudad, me detuve frente al portón de una casa que conocía. Desde allí pude ver la ventana de la habitación de Lucy; me sorprendió ver que bajo esta situación todas las luces estuvieran apagadas y no hubiera nada de actividad.

 

La casa de Lucy era bastante humilde: pintada de puro blanco, techo de tejas, de ventanas corredizas y era de un solo piso. Aprovechando que la ventana no estaba muy lejos, tomé una piedrita y la arrojé contra esta.

 

—¡Lucy! ¡¿Me escuchas?! —la llamé varías veces, pero ni el golpe en la ventana ni mis múltiples gritos le despertaron—. Esta niña…

 

Sin pensármelo mucho, escalé un muro a un costado del portón y me desplacé sigilosamente por la grama del patio de su casa. En realidad, no fue tan difícil alcanzar la ventana de su cuarto, si fuese un ladrón, desvalijar su casa sería pan comido.

 

Entonces toqué mucho más fuerte la ventana y la seguí llamando.

 

—Diablos, sería problemático que sus padres me vieran. —Aunque susurré eso, tampoco me importaba tanto, sacaría a Lucy de allí y la pondría a trabajar a favor de la humanidad, no quería tener amigos inútiles. 

 

Finalmente, una pequeña silueta se acercaba a la ventana, una chica que tenía el pelo purpura y lleno de brillos como estrellas en el cielo nocturno, ella usaba una bata blanca un tanto reveladora. No pude contener mi sorpresa al notar que esa tonta había estado durmiendo.

 

Bostezando como una niña pequeña, manteniendo una expresión soñolienta, Lucy, abrió la ventana tambaleándose, como si estuviese borracha. 

 

—¿A-Athan? —preguntó ella, ladeando la cabeza con confusión.

—¡¿En serio estabas dormida?!

 

Ella volvió a bostezar, miró su habitación, luego giró su cabeza hacia mí y prosiguió:

 

—Mi reloj dice que es la una y media de la mañana, la gente duerme en la noche, ¿no?

—¡¿Cómo puedes dormir con este calor?!

—¿Calor? Pero sí está fresco, Athan… —Impresionante, ella no tenía ni una gota de sudor en su cuerpo y no parecía que hubiera un aire acondicionado en su cuarto; verdaderamente estuvo durmiendo y no se había enterado de nada—. A todo esto… Athan, ¿qué haces aquí a esta hora? —Repentinamente se sonrojó y retrocedió con cautela—. ¡¿No me digas qué sabías que no estarían mis padres y viniste a hacerme algo?! 

—Parece que de verdad no usas el cerebro para pensar, fíjate, ¿no te parece que todo está demasiado brillante? —Señalé al cielo.

—Uhm… —Frotándose los ojos, la chica, que parecía estar perdida del mundo, miró a donde señalaba y llegó a la siguiente conclusión—: Oh, no. ¡Ya es de día! ¿Es tarde para la escuela? Ya va... ¡¿T-tú en serio fuiste tan amable de venir a buscarme?! —Ella se sonrojó aún más y sonrió con nerviosismo.

—¡No, idiota, usa tu órgano de la vista, que para algo lo tienes, y mira bien! —A la par que decía eso, le di un golpe suave en su cabeza a ver si así terminaba de despertarse.

 

Ella se encogió de hombros y su mirada se volvió similar a la de un perrito recién regañado, finalmente contempló el cielo y pudo ver la aterradora estrella.

 

—Eh… ¡¿Eh?! ¿Qué es eso? —Al principio miró con desinterés, pero al percibir bien la escena, abrió los ojos de par en par. 

—Esta es mi hipótesis: Es una estrella errante que fue traída a nuestra orbita por un agujero negro. Se dice que esas cosas desechan lo que absorben en algún lugar del universo, en este caso, la estrella apareció acá. 

—Eso… eso no parece una estrella. —Era verdad, la forma en la que absorbía energía como un vórtice no era algo característico de una estrella—. Además, ¿qué haces afuera? Es demasiado peligroso. —Lucy empezó a mostrarse muy asustada, me dijo esto como una madre preocupada.

—No me quedaré en casa de brazos cruzados, eso es inaceptable. Quiero que vengas conmigo a la universidad central y ayudemos como podamos.

 

Apenas dije eso, metí la mano por la ventana y tomé a Lucy de su muñeca, obligándola a salir. Creí que mostraría resistencia, pero no lo hizo.

 

—Si piensas ir a donde te dije, ¿verdad? —mencioné, con el ceño fruncido.

—¿Qué te pasó en la frente? —Ella no desviaba la mirada de mi insignificante herida. 

—Plebeya, ¿si te das cuenta de que el planeta está amenazado y sólo te fijas en un rasguño?

 

Sin hacer caso a lo que dije, ella rasgó un pequeño trozo de su bata y lo pasó por mi frente, limpiando parte de la sangre. No sabía si enojarme o agradecerle.

 

—Mucho mejor... A lo que dices: sé que, aunque te insista, eres tan testarudo que no cambiarás de opinión… Por eso quiero que me hagas caso al menos esta vez.

 

Lucy avanzó hasta el portón y lo abrió, entonces señaló afuera con la cabeza, como si dijera “ven”. Me asombró verla tan seria, sabía que estaba asustada, pero lo ocultaba perfectamente.

 

Salimos de su casa y bajamos a la ciudad. Por la carretera circulaban múltiples vehículos a gran velocidad y la gente gritaba todo tipo de cosas relacionadas al fin del mundo o cualquier otra locura.

 

A sólo unos metros ya se veía el cruce con la carretera de la ciudad. Los enormes edificios se alzaban con poderío, y las luces del montón de postes fallaban; se prendían y apagaban, creando así un ambiente inquietante.

 

Sin previo aviso, el suelo empezó a sacudirse con violencia, parecía que la tierra rugía y deseaba derribarlo todo, incluso los edificios que parecían inamovibles se agitaban al son de ese desastre natural.  

 

—Espera… —Mientras avanzaba, Lucy me tomó del brazo y me detuvo—. ¡Es un terremoto!

 

De manera instintiva, nos arrojamos en posición fetal, protegiéndonos la cabeza con las manos.

 

—¡Esto está mal! —grité.

 

Justo donde estábamos había un poste y en una de las orillas del camino había varios árboles, fue un grave error quedarse allí. Uno de los árboles frente a nosotros cayó e impactó contra los cables de alta tensión de los postes, el tubo de los mismos se contorsionó haciendo la forma de una “c”, y los cables a duras penas aguantaban. Los trasformadores empezaron a estallar, expulsando así chispazos por doquier. 

 

—¡¡Muévete!!

 

Siendo llevado por la adrenalina, manteniendo el equilibro ante la sacudida, pegué un salto y empujé a Lucy hacia la carretera, ella quedó fuera de la trayectoria del cable de alta tensión, el cual sucumbió al peso del árbol y cayó. No obstante, después fui yo el que quedó en peligro; reaccioné rápidamente, giré mi torso y caderas a un lado y rodé como un tronco… El cable cayó echando chispas por doquier. Estaría achicharrado de haberme tardado un milisegundo más.  

 

Fue la primera vez que había estado tan cerca de la muerte, me sentía extraño, por unos segundos me quedé pensando en cómo estaría de no haber sido más rápido, y a la vez, estaba emocionado, esta sería la misma sensación que tendría un paracaidista.

 

Duró unos diez segundos el terremoto, pero ese fue tiempo más que suficiente para causar estragos.

 

Estando un poco aturdido, faltándome el aliento y levantándome, lo primero que dije fue:

 

—Ya veo… La gravedad de la tierra se ve afectada por la “estrella huracán”, por eso el terremoto.

—¡Athan! ¡Dime que estás bien! Dime, dime… —A diferencia mía, Lucy se abalanzó sobre mí, noté sus ojos llorosos y vacilantes, y me sorprendió que lo primero que hizo fue preguntar por mi condición.

—Estoy bien. —Advertí que ella tenía algunos rasguños.

—T-tú me salvaste. G-gracias. —Lucy me abrazó con agradecimiento, sentí su calor corporal trasmitirse a mi cuerpo, cosa que era inconveniente en esa situación, así que la separé de mí—. T-tú arriesgaste tu vida para salvarme, creí que no…

—¡No tenemos tiempo para cursilerías! ¡Debemos llegar a la universidad!

 

Con sólo sacudirme el polvo y con la mirada fija en la ciudad, estaba listo para seguir hasta mi objetivo, pero, nuevamente fui detenido por Lucy. 

 

—Aún sigues con eso… te diré la verdad: no vine contigo para ir a ese lugar; te llevaré a casa de Dafne, su familia es rica y sé que su padre tiene un bunker. Esto… estoy segura de que si hablamos con ella nos dejará entrar. —Lucy notó mi emoción y mi indiferencia ante los peligros, así que ella se me dirigió con sensatez.

 

Creo que, si me hubiese caído el poste en la cabeza, me hubiera disgustado menos. Mi cara se arrugó con indignación y lo consideré como un acto de cobardía.

 

—¿Qué estás diciendo? ¿De verdad sólo viniste para eso? ¿Prefieres quedarte encerrada con este calor y no tratar de hacer algo? —respondiendo mis preguntas, ella asintió con seriedad.

—Athan, ¿para qué hacer tanto? Creí que valorabas demasiado tu vida y que no soportabas los sacrificios, entonces, ¿por qué ahora estás tan dispuesto a arriesgarte por nada? ¿De verdad crees que podemos hacer algo allá?

 

Comprendí el por qué lo decía, en la tarde del día anterior, le había dicho mi punto de vista en cuanto a ese tema, se me pasó el disgusto, pues entendí que ella tenía sus razones, así que, sonriendo, le dije:

 

—Parece que me malinterpretaste… Es cierto que me parecen idiotas las personas que se sacrifican. Es verdad que mi vida vale más que el mundo entero, y sin embargo, cuando yo de verdad quiero algo, hago hasta lo imposible por obtenerlo. Hace un momento quería que vivieras y por eso me tiré a salvarte, mas no pensaba en sacrifícame por ti y, ¿quieres saber por qué? Hasta un bebé entendería la respuesta: ¡Yo no actúo por variables! ¡Si voy a arriesgar mi vida, es porque dicho riesgo tiene garantías de éxito! ¡Yo no me voy por el camino de los débiles que dan su vida a favor de algo, yo prefiero salvarlos a todos y obtener lo que anhelo sin perder nada!

 

Di esa respuesta con mucha pasión y satisfacción. Justo pegó una brisa tibia que llevó mi cabello a un lado, entonces, inspirado por el flameante cielo que regalaba su luz apocalíptica, llegando a mis oídos gritos de personas aterradas, dándole la espalda al montón de chispazos, sudando a más no poder por el calor; extendí mucho mis brazos hacia arriba y con una expresión arrogante, interrumpí a Lucy y continúe con fanatismo:  

 

—Pero…

—¡Mira bien el firmamento, Lucy! ¡Contempla esa cosa que ha aparecido y atenta contra la vida de todos! ¡¿Verdad qué es arrogante?! ¡¿No es lo que la hace tan maravillosa?! ¡¿Acaso no es gloriosa, hermosa, fascinante?! ¡¿No te parece asombrosa, poderosa y extraordinaria?! ¡¿No se muestra ante nosotros de manera sorprendente?!

 

En mis palabras no había nada de duda, creía firmemente en todo lo que decía.

 

—Athan, ¿de qué estas…?

—¡¿Aún sigues sin entenderlo?! ¡Lucy, esta es la gran oportunidad que he estado esperando desde hace mucho! ¡Ha llegado a las puertas de nuestro mundo la oportunidad perfecta para que yo obtenga lo que más quiero: que el mundo me reconozca por mis logros y así inmortalizar mi nombre! ¡Puede que no haga mucho aún, pero cada aporte, por más mínimo que sea, será un paso adelante para hacerle frente sea cual sea la…! 

 

Entonces mi largo discurso fue interrumpido por una bofetada. Ocurrió lo imaginable, Lucy me abofeteó. Fue tan suave que ni dolió, pero fue lo suficientemente fuerte como para hacerme reaccionar nuevamente.

 

—¡Tonto…! —Ella estaba delante de mí con firmeza y sus labios temblaban—. ¿Y si haces esos aportes en un lugar seguro, un bunker por ejemplo? La casa de Dafne está más cerca que esa universidad y desde allí podrías mandar lo que descubras…

 

Ella no me contradijo en nada, tampoco usó un argumento complicado para hacerme cambiar de opinión, simplemente aportó una solución; yo permanecí en shock por lo que hizo, de hecho, empezó a parecerme buena idea.

 

Nos quedamos mirando fijamente por un rato, yo estaba atónito, ella se esforzaba por sonreír y trasmitir buenas vibras.

 

—Por favor acepta y ven —dijo casi rogándome, me tomó del brazo, como insistiendo para continuar a donde me decía.

—Ahora que lo pienso… Mi hermana también debe estar en peligro. —Había estado tan centrado en mis cosas que me había olvidado demasiado de mi familia, de cierta manera, la bofetada de Lucy ayudó a darme cuenta de ello.

—¡Entonces vamos a buscarla! —La verdad es que Lucy no era muy diferente a mí, era decidida y hacía de todo por obtener lo que quería.

 

Al final, Lucy y yo llegamos a un acuerdo: sobreviviríamos y a la vez haríamos lo que fuera por destruir la amenaza; me pareció bien, ya que de ninguna manera tenía pensado morir, viviría todo lo que quisiera y cumpliría mi mayor objetivo sin importar que.

 

 

Cuando llegó el mediodía del 16 abril de 2019, como si el maldito universo se hubiera burlado de mí y me estuviese dando una lección, yo estaba muriendo; me encontraba arrojado en una calle cuyo asfalto parecía fundirse. Mi piel ardía como si agua caliente la sancochara, un vapor infernal cocía mis pulmones, creía que respiraba fuego, esto era insoportable, no aguantaba ese dolor.

 

En mis oídos retumbaban los gritos de horror de una humanidad que ardía, era como si el infierno mismo hubiera ascendido a la superficie y los alaridos de aquellos que morían derretidos, como velas en hornos, evocaban imágenes de la desesperación de dicho lugar.

 

Hacía varias horas, múltiples erupciones solares de la “estrella huracán” habían subyugado el planeta tierra; eran estelas ardientes que descendían con forma semilunar y creaban explosiones que reducían todo a cenizas.

 

El fenómeno incomprensible; “la estrella”, se volvió tan grande que, literalmente, el cielo se había convertido en fuego, y los incesantes terremotos abrían grietas que terminaban en el magma del centro de la tierra, estos fundieron hasta el bunker más sólido.

 

Cuando llegamos a la mansión de la familia de Dafne, descubrimos que había sido destruida por una llamarada que arrasó con furia toda su vivienda.

 

Descubrí que mi hermana había muerto por deshidratación y no sabía nada más de los otros miembros de mi familia. Todo esfuerzo de la humanidad por salvarse fue en vano; no había escapatoria, todos estaban condenados a muerte.

 

Lucy y yo habíamos hecho de todo para sobrevivir y podría considerarse un milagro que yo me mantuviera vivo.

 

Arrojado en una calle al pie de edificios en llamas, yo me arrastraba por el suelo, no podía aceptarlo, no quería morir.

 

Dolía, el ardor penetraba hasta mis huesos; no era posible, yo no esperaba esos resultados, ¡¿qué demonios estaba pasando?! ¿Cómo se atrevía esa estúpida estrella a aniquilar a la humanidad? ¿Acaso le di permiso? ¡No lo permitiría! Si todos morían, ¿quién se deleitaría al hablar de mis logros? ¿Quién se beneficiaría de las hazañas que algún día haría? Todo lo que quería alcanzar, la fama y la gloria que algún día ganaría, ¿cómo sería posible en un mundo que ya no existía? Yo... ¿Alguien como yo muriendo de esa forma tan ridícula? ¡Era inaceptable! ¡¡Inaceptable!! ¡¡¡No moriría!!!

 

Reuní fuerzas y me levanté con una ira tan ardiente como la de aquella estrella, definitivamente no moriría igual que los demás.

 

Sin embargo, apenas logré levantarme, un edificio estalló a mi lado y con mi visión, que lentamente se hacía borrosa, contemplé como varios escombros pronto me aplastarían; pero, antes de que eso pasara, una silueta salió de la nada, creí que esa persona había muerto, pero ella se levantó y me empujó con la suficiente fuerza como para alejarme de la trayectoria de los escombros que caían; cuando me giré para verla, el tiempo parecía fluir en cámara lenta, observaba como los escombros partían a Lucy desde la cadera para abajo, pues ella quedó donde yo estaba antes.

 

Un fuerte ruido resonó y polvo salió dispersado por todos lados.

 

—T-tú de-debes v-vivir… —Esas fueron las últimas palabras de Lucy Stella, dichas entre el llanto de sus ojos y la sangre que emanaba de su cuerpo.

 

Esas pocas palabras contenían mucho sentimiento, una ardiente esperanza para que, pese a la desfavorable situación, yo viviera. Ella estuvo dispuesta a pagar el precio de dar su vida y la compensación era salvarme, eso es lo que entendí. Lucy efectuó el acto que tanto admiraba, pero que yo aborrecía: se sacrificó.

 

La muerte de Lucy me dolió más que el mismo fuego infernal.

 

—L-Lucy… —Sorprendido, sin poder entender por qué haría tanto por mí, extendí mi mano, que se derretía como hielo en una fragua, e intenté ayudarla—. Este no… será… nuestro fin… ¡N-no lo permito!

 

Y aquellas fueron mis últimas palabras, llenas de ira y arrogancia, aun así, ni yo mismo las creía; ni siquiera tenía sentido el sacrificio de Lucy, porque justo cuando mi mano entró en contacto con la suya, casi como si fuera un castigo por mi insolencia, un fuego bajó como un tornado y me arropó con su ira ardiente hasta que sólo quedaron mis huesos descubiertos.

 

Entonces la temperatura subió abruptamente, todo el magma del centro de la tierra ascendió, la estrella se agrandó tanto que se tragó el planeta y el mundo entero estalló en pedazos.

 

Y todo quedó en oscuridad.

 

Martes 16 de abril de 2019: La tierra fue aniquilada ese día, por una luz tan ardiente que devoró hasta al mismísimo sol.

 

 

Mientras dormía, bien arropado en mi habitación, sonó mi despertador con un chillido horrendo.

 

—¡¡¡Aaaaahhhhg! —Despertando abruptamente y gritando como si aún estuviera dentro del fuego, mi puño salió disparado e hizo añicos el aparato que causaba tanto ruido.

 

Con la respiración acelerada, como si mis pulmones exigieran todo el oxígeno del mundo, con mi garganta vacilante y con mi cara sudada, tocaba mi cuerpo con desesperación. No sabía en dónde estaba, ni siquiera por qué aún seguía vivo. Era tan surrealista, imposible de asimilar.

 

Yo miraba a todas direcciones tratando de ver las flamas que hacía un parpadeo atrás se consumieron el planeta, buscaba los cadáveres cubiertos de fuego, o el cuerpo destruido de Lucy; no obstante, percibí que no estaba en ese infierno, lo que veía era mi habitación, la que se suponía que debía estar calcinada.  

 

Estando confundido, dirigí mis ojos a dónde estaba mi puño y en mis iris azules se reflejó aquel aparato que destruí, entonces mis párpados se abrieron de par en par y mis ojos se achicaron, pues en aquella pantalla led quedó marcada la fecha y la hora: lunes 15 de abril de 2019. 6:01 AM